"Es el monumento más posible para mí": el 'tapado' para la Milán-San Remo que amenaza a Pogacar y Van der Poel

Ciclismo
viernes, 20 marzo 2026 en 15:30
Luke Lamperti, ciclista de EF Education-EasyPost
Con todo el foco en Tadej Pogacar y Mathieu van der Poel, el diseño de la Milán-San Remo 2026 a menudo deja espacio para que emerja otro tipo de aspirante. Es una carrera que rara vez premia sin más al más fuerte y, con la misma frecuencia, castiga a quienes no convierten la fuerza en colocación en el momento decisivo. En ese terreno cree moverse Luke Lamperti.
Hablando en la web de EF Education–EasyPost antes del Monumento del sábado, el estadounidense dejó claro de dónde nace su confianza. “Para mí, Sanremo es el Monumento que más creo que puedo ganar en mi carrera”, dijo.
Esa convicción no se apoya en la superioridad, sino en entender exactamente lo que exige la carrera.
La Milán-San Remo se ha vuelto más selectiva en los últimos años, moldeada por ataques repetidos en la Cipressa y el Poggio, sobre todo de Pogacar. Pero incluso en esas ediciones más duras, la carrera suele reordenarse lo justo para reagrupar a un pequeño grupo antes de meta.
Ahí encaja el perfil de Lamperti. “Tienes que estar bien colocado, tener un buen día y poder seguir a los mejores para luchar por la victoria”, afirmó.
Es una descripción simple, pero capta el núcleo de la carrera moderna. Sobrevivir a las cotas clave es solo una parte. Llegar bien colocado antes y guardar lo suficiente para después es, en última instancia, lo que decide quién tiene opción de ganar.
Lamperti ya ha experimentado ese reto en primera persona. “Hice San Remo en 2024, mi primer año como profesional. Fue súper bien. Me coloqué para la Cipressa y llegué en buena posición. No sé cómo terminé, pero fue una experiencia realmente buena. La disfruté mucho.”
Ese énfasis en la colocación no es casual. En una carrera donde la entrada a la Cipressa puede definir todo lo que sigue, a menudo son los ciclistas que llegan con fluidez, y no los que gastan peleando por la rueda, quienes permanecen en la lucha.

Momento y oportunidad

Lamperti también llega con forma y confianza, dentro de un equipo que ha arrancado fuerte en varias carreras. “Estoy confiado. Todo el equipo va bien. Venimos aquí tras ganar una etapa en Tirreno y otra en París-Niza. La pelota está rodando y tenemos inercia, así que ojalá podamos mantenerla este fin de semana.”
Esa inercia importa en una carrera donde rara vez un solo equipo controla el desenlace. A diferencia de otras clásicas más previsibles, Milán-San Remo premia tanto la oportunidad como la planificación.
EF Education–EasyPost abraza esa incertidumbre en lugar de imponer una estructura rígida. “No vamos como el principal favorito, pero tenemos un equipo realmente bueno, y hay muchas formas distintas en las que podríamos ganar la carrera.”
Ese enfoque refleja la realidad de la prueba. Con tantas variables en juego, desde la colocación al viento o el timing de los ataques, la flexibilidad suele valer más que un plan único y cerrado.
Jasper Philipsen gana la Milán-San Remo 2024 al esprint.
Hace apenas dos años, Jasper Philipsen se impuso al esprint en San Remo por delante de Tadej Pogacar.

El espacio a la sombra de los favoritos

La oportunidad de Lamperti se abre en el hueco que generan los grandes nombres del pelotón.
Pogacar casi con seguridad intentará endurecer la carrera, probablemente en la Cipressa. Van der Poel, como han mostrado las últimas ediciones, tiene la capacidad de seguir y aun así disputar la llegada. Corredores como Filippo Ganna también han demostrado que pueden sobrevivir a esa primera criba. Pero rara vez se decide ahí mismo.
Si Pogacar no logra soltar del todo a sus rivales, y si el grupo perseguidor se reduce pero no se elimina, los últimos kilómetros suelen ser cuestión de quién ha gestionado mejor su esfuerzo a lo largo de casi 300 kilómetros. Ese es el escenario que persigue Lamperti.
No es el velocista más rápido del pelotón ni el escalador más explosivo. Pero en una carrera cada vez más situada entre esos extremos, su combinación de colocación, resistencia y punta de velocidad lo sitúa en una categoría que gana peso con cada edición.

Una carrera que premia la precisión

Milán-San Remo sigue siendo, en palabras del propio Lamperti, una carrera donde “todo tiene que ir a tu favor”.
Eso vale tanto para los favoritos como para los outsiders. Pogacar debe cronometrar su ataque a la perfección. Van der Poel debe responder sin pasarse. Los equipos han de situar a sus líderes en el punto exacto.
Para ciclistas como Lamperti, el reto es algo distinto. Se trata de mantenerse lo bastante cerca de los movimientos decisivos sin entrar en ellos demasiado pronto, y llegar a los últimos kilómetros con lo justo para aprovechar si la carrera duda. Eso lo convierte en un outsider creíble y no en un nombre más en la salida.
En una prueba definida por márgenes finos y ventanas estrechas, la distancia entre controlar el resultado y reaccionar a él es mínima. Y si esos márgenes se abren aunque sea un poco el sábado, Lamperti ya ha dejado claro que piensa estar ahí para aprovecharlo.
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