Las esperanzas de ver a estrellas del ciclocross como
Mathieu van der Poel,
Wout van Aert y
Tom Pidcock pelear por medallas olímpicas de invierno parecen haber sufrido un golpe decisivo después de que el Comité Olímpico Internacional se moviera contra la inclusión de la disciplina para los Juegos de 2030 en los Alpes franceses.
El ciclocross había emergido como uno de los aspirantes externos más comentados para una ampliación futura de los Juegos de Invierno en los dos últimos años. Con carreras disputadas en plena temporada invernal y a menudo en nieve, barro y frío extremo, sus partidarios defendían que la disciplina encajaba de forma natural junto a los eventos tradicionales de invierno.
El impulso había ganado fuerza en gran medida gracias al presidente de la UCI,
David Lappartient, que ha apoyado la idea de forma reiterada en público y desempeña un papel clave en la organización de los Juegos de Invierno de 2030 en Alta Saboya. Pero el jueves, la presidenta del COI, Kirsty Coventry, dejó clara la postura del organismo. “No hay espacio para deportes de verano en los Juegos de Invierno”, afirmó Coventry. “Se trata únicamente de deportes sobre nieve y hielo”.
Esas declaraciones, en la práctica, desactivan la propuesta actual del ciclocross, pese a que el programa olímpico definitivo no se espera que se confirme formalmente hasta junio.
La candidatura del ciclocross había sumado apoyos crecientes
La idea de que el ciclocross entrara en los Juegos de Invierno había pasado cada vez más de la fantasía al debate político real dentro del ciclismo. Sus defensores señalaban el atractivo televisivo de la disciplina, el formato de carrera corta y el tirón de sus estrellas. Corredores como Van der Poel, Van Aert y Pidcock figuran entre los nombres más reconocibles del ciclismo mundial gracias a sus éxitos en carretera, BTT y ciclocross.
Quienes la apoyaban también argumentaban que el ciclocross podría ayudar a modernizar el programa olímpico de invierno en un momento en que el COI afronta cuestiones de mayor calado sobre la fiabilidad climática, el compromiso de la audiencia y el futuro a largo plazo de algunos eventos dependientes de la nieve.
Incluso se habían mantenido conversaciones sobre posibles sedes y cómo la infraestructura del ciclocross podría integrarse en el proyecto más amplio de los Juegos en los Alpes franceses. Sin embargo, la oposición de varias Federaciones Internacionales de Deportes de Invierno creció de forma constante entre bastidores. Los críticos sostenían que permitir la entrada de deportes tradicionalmente veraniegos en los Juegos de Invierno difuminaría la identidad de los propios Juegos. El COI se ha alineado ahora de forma firme con esa posición.
La puerta no se cierra del todo para futuras ediciones
Aunque el rechazo supone un revés importante, la posibilidad de ver ciclocross en futuros Juegos de Invierno no ha quedado completamente descartada. Según el COI, el programa olímpico en su conjunto seguirá siendo revisado de cara a próximas ediciones, incluida la de 2034 en Salt Lake City.
Eso significa que la vieja ambición olímpica del ciclocross no está necesariamente muerta para siempre, pero por ahora la disciplina sigue fuera del marco de los Juegos de Invierno pese a años de trabajo político dentro del ciclismo.
Para corredores como Van der Poel, Van Aert y Pidcock, la opción de añadir un oro olímpico de invierno en ciclocross a sus ya extraordinarios palmarés parece ahora más lejana que nunca.
Mathieu van der Poel, estrella del ciclocross mundial