Iván García Cortina afronta su novena participación en la París-Roubaix con renovadas esperanzas y el firme deseo de dejar atrás los contratiempos que han lastrado su rendimiento durante la primavera. A pesar de militar en una estructura sin una arraigada tradición histórica en las clásicas de pavé, el gijonés mantiene intacta su pasión por el monumento francés, al que considera el gran objetivo de su temporada.
Cuestionado sobre su estado de forma actual antes de enfrentarse a la brutalidad de los adoquines, el ciclista español transmite un cauto optimismo tras haber dejado atrás un periodo complicado. «Bien, mejor. La verdad es que estas últimas semanas no estuve muy bien de salud, pero ahora ya creo que estoy bien y con ganas de la mejor carrera del año», confirma el rodador con la mirada puesta en el emblemático velódromo.
El palmarés de los corredores españoles en la llamada "Pascua Ciclista" no es especialmente amplio, pero el representante español asume el reto con naturalidad y traza paralelismos con ilustres compatriotas que brillaron en estas mismas exigentes carreteras en el pasado. Consciente de que la fortuna le ha sido muy esquiva en sus ocho anteriores apariciones en el norte de Francia, mantiene la confianza plena en que su perseverancia acabará dando frutos.
«Bueno, al final son carreras que me gustan. Un poco como Flecha también, que siempre salió súper bien esta carrera. A mí siempre me sale mal, pero bueno, yo creo que algún día tiene que llegar que salga bien y ojalá que sea este año para estar adelante», sentenció el asturiano de Movistar Team, dispuesto a romper de una vez por todas su mala racha y pelear codo con codo junto a los mejores especialistas del pelotón internacional.