Afonso Eulálio cerró otra jornada vestido de rosa en el
Giro de Italia, la sexta, y esta vez pudo respirar un poco más tranquilo. Tras días intensos defendiendo el liderato, marcados por dos finales en alto y una contrarreloj individual, el portugués de Bahrain - Victorious por fin disfrutó de una etapa más controlada, en una jornada en la que la fuga volvió a disputarse la victoria, con Jhonatan Narváez llevándose el triunfo.
El momento más delicado llegó en los kilómetros iniciales, en plena batalla por formar la escapada. Con varios equipos empeñados en colocar hombres delante, la salida fue a bloque, con una media de 50 km/h en la primera hora de carrera, sobre un terreno con pocos repechos.
UAE Team Emirates - XRG se quedó fuera de las dos primeras fugas del día y tuvo que perseguir, estirando el pelotón.
El grupo principal incluso se cortó, y el portugués quedó en el segundo grupo, pero todo volvió pronto a la normalidad y, desde ahí, vivió una jornada más tranquila, con su equipo marcando el ritmo.
“Sabíamos que habría una gran pelea de muchos equipos por meter corredores en la fuga. Costó que se formara ese grupo, pero una vez que se hizo, pudimos levantar un poco el pie. El equipo hizo un trabajo perfecto y yo solo tuve que ir a rueda, comer, beber y llegar a meta sin riesgos”, explicó Eulálio en la entrevista flash,
en declaraciones recogidas por Jornal Record.
El portugués sigue viviendo días especiales en su segunda participación en el Giro y no oculta la ilusión por mantenerse al frente de la general.
“Es perfecto despertarse por la mañana, mirar al autobús y ver a este zorro [la mascota que recibe el líder de la general] dentro. Es una sensación increíble vestir este maillot en la salida de las etapas”, confesó el corredor de Figueira.
Mañana afronta una etapa de 175 km, que debería resolverse entre sprinters más versátiles. Será otra ocasión para que Eulálio disfrute de la maglia rosa y del maillot blanco sin excesivas preocupaciones, ya que no se prevén diferencias
en la clasificación general.