En 2026 se esperan muchas cosas en la carretera. Respecto a
Jonas Vingegaard, lo más deseado por los aficionados es su potencial debut en el
Giro de Italia. Según dijo el danés al terminar la última temporada, su plan es correr por primera vez una Corsa Rosa que, si la gana, le convertiría en vencedor de las 3 grandes vueltas del calendario antes que Tadej Pogacar.
El supuesto interés de Jonas Vingegaard por disputar el Giro de Italia 2026 ha desatado un intenso debate invernal, pero quien ve rápidamente el lado positivo es el experto belga Jose De Cauwer.
En declaraciones al pódcast De Grote Plaat, dejó claro que el danés, doble ganador del
Tour de Francia, tiene motivos de sobra para cambiar de escenario.
De Cauwer no se guardó nada al explicar por qué la elección tiene sentido. “Quizá sea más sensato ir al Giro, porque
¿volverá a ganar el Tour alguna vez? Entonces hay que tomar decisiones”, afirmó.
Con el debate planteado como un reinicio táctico y una oportunidad para que Vingegaard amplíe su palmarés a lo largo de su carrera, la cuestión es si al líder de
Visma - Lease a Bike realmente le conviene apartarse de su programa habitual, construido en torno al maillot amarillo del Tour de Francia.
Jonas Vingegaard podría centrarse más en el Giro de Italia que en el Tour de Francia
Un nuevo objetivo... ¿y futuro?
En el pelotón masculino, la idea de que los grandes vueltómanos elaboren una “lista de carrera” de objetivos es cada vez más común, y De Cauwer ve a Vingegaard justamente en esa fase. Su comentario “Imaginad que gana la Vuelta, el Tour y el Giro... sería increíble” subraya cómo el danés podría reforzar su legado rompiendo con una rutina centrada en el Tour.
El paso también lo situaría en la misma trayectoria que valora Remco Evenepoel, quien ha contemplado abiertamente regresar a la carrera italiana. Pero De Cauwer dejó claro que la coincidencia entre ambos podría convertirse en un problema estratégico.
“Si uno sabe que el otro está allí, pueden pensar: ‘uy, entonces mis opciones bajan un poco’. En el caso de Remco: quizá entonces a por el Tour al cien por cien.”
Frente al dominio creciente de Tadej Pogacar, ambos sopesan dónde están realmente sus mejores oportunidades. Y la valoración de De Cauwer sobre el Tour de Francia moderno fue tajante: la carrera se vuelve demasiado selectiva, demasiado extrema y excesivamente inclinada hacia los escaladores más ligeros.
“Cincuenta y cuatro mil metros de desnivel en el Tour de Francia: eso es simplemente demasiado”, argumentó. “Siguen haciendo las carreras más y más duras.”
Incluso sugirió que el pelotón en sí ha quedado sesgado por la propia dureza. “El top 10 del Tour mide 1,80 y pesa 65 kilos...”, dijo, señalando que naciones enteras corren el riesgo de quedar excluidas por pura fisiología. En su opinión, es momento de que la UCI establezca límites más claros sobre cómo se diseñan los recorridos de las grandes vueltas.