El
Giro de Italia 2026 se acerca a gran velocidad, con la Grande Partenza programada para el 8 de mayo, y lo hace con un giro de guion que puede cambiar por completo las aspiraciones de
Movistar Team y su estrella,
Enric Mas. Lo que hace apenas unos días parecía una carrera durísima para luchar por la clasificación general, se ha convertido en una oportunidad de oro para el conjunto telefónico.
El motivo es claro y contundente: se han confirmado tres bajas absolutamente clave en la pelea por la general. João Almeida, líder de UAE Team Emirates XRG y principal alternativa al favoritismo de
Jonas Vingegaard,
no estará en la salida. Tampoco lo harán
Mikel Landa ni Richard Carapaz, tercero en la edición de 2025 y ganador del Giro en 2019.
Hasta ahora, pensar en el podio para Movistar Team era casi un ejercicio de optimismo extremo. Con Almeida, Landa y Carapaz en carrera, además del propio Vingegaard, el margen para que Enric Mas pudiera colarse entre los tres mejores era mínimo. Incluso un Top 5 se antojaba complicado.
Pero el ciclismo, como tantas veces, ha cambiado el escenario en cuestión de horas. Sin esos tres rivales, la lucha por las posiciones de honor se abre de manera evidente. El danés de Visma sigue siendo el gran favorito, probablemente ahora más que nunca, pero por detrás el abanico de candidatos se ha reducido de forma considerable.
Y ahí es donde aparece la gran oportunidad para el conjunto de
Eusebio Unzué.
El objetivo inicial del equipo en esta Corsa Rosa no era únicamente la clasificación general. Como viene siendo habitual en los últimos tiempos, la prioridad también pasaba por sumar puntos UCI de manera constante, tanto en etapas llanas como en jornadas de media y alta montaña. En un contexto donde el equipo ha llegado a coquetear peligrosamente con las posiciones de descenso del ranking, cada punto cuenta.
Sin embargo, el nuevo escenario invita a pensar en algo más ambicioso. Porque cuando desaparecen tres aspirantes claros al podio, lo que antes era improbable empieza a ser realista.
Eso sí, conviene no perder la perspectiva. La victoria en el Giro sigue siendo, a día de hoy, una utopía para Enric Mas. No tanto por sus cualidades, que están fuera de toda duda en el contexto de las grandes vueltas, sino por la presencia de un Jonas Vingegaard que llega como absoluto dominador. El danés no solo es el gran favorito, sino que además lo es con una diferencia aún mayor tras las bajas confirmadas.
Pensar en derrotarle en una carrera de tres semanas, con alta montaña y una contrarreloj de 40 km, parece fuera del alcance actual de Movistar Team. Pero el podio… eso ya es otra historia.
Porque si hay algo que ha demostrado Enric Mas a lo largo de su carrera es regularidad en las grandes vueltas. Sus cuatro podios en la Vuelta a España son la mejor prueba de ello. Es un corredor que sabe gestionar esfuerzos, minimizar pérdidas y aprovechar oportunidades.
El problema, en este caso, no es tanto su historial como su presente.
La falta de competición de Enric Mas
El balear llega al Giro de Italia 2026 con muchas incógnitas. Después de superar dos lesiones importantes en el último año, su calendario competitivo en 2026 ha sido muy reducido. Su última aparición fue en la Volta a Catalunya 2026, donde dejó sensaciones contradictorias.
Durante algunos momentos de la carrera, especialmente en la montaña, pareció estar cerca de su mejor nivel, llegando a rozar el Top 10 de la general. Pero ese espejismo se desvaneció con el paso de los días, y terminó cediendo hasta finalizar en una discreta 24ª posición.
Desde entonces, no ha vuelto a competir. Más de un mes sin dorsal hasta el inicio del Giro, lo que abre un debate interesante. Por un lado, la falta de ritmo competitivo puede ser un hándicap evidente. Pero, por otro, también existe la posibilidad de que haya aprovechado este tiempo para realizar concentraciones en altitud y llegar en un pico de forma óptimo.
Movistar Team en la temporada 2026
No sería la primera vez que un corredor llega a una gran vuelta sin demasiada competición previa y acaba rindiendo a un nivel altísimo.
En cualquier caso, lo que está claro es que Movistar Team debe replantearse su estrategia tras este cambio de escenario. La alineación que inicialmente podía estar pensada para combinar caza de etapas y apoyo moderado a la general, podría transformarse en un bloque mucho más enfocado en proteger a Enric Mas.
La alta montaña será el terreno clave, y ahí contar con gregarios sólidos puede marcar la diferencia entre luchar por el podio o quedarse a las puertas. Corredores capaces de endurecer la carrera, de filtrar fugas peligrosas o de acompañar a su líder en los momentos decisivos serán más importantes que nunca.
Eso no significa renunciar a las etapas. De hecho, en una carrera como el Giro, donde las oportunidades están repartidas a lo largo de tres semanas, es perfectamente compatible buscar triunfos parciales y pelear la general. Pero sí implica una jerarquía más clara dentro del equipo.
Porque ahora hay algo más en juego.
Movistar Team no solo necesita puntos UCI. Necesita resultados que cambien su narrativa en las grandes vueltas más allá de la Vuelta a España. Y un podio en el Giro de Italia sería, sin duda, un golpe encima de la mesa.
Los factores que Movistar debe tener en cuenta
También hay un componente psicológico importante. Saber que algunos de los rivales más peligrosos no estarán en la línea de salida puede cambiar la mentalidad del equipo. Pasar de una actitud conservadora a una más ambiciosa, de limitar daños a buscar oportunidades reales.
El Giro de Italia es una carrera impredecible, dura, llena de trampas. Las caídas, las condiciones meteorológicas, las etapas de alta montaña o las jornadas largas pueden cambiarlo todo en cuestión de minutos. Y en ese contexto, estar bien posicionado desde el inicio es clave.
Por eso, aprovechar esta oportunidad no será solo cuestión de nivel físico, sino también de inteligencia táctica.
Movistar deberá correr con cabeza, pero también con valentía. Saber cuándo atacar, cuándo defender y, sobre todo, cuándo asumir riesgos.
Porque oportunidades como esta no aparecen todos los años.
La ausencia de Almeida, Landa y Carapaz no garantiza nada, pero sí abre una puerta que antes estaba prácticamente cerrada. Y en un deporte como el ciclismo, donde los márgenes son tan pequeños, ese tipo de detalles pueden marcar la diferencia entre una carrera correcta y una actuación histórica.
En definitiva, el Giro de Italia 2026 se presenta como un escenario mucho más favorable de lo esperado para Movistar Team. La victoria sigue teniendo un nombre claro en la figura de Jonas Vingegaard, pero la lucha por el podio está más abierta que nunca.
Y ahí, Enric Mas y su equipo tienen mucho que decir.