Mathieu van der Poel vuelve a la
París-Roubaix con un objetivo claro: seguir agrandando su leyenda en el pavé. El neerlandés, vencedor de las tres últimas ediciones, parte como principal favorito para conquistar su cuarto adoquín consecutivo y alcanzar así las cuatro victorias de Roger De Vlaeminck y Tom Boonen.
Pese a llegar tras haber sido superado por
Tadej Pogacar en la Milano-San Remo y el Tour de Flandes, Van der Poel mantiene intacta la confianza en sus opciones en una carrera que se adapta perfectamente a sus características.
En la previa, el líder del
Alpecin-Deceuninck rebajó el foco sobre el esperado duelo directo con Pogacar: “Sí, pero no solo de nosotros dos. Roubaix es siempre una carrera muy difícil”. El neerlandés insiste en que el desarrollo de la prueba depende de muchos factores en declaraciones a
Cycling Pro Net: “También necesitas un poco de suerte con el material, pero creo que la forma es buena e intentaremos ganar por cuarta vez”.
A nivel táctico, Van der Poel dejó abierta la posibilidad de que la carrera se rompa antes de uno de sus puntos más icónicos: “Es posible, especialmente con los nuevos sectores que han añadido, sigue siendo muy dura”. En ese sentido, subraya la importancia de evitar contratiempos antes del temido bosque: “Muchas veces no quieres tener problemas antes de Arenberg e intentas ir por delante de la carrera”.
Cuestionado por la vigilancia sobre sus principales rivales, el neerlandés evita centrarse únicamente en Tadej Pogacar: “No solo en un corredor, sino en varios”. Una declaración que refleja la dureza y la imprevisibilidad de la prueba, donde cualquier detalle puede resultar decisivo.
Mathieu van der Poel, uno de los mejores ciclistas de la historia
La táctica de Van der Poel
Fiel a su estilo, Van der Poel dejó claro cuál será su planteamiento: “A menudo hago mi propia carrera, como el año pasado, y creo que siempre es una buena táctica usarla con el equipo”.
Con tres triunfos consecutivos a sus espaldas y el reto de igualar a dos leyendas, el neerlandés afronta una nueva París-Roubaix dispuesto a seguir dominando el “Infierno del Norte”. Una carrera donde, más allá de los nombres propios, la resistencia, la estrategia y la fortuna vuelven a jugar un papel determinante.