El inicio de la temporada 2026 ha traído consigo una realidad preocupante para
Movistar Team. En el arranque de un nuevo trienio fundamental para la supervivencia en la élite —donde cada punto UCI cuenta—, las miradas estaban puestas en
Roger Adrià. El corredor catalán aterrizó en el equipo con el cartel de fichaje estrella para cubrir el hueco dejado por Alex Aranburu desde su salida.
Sin embargo, transcurridos los primeros dos meses y medio de competición, el balance es, hasta la fecha, el más decepcionante de entre los fichajes realizados por el conjunto de
Eusebio Unzué.
La dirección deportiva del Movistar identificó las clásicas como su gran asignatura pendiente. Tras la salida de Aranburu en 2024, el equipo no había encontrado a nadie que supliese a su principal baluarte en las carreras de un día, citas donde se reparte un botín de puntos vital para
la clasificación UCI WorldTour.
Adrià fue el elegido para asumir ese rol de líder en terrenos sinuosos y finales explosivos, pero la adaptación está siendo mucho más lenta y accidentada de lo previsto. A continuación, detallamos el desempeño del corredor en lo que va de campaña:
Análisis: Entre la irrelevancia y el infortunio
Si analizamos fríamente los datos, la trayectoria de Adrià en estos dos meses y medio carece del impacto que se espera de un jefe de filas.
Su paso por Oriente Medio fue discreto, rescatando apenas un top 10 parcial en Omán. Ni siquiera en escenarios nacionales que se adaptan bien a sus condiciones,
como la Clásica Jaén Paraíso Interior o el
GP Miguel Indurain, logró asomarse a los puestos de honor, quedándose en la zona media de la clasificación (12º y 16º respectivamente).
Lo más alarmante, no obstante, ha sido su rendimiento en las grandes citas del calendario WorldTour. Los abandonos en clásicas de gran prestigio como la Strade Bianche o En los Campos de Flandes, sumados a una Tirreno Adriático donde pasó completamente desapercibido sin presencia en fugas ni protagonismo en los finales, dejan a Movistar Team en una situación de vulnerabilidad extrema en la lucha por los puntos.
La Itzulia fue el punto más bajo de esta racha, con tres jornadas fuera de los cien primeros antes de poner pie a tierra en la cuarta etapa.
Balance de resultados - Primer trimestre 2026
| Carrera | Resultado |
| Muscat Classic | 14º puesto |
| Tour de Omán | 10º en la Etapa 2 (Mejor resultado) |
| Clásica Jaén Paraíso Interior | 12º puesto |
| Omloop Het Nieuwsblad | Abandono |
| Kuurne-Bruselas-Kuurne | 65º puesto |
| Strade Bianche | Abandono |
| Tirreno-Adriático | 30º en etapa (Mejor resultado); sin fugas |
| E3 Saxo Classic | 33º puesto |
| En los Campos de Flandes | Abandono |
| Gran Premio Miguel Indurain | 16º puesto |
| Itzulia (Vuelta al País Vasco) | Fuera del Top 100 (Etapas 1-3) / Abandono Etapa 4 |
| Amstel Gold Race | 27º puesto (Mejor del equipo) |
El factor de la alergia
Dentro del entorno del corredor y del equipo se apunta a un factor externo para explicar este bajón de rendimiento: la alergia primaveral. Es conocido que Roger Adrià es una persona que sufre intensamente estos efectos, lo que merma de forma drástica su capacidad respiratoria y de recuperación en los meses de marzo y abril.
Este factor podría justificar, en parte, su gris actuación en las clásicas de las Ardenas o en el pavé belga.
Sin embargo, este argumento no cubre la totalidad de sus carencias en 2026. Las carreras de inicio de temporada se disputaron en entornos y fechas donde el clima y la vegetación no deberían haber supuesto un obstáculo insalvable.
En esas citas iniciales, donde la alergia aún no es un factor determinante, los resultados tampoco estuvieron a la altura de lo esperado para un ciclista llamado a ser el relevo de garantías de Alex Aranburu.
Roger Adrià, ciclista de Movistar Team
Urgencia de cara a la segunda mitad del año
Con el bloque de clásicas de primavera prácticamente sentenciado (a falta de lo que ocurra en Flecha Valona y Lieja-Bastoña-Lieja), la presión sobre los hombros de Roger Adrià aumenta. Movistar Team no puede permitirse un líder ausente en el casillero de victorias o grandes puestos si quiere afrontar el resto del trienio con tranquilidad.
Es imperativo que el corredor dé un paso adelante definitivo a partir de la temporada de verano. Una vez superado el bache alérgico, Adrià tendrá la responsabilidad de buscar el protagonismo en las carreras de un día de la segunda mitad del año.
El equipo telefónico necesita que su gran apuesta para 2026 empiece a sumar de tres en tres si no quiere ver cómo la apuesta por el ciclista catalán se convierte en el mayor lastre de una temporada clave para su futuro en el WorldTour.