“Tengo una asignatura pendiente con las grandes”: Raúl García Pierna, más que ambicioso con Movistar Team

Ciclismo
viernes, 13 febrero 2026 en 10:07
raul-carlos-garcia-pierna
La sede de la Real Federación Española de Ciclismo fue el escenario de una conversación íntima y sincera en el podcast Zona RFEC. En torno a una mesa se sentaron Félix García Casas, exciclista profesional y actual director técnico federativo, y sus dos hijos: Carlos García Pierna, corredor del Burgos Burpellet BH, y Raúl García Pierna, ciclista del Movistar Team. Más que una entrevista, fue una charla familiar atravesada por recuerdos, exigencia, sufrimiento y pasión compartida por la bicicleta.
Félix abrió el relato retrocediendo a sus propios comienzos, lejos de cualquier tradición ciclista. “Me costó mucho, porque yo no tenía ninguna tradición familiar. En mi familia nadie había montado en bicicleta”, confesó. Empezó tarde, con 16 años, y su primera carrera fue un golpe de realidad: “En el kilómetro 5 ya estaba fuera de coches. Y dije, bueno, esto me queda mucho para poder meterme en competición”.
A base de insistencia logró llegar al profesionalismo y firmar una trayectoria de 13 años en la élite, con diez participaciones en la Vuelta a España, cuatro en el Tour de Francia y tres en el Giro. “Estuve 13 años como ciclista profesional”, resumió con naturalidad. Un camino largo, sin atajos, que marcaría también la educación deportiva de sus hijos.

Infancia sobre ruedas: jugar antes que ganar

Carlos y Raúl crecieron entre bicicletas, grupetas y profesionales que entrenaban con su padre. Raúl recordó que desde pequeños tenían siempre “una bici disponible para cuando queríamos salir”. Coincidían incluso con corredores como Pasamontes o Ventoso cuando eran niños, algo que les hacía disfrutar todavía más.
Carlos aportó una visión sincera y desmitificadora: “En categorías inferiores éramos muy malos. Cuando íbamos a las carreras era más por compartir tiempo con el resto de chicos… porque lo que era la competición, durábamos poco”. La bici era diversión antes que rendimiento.
El punto de inflexión llegó en cadetes y juveniles. “Yo diría que en juveniles de segundo año”, explicó Raúl. Carlos coincidió en que fue ahí cuando empezaron a verse “a un nivel un poco más competitivo”. Sin prisas ni obsesiones tempranas, fueron creciendo paso a paso.

Padre y director: la línea que cuesta separar

Uno de los momentos más reveladores de la charla fue cuando abordaron la doble faceta de Félix como padre y técnico, especialmente durante su etapa en la Fundación Alberto Contador.
“Es muy duro el tener que estar en el coche y sobre todo cuando escuchas por radiovuelta que ha habido una caída… y tú conoces el dorsal que lleva tu hijo”, relató. Recordó especialmente una caída de Carlos en Francia: “Lo he recogido de la cuneta… y es lo que peor he llevado”.
Además, reconoció que quizá fue más exigente con ellos que con otros corredores: “Probablemente les haya exigido más como director que a otros corredores… he separado muy claramente la función de padre y la función de técnico”. Con el paso del tiempo admite que quizá sus hijos tenían razón cuando sentían esa presión añadida.
Entrevista de la Real Federación Española de Ciclismo
Felix García Casas, junto a sus hijos Carlos y Raúl García Pierna

Sufrir desde el sofá

Si competir ya era duro, ver competir a sus hijos lo es todavía más. “Lo sufro muchísimo más ahora, de verdad”, afirmó Félix. “Cuando competía tú controlabas tus riesgos… pero aquí estás delante de un televisor pendiente de si los ves en el pelotón”.
Esa angustia alcanzó su punto álgido cuando ambos coincidieron en la salida de la Vuelta y terminaron abandonando. Primero Carlos, por un virus intestinal: “Empecé a tener fiebre, mareos, empecé a vomitar… fue de los peores días que he tenido en bici”. Después Raúl, tras una caída cuando estaba rindiendo a gran nivel.
“Tenías a tus dos hijos en la salida de la Vuelta… y los dos vinieron para casa”, resumió Félix. No hubo altibajos deportivos, solo el golpe seco del abandono.

Momentos que marcan

Entre tanto sufrimiento también hay instantes imborrables. Para Félix, uno fue el título de Raúl en el Campeonato de España de Ciclismo Contrarreloj 2023. “Cuando vi el primer paso intermedio… dije, ahí no va a fallar. Y no falló”. Lo siguió por redes sociales, nervioso, hasta confirmar el triunfo.
En el caso de Carlos, destacó su actuación en la Vuelta a Burgos. “Sabía que se estaba jugando poder estar en la Vuelta a España… tuvo la capacidad de reacción”. Le emocionó verle escapado en Lagunas de Neila y subir al podio tras momentos complicados.
Carlos también recordó su resurgir tras abandonar la Vuelta. Viajó a China con la necesidad de cerrar el año con buen sabor de boca. “Me hizo mucha ilusión levantar los brazos como profesional”, explicó. Una victoria que fue más que un resultado: fue una respuesta mental.
Cuando se les preguntó por el principal consejo de su padre, ambos coincidieron en la idea del disfrute. “Siempre me dice que disfrute de la bici”, explicó Carlos. “Ser constante en el trabajo y sobre todo disfrutar”.
Raúl añadió que más que un consejo concreto, es el acompañamiento diario: “Es un poco esa figura que hay muchas veces que te enfrentas a cosas nuevas… y él ha vivido esto”. Desde cómo gestionar el primer Tour hasta entender que en una grande “la gente va yendo a menos”, su experiencia marca la diferencia.

La evolución del ciclismo

Félix también reflexionó sobre cómo ha cambiado el profesionalismo. Si tuviera que señalar un hábito diferencial actual, lo tiene claro: “La alimentación… es tan sumamente exigente el nivel que hay que tener”. Básculas en los hoteles, nutricionistas, control milimétrico.
A ello se suma la monitorización constante: vatios, relojes, software de análisis. “El ciclista ahora mismo no está en su casa, está trabajando 300 días al año fuera”. Concentraciones en altura, planificación exhaustiva y menos espacio para la improvisación que en su época.
En tono más distendido, los tres coincidieron en su puerto madrileño de referencia para test: la Morcuera. Félix recordó su mejor tiempo: “24.50… con aire de culo”. Carlos respondió con un 23.17 en entrenamiento. La rivalidad sana sigue viva, aunque con respeto generacional.

Una familia unida por la bici

Más allá de resultados, títulos o tiempos, la conversación dejó una sensación clara: el ciclismo es el hilo conductor de una familia que ha aprendido a convivir con la exigencia, la frustración y la alegría.
Raúl lo resumió con sencillez: “Me dedicaba a disfrutar de montar en bici… y ahora intento disfrutar también de cada entrenamiento”. Esa filosofía, transmitida de padre a hijos, parece ser el verdadero legado.
aplausos 1visitantes 1
loading

Solo En

Novedades Populares

Últimos Comentarios

Loading