La primera gran vuelta de la temporada dejó a
Movistar Team con un sabor agridulce en el Giro de Italia. El equipo telefónico fue competitivo, sumó una importante cantidad de puntos UCI y estuvo cerca de conquistar varias etapas, pero volvió a marcharse sin victorias y con el gran objetivo de la clasificación general desmoronado mucho antes de lo esperado. Dos meses después, la historia en el
Tour de Francia 2026 ha tenido varios puntos en común, aunque también diferencias importantes.
La
Grande Boucle suponía un desafío todavía mayor. No solo por el prestigio de la carrera, sino porque reúne al mejor pelotón del mundo. Aquí no existen alineaciones de circunstancias. Todos los grandes equipos presentan a sus mejores corredores y cada victoria de etapa exige un nivel extraordinario. Movistar era plenamente consciente de ello cuando anunció una alineación formada por
Cian Uijtdebroeks,
Pablo Castrillo, Raúl García Pierna,
Einer Rubio, Javier Romo, Jefferson Cepeda, Nelson Oliveira y Michel Hessmann, un bloque claramente diseñado para pelear la clasificación general con el belga y buscar oportunidades en la montaña.
Sin embargo, incluso antes de que comenzara la carrera llegaron los primeros contratiempos. La baja de Iván Romeo privó al equipo de uno de sus corredores más determinantes. El vallisoletano debía ser una pieza fundamental tanto en la contrarreloj por equipos inaugural de Barcelona como en la búsqueda de victorias parciales durante las tres semanas. Su ausencia modificó por completo el potencial del equipo antes incluso de tomar la salida.
Y, cuando la carrera apenas había comenzado, llegó el segundo golpe. Mucho más duro. Cian Uijtdebroeks, la gran baza para la clasificación general, empezó el Tour enfermo y terminó abandonando durante la primera semana víctima de un proceso febril. En apenas unos días, Movistar perdió a los dos hombres llamados a liderar su proyecto en esta edición.
A partir de ese momento no quedaba otra alternativa que reinventarse. El equipo cambió inmediatamente el planteamiento de carrera y convirtió las victorias de etapa en su gran objetivo. Lo intentó prácticamente todos los días favorables para las escapadas. Movistar fue uno de los equipos más activos de toda la carrera, con presencia constante en fugas y una actitud ofensiva que apenas desapareció durante las tres semanas.
Es cierto que el triunfo volvió a resistirse, igual que ya había ocurrido en el Giro. Sin embargo, también conviene poner el contexto encima de la mesa. Ganar una etapa en el
Tour de Francia es, probablemente, una de las tareas más complicadas del ciclismo mundial. Los mejores corredores del planeta se concentran en la misma carrera y las oportunidades son mucho más reducidas que en cualquier otra prueba del calendario.
Eso no significa que haya que conformarse. Movistar Team continúa siendo una estructura WorldTour y, por tanto, debe aspirar a levantar los brazos en las grandes vueltas. La ausencia de victorias y la inexistencia de un corredor peleando por las primeras posiciones de la clasificación general impiden hablar de un Tour plenamente satisfactorio.
Pero tampoco sería justo valorar negativamente lo realizado por el conjunto telefónico. Pablo Castrillo, Raúl García Pierna, Einer Rubio y Javier Romo protagonizaron actuaciones muy destacadas buscando escapadas prácticamente imposibles de culminar ante el dominio de Tadej Pogacar y el control de los grandes favoritos.
El resultado final deja una sensación bastante más positiva que la obtenida en el Giro de Italia. Las circunstancias jugaron claramente en contra de Movistar desde el primer momento y, aun así, el equipo nunca dejó de competir ni de buscar alternativas.
La nota global para Movistar Team en el Tour de Francia 2026 es un 7 sobre 10.
Cian Uijtdebroeks
La gran decepción del Tour de Francia de Movistar Team tiene nombre y apellidos: Cian Uijtdebroeks.
No porque su rendimiento haya sido malo desde el punto de vista deportivo, sino porque nunca llegó a tener la oportunidad de competir realmente. El belga comenzó la carrera enfermo y esa circunstancia condicionó absolutamente todo su Tour desde el primer día.
Las primeras señales aparecieron en la contrarreloj por equipos de Barcelona. Mientras el resto de equipos peleaban por el triunfo parcial, Uijtdebroeks empezó a quedarse en las rampas del recorrido. La situación obligó a todo Movistar Team a levantar el pie para esperar a su líder y minimizar las pérdidas de tiempo, sacrificando cualquier aspiración de conseguir un buen resultado en la primera etapa.
Aquella imagen hizo saltar las primeras alarmas. La esperanza residía en que el paso de los días mejorara sus sensaciones, pero ocurrió exactamente lo contrario.
El belga nunca consiguió encontrarse físicamente bien. La sensación de que el abandono era cuestión de tiempo fue creciendo conforme avanzaba la primera semana hasta hacerse realidad en la sexta etapa, con final en el Tourmalet. Allí terminó oficialmente un Tour que prácticamente nunca llegó a empezar.
Resulta imposible responsabilizar al corredor de lo sucedido. Un proceso febril puede arruinar la preparación de cualquier ciclista y eso fue exactamente lo que ocurrió. Sin embargo, también es imposible valorar positivamente una actuación en la que el líder del equipo abandona antes de que la carrera entre realmente en su fase decisiva.
Movistar construyó buena parte de su proyecto alrededor de sus opciones en la clasificación general y perdió esa carta demasiado pronto.
Una enorme decepción. Pero una decepción marcada por la mala suerte.
