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París-Niza de este año está dejando huella en el calendario profesional por el mal tiempo. La lluvia, el viento y la nieve no solo reventaron la carrera más allá de lo previsto en la etapa 4; también obligaron a los organizadores a
recortar casi por completo la etapa 7, que se adentraba en los Alpes.
Aunque hubo argumentos para disputar una jornada, a
Jonas Vingegaard no le convenció el lugar donde terminó. La razón fue sencilla: la nieve. Como líder y maillot amarillo, entendió la posición de los organizadores a la hora de mantener una etapa pese al frío extremo, la lluvia y el riesgo de nevadas.
Esas mismas condiciones meteorológicas forzaron dos recortes, y lo único que quedó fueron 47 kilómetros de carrera, viables gracias a la preparación previa; sin descensos y por un tramo de carretera muy sencillo que, en el plan original, debía llevar a los ciclistas a la base de la ascensión a Auron.
A favor de correr, pero no bajo la nieve
En los kilómetros finales, el pelotón entró en la cota de nieve. “Estábamos, y seguimos estando, muy a favor de la idea de correr. Hay que entender que París-Niza es una de las carreras más importantes del mundo; hay muchos patrocinadores y quieren organizar su propia etapa, así que estábamos de acuerdo. Pero cuando la línea de meta se ubica aquí, quizá no es posible”, explicó
Vingegaard en la entrevista posterior.
Aunque no fue técnico, el final no se neutralizó y presentó un pelotón lanzado por carreteras donde la nieve había sido retirada recientemente, pero con los laterales aún cargados. Para el corredor del Team
Visma - Lease a Bike, la solución era clara: “Hubiera sido mejor colocar la línea 10 kilómetros antes”.
“Para nosotros, la lluvia forma parte del trabajo, pero cuando hay nieve es algo distinto. Hubo algunas caídas al final, probablemente porque estaba muy resbaladizo”, valoró. “En esa situación, habría sido mejor decir: ‘Pongamos la línea un poco antes’. Eso es lo que queríamos, en realidad”.
Con todo, la etapa concluyó sin incidentes para el escalador, que tiene la general prácticamente asegurada salvo desastre en la jornada de mañana en Niza. Aun así, el pronóstico sigue anunciando lluvia, de modo que el trabajo no estará hecho hasta que cruce la línea de meta mañana.
Jonas Vingegaard, líder de la París-Niza 2026 a falta de la última etapa