El tercer puesto de
Florian Lipowitz en la
Volta a Catalunya confirma lo que sus resultados del último año ya apuntaban. Ya no es un outsider intentando entrar en la élite de las grandes vueltas, sino un corredor que opera justo por detrás de las dos fuerzas dominantes del pelotón.
Así lo ve el mítico exprofesional alemán y ahora analista de Eurosport, Jens Voigt, quien considera que el alemán ha demostrado de forma consistente que puede medirse a los mejores cuando más cuenta.
Al repasar tanto el Tour de Francia 2025 como esta última semana en Catalunya, Voigt señaló un patrón claro: “Tanto en el Tour del año pasado como ahora en Catalunya, cuando
Tadej Pogacar o
Jonas Vingegaard atacaban, Lipowitz era de los pocos que siempre intentaba seguirlos.”
En su valoración, la diferencia ya es mínima. “Está solo un pequeño paso por detrás de Pogacar y Vingegaard”, dijo Voigt, añadiendo que “en la montaña está más cerca que en la contrarreloj. Ahí, Pogacar, Vingegaard y también Evenepoel tienen ventaja.”
Los ganadores de los maillots del Tour de France 2025: Jonathan Milan (verde), Tadej Pogacar (amarillo y lunares) y Florian Lipowitz (blanco)
Contrastado al máximo nivel
Más que un punto de inflexión, el podio en Catalunya se inserta en una racha sostenida de resultados al más alto nivel. Su tercer puesto en el Tour de France y en el Critérium du Dauphiné de 2025 ya lo situó entre los grandes del general, y Voigt cree que esas prestaciones ya no admiten dudas.
“Estoy absolutamente encantado con cómo está corriendo y cómo gestiona toda la atención desde su tercer puesto en el
Tour de Francia”, afirmó, señalando las crecientes expectativas en torno al alemán. “Muchos aficionados alemanes esperan que Florian sea el próximo ganador alemán del Tour. Es fascinante cómo lo maneja y lo bien que se mantiene con los pies en el suelo.”
Esa regularidad, a ojos de Voigt, es decisiva. “Sus actuaciones consistentes ya no tienen nada que ver con la suerte. Lleva un año rindiendo y ha llegado al grupo de los muy mejores.”
Dónde sigue marcándose la diferencia
Pese a ese estatus, el análisis de Voigt deja claro dónde se halla la brecha con Pogacar y Vingegaard. No es una cuestión de resistencia o regularidad, sino de situaciones específicas de carrera.
Empezando por la contrarreloj, Voigt señaló que “puede mejorar… siendo más aerodinámico y pasando muchas horas sobre la cabra para que su cuerpo se adapte.”
Pero la diferencia más significativa llega en la montaña, donde “Vingegaard y Pogacar tienen una aceleración más explosiva”, explica Voigt. “Lipowitz recurre más a un motor diésel para ir cerrando el hueco poco a poco.”
Ese contraste se hace más evidente en los momentos más duros de un puerto. “En la primera aceleración brutal, no puede seguir. Si lo hiciera, entraría en la zona roja y necesitaría diez minutos para recuperarse. Esos cambios de ritmo y aceleraciones duras son donde Vingegaard y Pogacar tienen ventaja. Pueden atacar fuerte tres veces seguidas”, aclara el alemán.
Márgenes pequeños por cerrar
Esas limitaciones, no obstante, se enmarcan como marginales, no estructurales. Voigt deja claro que las fortalezas de Lipowitz ya encajan con las exigencias de una gran vuelta, especialmente a tres semanas.
“No es una crítica a Florian, es algo que todavía puede pulir”, dijo, antes de subrayar dónde ya sobresale Lipowitz. “Su gran fortaleza es la resistencia en una gran vuelta. Es especialmente fuerte en la última semana. Tres etapas de montaña consecutivas no suponen un problema para él.”
En última instancia, la conclusión es sencilla. “Solo le quedan pequeños detalles por trabajar.”
En conjunto, esa evaluación sitúa a Lipowitz en una posición poco común en el pelotón actual. No persiguiendo desde lejos a la dupla de referencia, sino rodando justo a su estela, con áreas de mejora bien definidas.
Y si encuentra esas ganancias marginales, la brecha que describe Voigt podría no durar mucho.