El
Giro de Italia 2026 tiene un favorito claro para la general:
Jonas Vingegaard. El excampeón de la Corsa Rosa
Alberto Contador cree que es difícil llevarle la contraria, ya que el danés tampoco ha mostrado grandes signos de fragilidad en el pasado.
Se puede debatir de varias maneras, pero basta con mirar los números. Desde 2021, Vingegaard ha terminado primero o segundo en cada Gran Vuelta que ha disputado. Solo las ediciones del Tour de Francia ganadas por Tadej Pogacar, y la Vuelta 2023 donde su propio compañero Sepp Kuss se llevó la victoria, no acabaron con triunfo del danés.
“Solo algo inesperado: una caída o una enfermedad provocada por la meteorología, podría cambiar las cosas. Es un corredor muy regular, nunca le hemos visto realmente caer en una crisis”, dijo Alberto Contador a
AS.
“Cuando ha perdido, fue porque Pogacar fue mejor, no por errores propios. En condiciones normales, cuesta imaginar un desenlace muy diferente.”
Vingegaard sale muy beneficiado por ello y también por la ausencia de otros grandes aspirantes a la general que han volcado todo su enfoque en el Tour de Francia. UAE Team Emirates - XRG y Red Bull - BORA - hansgrohe apuntan al éxito en Francia, mientras que la decisión del Visma de correr el Giro con Vingegaard parece la acertada.
Alberto Contador, propietario del Team Polti VisitMalta
La combinación Giro-Tour puede ser demasiado ambiciosa para Vingegaard
Dentro del Visma hay confianza en que combinar Giro y Tour es también la mejor decisión en términos de rendimiento. En 2024 Tadej Pogacar demostró que es perfectamente viable disputar ambas al máximo nivel, mientras que en el propio equipo se defiende con fuerza que Vingegaard puede mover los mismos vatios en una segunda Gran Vuelta consecutiva.
Contador discrepa de este enfoque hacia el Tour. “No le ayudará. El ciclismo moderno depende mucho de los bloques de altura y de llegar fresco a la carrera”. Sin embargo, Vingegaard utilizará precisamente una concentración en altitud para preparar el Tour, sin competir entre ambas.
“El Giro es una carrera durísima, aunque el nivel medio sea menor que en el Tour. Físicamente, es muy exigente. Si es una decisión interesante o sensata es otra cuestión — ganar el Giro y firmar una victoria en una Gran Vuelta esta temporada es un objetivo atractivo para el equipo”.