Después de su monumental victoria en
París-Roubaix, la temporada de
Wout van Aert ya es un éxito. Tras su triunfo en el Velódromo, el líder del
Visma - Lease a Bike ha optado por un parón, dedicando los últimos días a una ruta de bikepacking de varios días con amigos por Países Bajos y Bélgica.
Con una bici de gravel y alforjas
Van Aert vive cerca de la frontera neerlandesa y cruza con frecuencia a Países Bajos en sus entrenamientos. Sin embargo, la expedición de esta semana no se parece en nada a sus habituales bloques estructurados.
Aunque ha dejado a un lado el trabajo serio de intervalos, desde luego no está parado. Junto a un grupo de amigos, entre ellos su excompañero en Visma
Nathan Van Hooydonck, Van Aert puso rumbo al norte en una gravel cargada con bolsas de bikepacking.
Pese a estar de “descanso”, el grupo acumuló kilómetros de verdad en los dos primeros días de aventura, registrando sus salidas en
Strava.
El primer día, con salida en su ciudad natal de Herentals, rodaron hacia el norte por Schoten y Kalmthout, cruzando la frontera neerlandesa en Huijbergen. Navegaron por Bergen op Zoom antes de terminar cerca de la costa, en Schouwen-Duiveland. Este tramo inicial les llevó algo más de seis horas de pedaleo.
La segunda jornada dibujó una ruta panorámica hacia el sur a lo largo de la costa de Zelanda. Tras pasar por la Oosterscheldekering (Neeltje Jans) y rodear Middelburg, tomaron el ferry desde Vlissingen. Ya en tierra firme, continuaron pegados al litoral, cruzando de nuevo a Bélgica para descansar en la localidad costera de Knokke. Esta salida, más corta, les ocupó unas 4 horas y 40 minutos.
Un merecido “día de vaqueros”
No todos los días del viaje exigen un “cien millas”. Tras sumar más de 300 kilómetros en dos jornadas, el grupo optó por un relajadísimo día de descanso en Knokke-Heist para disfrutar del ambiente vacacional.
Van Aert lo bautizó como “Jeansbroek-dagje” (día de vaqueros), subrayando la ausencia total de lycra. Como es natural, un descanso en un viaje ciclista incluye degustar buenos pasteles en la panadería local, una parada obligatoria en cualquier aventura de bikepacking.