La gran cuestión alrededor de
Remco Evenepoel ya no es si pertenece a la élite del deporte, sino cómo corre cuando se mide directamente con
Tadej Pogacar y
Jonas Vingegaard en la alta montaña. A las puertas de las Ardenas y con el
Tour de Francia en el horizonte, esa tensión vuelve a afinarse, esta vez a través del prisma de un excampeón que detecta tanto el potencial como las limitaciones.
Durante la
Volta a Catalunya,
Perico Delgado ofreció una valoración certera del enfoque de Evenepoel en la alta montaña, deteniéndose menos en su capacidad física y más en las decisiones que toma cuando rueda junto a Pogacar y Vingegaard,
en declaraciones recogidas por RTBF.“Evenepoel tiene un gran motor, pero el problema, por desgracia para él, es la montaña. Su constitución no le hace realmente un escalador. Es una pena, porque con su potencial y su carácter puede hacer grandes cosas, pero si tiene a Vingegaard y Pogacar delante, todo se complica.”
La observación no es nueva, pero el razonamiento de Delgado añade filo. A su juicio, el problema no es solo que Evenepoel sea más vulnerable en puertos largos, sino que intenta compensar esa brecha de un modo que, al final, juega en su contra.
“Me gusta el carácter de Evenepoel, me recuerda a Bernard Hinault. Muy fuerte mentalmente, pero creo que se mete demasiada presión para ser aún mejor en la montaña. Si puedo darle un consejo, es que escale a su propio ritmo, como en una contrarreloj. No debe intentar seguir a Vingegaard y Pogacar, de lo contrario corre el riesgo de reventar.”
Esa tensión entre ambición y contención está en el centro de la evolución actual de Evenepoel. El belga ha construido su reputación corriendo hacia delante, confiando en su motor y comprometiéndose al máximo cuando huele la oportunidad. Es el mismo instinto que le ha dado éxito en contrarrelojes y clásicas, pero en la alta montaña ante los escaladores más completos del pelotón, los márgenes son mucho menos indulgentes.
El punto de Delgado es, por tanto, tanto táctico como fisiológico. Igualar las aceleraciones de corredores como Pogacar y Vingegaard no es solo una cuestión de fuerza, sino de timing y de gestión de la energía a lo largo de esfuerzos repetidos. En ese contexto, correr al propio límite en lugar de reaccionar a los demás pasa de ser una opción a ser una necesidad.
“Es complicado, porque con su carácter quiere estar con los dos campeones. En español decimos que hay que mantener la cabeza fría en esos momentos. Seguir o no seguir, he ahí la cuestión.”
Fortaleza en clásicas frente a ambición en el Tour
El momento de esas palabras no es casual. El próximo objetivo de Evenepoel es Lieja-Bastoña-Lieja, una carrera que ya se ajusta a sus virtudes y donde su estilo agresivo puede expresarse sin la misma presión de escalada sostenida que se ve en las grandes vueltas.
Pero el panorama general no cambia. El belga sigue apuntando al Tour de Francia contra Pogacar y Vingegaard, un cara a cara que, inevitablemente, se decidirá en las montañas que subraya Delgado.
Remco Evenepoel, en la temporada 2026
Esa doble ambición ilustra el equilibrio que tiene por delante. Las carreras de un día ofrecen un terreno donde sus cualidades pueden ser determinantes, mientras que el Tour exige otro tipo de control, probablemente un desvío del instinto hacia un enfoque más medido.
El análisis de Delgado no cierra la puerta a las opciones de Evenepoel. Más bien refuerza la idea de que la brecha no es puramente física, sino que depende de cómo elija correr cuando lleguen los momentos definitorios. Frente a los dos escaladores dominantes del deporte, la diferencia quizá no sea si puede seguirles, sino si debe hacerlo.