Mathieu van der Poel es un corredor dotado fisiológicamente, pero su habilidad técnica sobre la bici es, quizás, lo que más le distingue en los días más exigentes del año. La estrella neerlandesa es, a día de hoy, el único que parece capaz de derrotar a Tadej Pogacar.
Así lo percibe su compatriota y especialista en clásicas
Dylan van Baarle, que a menudo ve al ciclista de Alpecin-Premier Tech moverse por el pelotón en los momentos más tensos de las carreras.
Ambos coincidieron en
Omloop het Nieuwsblad, una jornada marcada por caídas y caos, algo a lo que van der Poel pareció ajeno. “Todo empezó bastante tranquilo y silencioso en ’t Kuipke [velódromo], donde obviamente no sientes el viento. Tras un kilómetro, lo sentimos de inmediato y todo el mundo se puso en alerta. Fue un caos total de principio a fin”, explicó van Baarle en el pódcast
In Koers.
“Por eso es aún más llamativo cómo Mathieu lo consigue una y otra vez. Estar siempre en el lugar correcto en esas carreteras, casi siempre imponiendo el ritmo él mismo. Es increíblemente especial que haga eso. Pero si eres tú quien persigue el ritmo, creo que disfrutas menos que él”.
Más allá de evitar caídas, van der Poel utiliza esa destreza para ahorrar energía durante las carreras. “Creo que técnicamente es de los mejores del pelotón, si no el mejor. Incluso sin pedalear, puede maniobrar dentro del pelotón. Pocos pueden hacerlo; es su arma definitiva, le permite colocarse siempre bien”.
Mathieu van der Poel, estrella absoluta de las clásicas de primavera.
Van Baarle ha estado en Roubaix
El propio van Baarle sufrió en Omloop, sin encontrar piernas ni ritmo en un entorno caótico; sin embargo, en Kuurne-Bruselas-Kuurne estuvo varias veces al ataque y dejó un rendimiento prometedor. Tras su paso a Soudal - Quick-Step después de tres años en Visma, ha vuelto a un calendario más cargado, que cree puede sacar su mejor versión.
“El domingo [en Kuurne] sí me salió, ya entrada la carrera. Eso me da mucha confianza, que las piernas al menos están bien. Sobre todo después de un día como el anterior, del que me recuperé bien y pude lanzar un ataque. Me da mucha confianza para el resto de las clásicas”.
Van Baarle apunta al Tour de Flandes y a París-Roubaix, esta última la mayor victoria de su carrera, en 2022. Ya ha realizado pruebas de material en los tramos adoquinados del norte de Francia recientemente, parte de su preparación específica.
“Aún tengo ampollas serias en la mano derecha por eso. No fue un reconocimiento, fue más bien una prueba de material. En los adoquines de Roubaix todo es nuevo para mí, así que es realmente bueno hacerlo”.