Hay regalos que se agradecen y otros que directamente se recuerdan para toda la vida. Para
Aleix Espargaró, el último pertenece claramente a la segunda categoría. El ex piloto de MotoGP ha sumado a su colección personal una auténtica joya del ciclismo: una bicicleta utilizada por
Tadej Pogacar, además decorada con el inconfundible arcoíris de campeón del mundo.
La pieza, una Colnago del propio corredor esloveno, ya forma parte del museo particular del catalán, que no escondió su emoción al poder incorporar un objeto tan especial procedente del ciclista al que considera el mejor de todos los tiempos.
El propio Aleix
compartió su reacción a través de sus redes sociales, dejando clara la dimensión del momento:
“Emocionado, honrado e increíblemente feliz de añadir a mi colección la bicicleta de carreras del mejor ciclista de la historia. ¡Gracias
Tadej Pogacar por hacerlo posible!”.
Desde hace años, Espargaró mantiene una relación muy estrecha con el mundo de la bicicleta. Tras poner punto final a su trayectoria en MotoGP y completar una etapa vinculada al
Lidl-Trek, el catalán ha seguido cultivando su pasión por el ciclismo, disciplina que practica con frecuencia desde su residencia en Andorra, pero
donde ya no ejerce como profesional tras ese 2025 muy duro.
En ese contexto, recibir una bicicleta personal de Pogacar —y además con los colores del campeón del mundo— supone un gesto de enorme valor simbólico. Una pieza exclusiva que refuerza aún más el carácter especial de una colección que ahora cuenta con un objeto directamente ligado a uno de los grandes nombres de la historia del ciclismo.
Aleix Espargaró recibió una bici de Pogacar como regalo. Foto: IMAGO
Aleix Espargaró como ciclista profesional
La temporada 2025 de
Aleix Espargaró como ciclista supuso un paso más en su proceso de adaptación al ciclismo profesional, combinando pruebas de carretera y competiciones de gravel, y defendiendo los colores del equipo
Lidl-Trek. A lo largo del año, el deportista español fue sumando experiencia en carreras de alto nivel, enfrentándose tanto a recorridos explosivos como a pruebas de varios días, lo que le permitió medir su progresión en distintos contextos competitivos.
Uno de sus principales retos fue su participación en el Tour de Austria, donde tomó la salida en las tres primeras etapas. En la jornada inaugural finalizó en la 85.ª posición, mientras que en la segunda etapa logró mejorar hasta el puesto 70. En la tercera etapa se vio obligado a abandonar la carrera (DNF), cerrando así su participación en esta vuelta por etapas.
Más adelante, el 3 de agosto, Espargaró compitió en el Circuito de Getxo, donde cruzó la meta en la 57.ª posición, sumando otra experiencia en una clásica de un día frente a un pelotón de gran nivel. Este resultado reflejó su capacidad para completar pruebas exigentes dentro del calendario internacional de carretera.
En el ámbito del gravel,
Aleix Espargaró también dejó muestras de su versatilidad. El 29 de marzo firmó una destacada 7.ª posición en la UCI Gravel World Series ME – 114 Gravel Race, sobre 123 kilómetros, uno de sus mejores resultados del año. Posteriormente, el 10 de mayo, finalizó en el puesto 54 de la Coal Gravel Race (108,6 km).