La carrera se había roto mucho antes del final, pero cuando la
Lieja-Bastoña-Lieja encaró su encadenado decisivo, se impuso el guion esperado.
Tadej Pogacar se puso al frente en La Redoute y se formó la selección. Lo llamativo fue quién aguantó a su lado.
Paul Seixas seguía allí.
Desde ese momento, la carrera quedó reducida a lo esencial. Pogacar y Seixas se marcharon y consolidaron su ventaja, con el joven de 19 años a rueda durante la fase clave del Monumento.
Solo en la subida final a Roche-aux-Faucons llegó la diferencia, con un ataque de Pogacar para irse en solitario rumbo a la victoria, mientras Seixas concluía segundo a unos 45 segundos.
Fue una actuación que llamó la atención de inmediato, no solo por el resultado sino por la forma de lograrlo.
Tras la meta, en RMC Sport, el director del Tour,
Christian Prudhomme, señaló el nivel alcanzado por el ciclista del Decathlon CMA CGM Team, apenas unos días después de su triunfo en la Flecha Valona. “Es excepcional ver a un corredor así, con 19 años, capaz de resistir en uno de los Monumentos, después de su triunfo en la Flecha Valona hace cuatro días.”
Seixas sigue a Pogacar en el movimiento decisivo
La propia estructura de la carrera dio más valor al esfuerzo. Una fuga inicial inusualmente numerosa obligó a las formaciones a una larga caza, desbaratando el control previsto, pero cuando llegaron las cotas clave, los más fuertes afloraron igualmente.
Seixas no cedió en esa transición. Se mantuvo en cabeza cuando la carrera pasó de la selección al ataque y, cuando Pogacar aceleró en La Redoute, estuvo entre los muy pocos capaces de responder.
Esa secuencia definió el resultado. La brecha solo se abrió en la última cota, y no antes, subrayando cuánto tiempo pudo Seixas igualar el ritmo en el terreno que suele decidir Lieja. Prudhomme lo interpretó como algo más que una gran jornada. “Está abriendo un nuevo capítulo, de alguna manera.”
Tadej Pogacar y Paul Seixas en Lieja-Bastoña-Lieja 2026
Una comparación que refleja el impacto
La reacción trascendió el ciclismo cuando Prudhomme valoró lo que representa la irrupción de Seixas. “Su llegada es vertiginosa para el deporte francés… es como Léon Marchand en los Juegos Olímpicos de París 2024: es decir, un talento puro, muy joven, que irrumpe.”
La comparación con Léon Marchand habla de la inmediatez del impacto. Con 19 años, Seixas no se limitó a asegurar un puesto. Formó parte del movimiento que decidió el Monumento, manteniéndose al lado del corredor más fuerte hasta la separación final.
Del golpe sobre la mesa a la expectativa
El efecto es inmediato. Seixas pasa de nombre emergente a corredor al que se espera ver en el momento clave de las carreras. Las palabras finales de Prudhomme apuntaron a ese horizonte. “Espero que haya llegado para quedarse.”
Pogacar cumplió con el pronóstico, ejecutando el movimiento decisivo en la última ascensión y sumando otro Monumento a su palmarés.
Pero Lieja-Bastoña-Lieja 2026 dejó algo más. Cuando la carrera quedó reducida a su instante definitorio, Seixas no venía desde atrás. Ya estaba allí.