El cierra de la Vuelta a Suiza no deja una ineludible certeza en el pelotón internacional: Tadej Pogacar se encuentra en un estado de forma insondable y su dominio absoluto de la carrera helvética supone un temible preludio para sus rivales antes del Tour de Francia. La actuación del astro esloveno refuerza su favoritismo para julio, gracias a un estado de forma que parece no tener techo.
Así lo analizaron Juan Larra, Javier Rampe y Jorge Borreguero en una charla publicada en el canal CiclismoAlDía, donde coincidieron en destacar el dominio absoluto del líder de UAE Team Emirates XRG a lo largo de toda la prueba suiza.
"Ya no sorprende", apuntaba Javier Rampe al referirse al nivel del esloveno. Paradójicamente, lo que realmente llama la atención en la actualidad es cuando Pogacar parece reservarse o no ejercer una superioridad aplastante sobre sus rivales.
La carrera quedó prácticamente sentenciada desde la primera jornada. En la etapa inaugural, disputada en los alrededores de Sondrio, Pogacar lanzó uno de esos ataques que empiezan a formar parte de su sello personal. El esloveno arrancó a unos 70 kilómetros de la meta y nadie pudo responder. Más allá de la espectacularidad de la ofensiva, el movimiento volvió a evidenciar el enorme impacto psicológico que ejerce sobre el pelotón.
Según los analistas, cuando Pogacar ataca no solo se produce una selección física, sino también mental. Los equipos rivales parecen incapaces de organizar una persecución eficaz, ya sea por el desgaste acumulado o porque la moral queda inmediatamente minada ante la sensación de que la persecución será inútil.
Para Rampe, Pogacar ha alcanzado un punto en el que sus victorias han dejado de sorprender. "Estamos hablando de una leyenda contemporánea del ciclismo", resumía, asegurando que lo verdaderamente llamativo hoy en día no es que gane, sino aquellos escasos momentos en los que parece guardar fuerzas o no ejercer una superioridad absoluta.
La primera etapa de la ronda helvética fue, a juicio del redactor de CiclismoAlDía, el mejor ejemplo de ello. El líder de UAE Team Emirates XRG lanzó un ataque a cerca de 70 kilómetros de meta en los alrededores de Sondrio y nadie pudo responder. Más allá del resultado, Rampe quiso poner en valor el espectáculo ofrecido por el esloveno.
Tadej Pogacar durante una de sus exhibiciones en la Vuelta a Suiza 2026
"Estamos viendo a una leyenda contemporánea"
"Soy muy crítico con los críticos", señaló, defendiendo este tipo de ciclismo ofensivo. Según su análisis, cuando un corredor se atreve a atacar tan lejos de la llegada debería existir una reacción organizada por detrás, algo que no ocurre en la actualidad. Para Rampe, el dominio de Pogacar no es únicamente físico, sino también psicológico: los rivales parecen quedar completamente desmoralizados en el instante en el que el esloveno acelera.
La superioridad quedó reflejada en la clasificación general. Rampe destacó especialmente la diferencia lograda sobre Richard Carapaz, uno de los pocos corredores capaces de plantar cierta resistencia. El ecuatoriano terminó a casi seis minutos y medio del vencedor en apenas cinco etapas, un margen que llevó al comentarista a plantear una pregunta inquietante de cara al Tour de Francia: ¿cuánto tiempo podría llegar a ceder la competencia durante tres semanas de carrera?
Otro de los momentos más destacados de la semana llegó en la contrarreloj individual. Cuando todo apuntaba a una victoria de Mathieu van der Poel, Pogacar apareció para imponerse por apenas treinta centésimas. Para Rampe, aquella actuación tuvo un significado especial.
El periodista considera que el esloveno afrontó la crono con una chispa de motivación mayor, consciente de la importancia que tienen este tipo de esfuerzos en la preparación del Tour. "Tadej estaba con la moral por las nubes y quería llevarse esa etapa", explicó, convencido de que fue uno de los días en los que realmente se exprimió al máximo durante la carrera.
Carapaz termina a más de seis minutos y medio de Pogacar en cinco días de carrera
Sin embargo, la imagen más impactante para Rampe llegó en la jornada reina. El ascenso final al Col de la Croix volvió a mostrar a un Pogacar devastador, capaz de ir neutralizando uno tras otro a todos los corredores que tenía por delante.
Especialmente gráfica fue su descripción del momento en el que el esloveno alcanzó a Nairo Quintana, que rodaba escapado tras una notable actuación. "Lo sobrepasó casi quitándole las pegatinas de la bicicleta", afirmó; dejando claro que no se trataba de una crítica al colombiano, sino de un elogio a la potencia descomunal que está desarrollando Pogacar.
Y es que sus números impresionan: 13 triunfos, contando clasificaciones generales, en apenas 16 días de competición durante esta temporada.
Con semejante balance, el debate parece centrarse más en quién podrá acercarse a Pogacar que en quién podrá derrotarle. El gran rival volverá a ser, previsiblemente, Jonas Vingegaard, aunque las dudas sobre el desgaste acumulado tras el Giro y la extraordinaria superioridad del esloveno durante toda la campaña hacen pensar que el vigente campeón parte con una ventaja considerable.
El análisis concluyó con una reflexión rotunda sobre el próximo Tour de Francia. Para Javier Rampe, todo lo que no sea una victoria de Pogacar con una diferencia considerable sobre sus rivales sería una sorpresa mayúscula. A sus 27 años, el esloveno está a las puertas de igualar el registro histórico de Miguel Indurain y sus cinco maillots amarillos. Y, para el analista, continúa empeñado semana tras semana en romper cuanto límite imaginemos sobre una montaña.