Para un corredor que vive el invierno más convincente de su carrera,
Felipe Orts debería hablar de inercia y continuidad. En cambio, la gran referencia del ciclocross español se enfrenta a una realidad mucho más incómoda.
“Para la próxima temporada aún no tengo equipo”,
admitió Orts en conversación con Sporza, confirmando que su futuro sigue sin resolverse pese a una cadena de resultados que subrayan su valor a nivel internacional.
“Mi mánager y yo estamos trabajando en ello”, añadió el alicantino. “Hay conversaciones, pero todavía no hay nada oficial. Espero que salga algo bonito”.
La incertidumbre no nace de un bajón de forma. Más bien al contrario.
Un invierno que confirma, más que sorprende
La campaña 2025/26 ha sido, probablemente, la más completa de la carrera de Orts.
Otro título nacional de España llegó casi como rutina, pero su invierno se ha definido mucho más por lo que ha ofrecido más allá del ámbito doméstico.
Podios en el circuito internacional y una presencia constante en la parte decisiva de pruebas de élite en Bélgica y Países Bajos refuerzan una tendencia que viene de varias temporadas. Ya no se trata de picos aislados o actuaciones esporádicas. Orts se ha mostrado competitivo en el corazón del calendario, gestionando carreras de desgaste y manteniendo la intensidad cuando los grupos se reducían y las diferencias se estrechaban.
Esa regularidad es lo que separa este invierno de anteriores campañas sólidas. En lugar de apoyarse en destellos selectivos, Orts ha elevado su base, apareciendo con asiduidad en las fases decisivas frente a la oposición asentada del norte de Europa.
Felipe Orts confiesa que no tiene equipo ni planes para la próxima temporada.
Plenitud deportiva frente a incertidumbre estructural
A sus 30 años, Orts se encuentra de lleno en una fase que debería aportar estabilidad a su carrera. Los equipos saben lo que ofrece: fiabilidad, resistencia y capacidad para firmar resultados visibles en circuitos exigentes. No es un invierno de despedida ni un último revival. Parece la plenitud de su ventana competitiva.
Sin embargo, la desaparición del Team Ridley le ha movido el suelo bajo los pies. La inseguridad que afronta es estructural, no deportiva. Sus prestaciones no han generado dudas; han convivido con ellas.
Esa desconexión agudiza la tensión que atraviesa su temporada. Un corredor que está entregando su invierno más sólido y creíble internacionalmente navega al mismo tiempo un futuro incierto, dependiente de conversaciones aún sin cerrar a medida que avanza la campaña.
Más que un resultado suelto
Incluso podios recientes, como su segundo puesto tras Niels Vandeputte en Lille, actúan más como confirmación que como gran titular. Orts reconoció el nivel necesario simplemente para mantenerse en la pelea, subrayando el ritmo implacable en cabeza. El cuadro general, no obstante, trasciende cualquier tarde.
A lo largo del invierno, Orts ha seguido justificando su condición de referencia del ciclocross español, mientras refuerza discretamente su caso para ser un fijo, y no una excepción, en la élite del deporte.
Si ese cuerpo de trabajo se traduce en seguridad para la próxima temporada sigue sin resolverse. Como el propio Orts dejó claro, las conversaciones continúan, pero la claridad aún no llega. Para un corredor que lo hace todo bien sobre el circuito, el siguiente movimiento decisivo puede llegar fuera de él.