"Iba a rueda de Remco, intenté seguirle, pero siguió apretando muchísimo": Antonio Tiberi pagó el esfuerzo

Ciclismo
sábado, 07 febrero 2026 en 20:00
antoniotiberi
Antonio Tiberi dejó la meta de la Etapa 4 de la Volta a Comunitat Valenciana con un resultado que reflejó tanto ambición como límites. Cuarto en la etapa tras un final agresivo, el italiano pareció por un instante el último capaz de seguir a Remco Evenepoel cuando llegó el ataque decisivo en Cumbre del Sol, antes de ceder terreno a medida que aumentaba el ritmo.
“Iba a rueda de Remco y, cuando arrancó, intenté seguirle”, recordó Tiberi a Cycling Pro Net tras la llegada. “Durante los doscientos o trescientos primeros metros estuve ahí, pero él siguió apretando muchísimo.”
La aceleración de Red Bull fue inmediata y sostenida. Aunque Tiberi aguantó el contacto de inicio, el esfuerzo necesario le pasó factura con rapidez. “Él siguió apretando y me descolgué un poco”, explicó. “Vi que por detrás había algunos huecos, así que intenté mantenerme, pero luego volvió el pequeño grupo y al final llegamos juntos.”
El relato de Tiberi sitúa su esfuerzo decisivo antes del momento en que se formó el grupo perseguidor. En lugar de reservarse desde el principio, el corredor de Bahrain - Victorious respondió al cambio de ritmo cuando se produjo y solo se replegó cuando se rompió definitivamente la cuerda.
“Cuando empezamos la última subida vi que Red Bull marcaba un ritmo muy fuerte”, dijo. “Estaba claro que preparaban un ataque. Estaba bien colocado, lo intenté y luego tuve que regular.”
Esa secuencia entraría después en el debate postetapa, cuando Joao Almeida sugirió que una mayor colaboración por detrás podría haber neutralizado a Evenepoel, añadiendo que Tiberi parecía guardar fuerzas.
Tiberi no respondió directamente a ese comentario, pero su descripción del esfuerzo dibuja el retrato de un corredor ya al límite cuando el grupo de persecución se consolidó de verdad.

Primero la esperanza, luego la realidad en la caza

Pese a la dureza del movimiento, hubo un breve instante en que el grupo perseguidor creyó que la brecha aún era manejable. “Hubo un momento en que quizá estaba a diez segundos, a unos trescientos metros”, dijo Tiberi. “Hablamos entre nosotros y dijimos: Vamos, probemos.”
El optimismo duró poco. “Volvió a arrancar muy rápido y, de repente, eran veinte o treinta segundos”, añadió. “Fue simplemente muy, muy rápido.” Con Evenepoel marchándose y la diferencia estabilizándose, el foco pasó a salvar el mejor resultado posible con lo que quedaba.
En un final marcado por rampas explosivas y un ritmo implacable, el día de Tiberi quedó definido por aquella decisión inicial de responder. En el contexto del debate posterior, su relato aporta un matiz clave: no un corredor que esperó, sino uno que alcanzó su límite pronto y lo pagó después.
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