Nota de Cian Uijtdebroeks: 1/10
Cian Uijtdebroeks, sufriendo en el Tour de Francia
Pablo Castrillo
Si Cian Uijtdebroeks representa la cara más amarga del Tour de Francia para Movistar Team, Pablo Castrillo simboliza exactamente lo contrario. El aragonés ha firmado la mejor gran vuelta de su carrera y ha confirmado que ya está preparado para asumir responsabilidades importantes dentro del equipo.
Desde el momento en que Uijtdebroeks abandonó la carrera, Castrillo abrazó el papel de colíder en la búsqueda de victorias de etapa. Nunca rehuyó la responsabilidad y siempre apareció cuando la carretera ofrecía una oportunidad.
Su primer gran día llegó muy pronto. En la cuarta etapa protagonizó una larga escapada de 176 kilómetros que terminó con un meritorio noveno puesto. Más allá del resultado, dejó claro que tenía piernas para competir con los mejores especialistas en este tipo de jornadas.
Volvió a intentarlo en la novena etapa. En aquella ocasión consiguió filtrarse nuevamente en la fuga, aunque el ritmo impuesto por los favoritos terminó anulando cualquier posibilidad de luchar por la victoria.
Sin embargo, donde realmente brilló fue durante la tercera semana.
Primero llegó una extraordinaria actuación en la contrarreloj individual de la etapa 16. Estrenando el maillot de campeón de España conquistado apenas unas semanas antes, Castrillo logró finalizar noveno, un resultado de enorme mérito en una disciplina que reunía a los mejores especialistas del mundo.
Su única pequeña asignatura pendiente fue el descenso. Ahí cedió un tiempo que quizás le habría permitido aspirar incluso a una posición todavía mejor.
Después enlazó tres escapadas consecutivas demostrando un estado de forma sobresaliente.
En la etapa 17 volvió a mostrarse muy activo, aunque sin recompensa final. En la 18 consiguió transformar ese esfuerzo en un brillante séptimo puesto tras volver a pasar gran parte del día en cabeza de carrera.
Solo en la etapa reina del Alpe d'Huez terminaron pasándole factura todos los esfuerzos acumulados durante la semana. Formó parte de la escapada, pero terminó descolgándose pronto después de haber vaciado completamente el depósito durante los días anteriores.
No consiguió la ansiada victoria de etapa. Pero estuvo presente prácticamente siempre que hubo una oportunidad. Y, sobre todo, confirmó que puede ser uno de los corredores llamados a liderar el futuro deportivo de Movistar Team.
Nota de Pablo Castrillo: 8,5/10
Pablo Castrillo, en el Tour de Francia 2026.
Raúl García Pierna
Hablar del Tour de Francia de Raúl García Pierna es hablar, probablemente, del mejor corredor de Movistar Team durante toda la carrera. El madrileño ha confirmado que su fichaje está siendo uno de los grandes aciertos del equipo en 2026 y ha dado un paso adelante definitivo dentro de la estructura telefónica.
Sus números hablan por sí solos. De las 21 etapas disputadas consiguió filtrarse en un total de ocho escapadas. Más de un tercio de la carrera estuvo peleando por delante, convirtiéndose en el corredor más combativo del equipo y en uno de los más ofensivos de toda la edición.
La recompensa llegó muy pronto. En la cuarta etapa protagonizó, junto a Pablo Castrillo, una de las exhibiciones colectivas más importantes de Movistar durante todo el Tour. Ambos atacaron continuamente intentando romper la resistencia de los corredores de Lidl-Trek. No lo consiguieron.
Mads Pedersen terminó llevándose la victoria por delante de Quinn Simmons, pero García Pierna consiguió salvar una extraordinaria tercera posición, el único podio de etapa logrado por Movistar Team en toda la carrera. Lejos de conformarse, siguió insistiendo durante el resto del Tour.
En la etapa 13 volvió a dejarse ver desde la escapada y terminó undécimo. Su segunda gran actuación llegó en la etapa 18, donde volvió a demostrar su enorme regularidad finalizando sexto tras pasar otro día completo buscando la victoria.
Lo más llamativo de su Tour no ha sido únicamente la calidad de sus resultados, sino la continuidad con la que ha competido. Mientras muchos corredores desaparecían después de una buena actuación, García Pierna seguía apareciendo una y otra vez en cabeza de carrera.
Ha sido el ciclista que mejor ha representado la actitud ofensiva que Movistar quiso mantener durante las tres semanas. Un Tour sobresaliente.
Nota de Raúl García Pierna: 9/10
Einer Rubio
El análisis de Einer Rubio resulta bastante más complejo de lo que reflejan sus resultados. El colombiano sí tuvo piernas para firmar un gran Tour de Francia. De hecho, especialmente durante la tercera semana mostró uno de los mejores niveles físicos del equipo. Sin embargo, las circunstancias de carrera impidieron que ese rendimiento se tradujera en resultados importantes.
El principal problema fue el mismo que afectó a muchos especialistas de la montaña durante esta edición: la presencia constante de Tadej Pogacar peleando las victorias de etapa.
Cada vez que Rubio conseguía meterse en una escapada con opciones, el desarrollo de la carrera terminaba favoreciendo la llegada de los favoritos o anulando prácticamente cualquier posibilidad de éxito para los fugados.
Su actuación más destacada llegó en la etapa 15 con final en Plateau de Solaison.
Las piernas estaban ahí. La sensación era que podía pelear por un resultado muy importante. Sin embargo, el movimiento de los favoritos volvió a dejar sin premio a los escapados. Si Pogacar no hubiese perseguido también la victoria de etapa, Rubio probablemente habría tenido opciones de luchar, al menos, por un puesto entre los cinco primeros.
Cuando parecía que la tercera semana todavía podía regalarle una gran recompensa llegó el episodio más desgraciado de todo el Tour para Movistar Team.
En la etapa 19, camino del Alpe d'Huez, Rubio rodaba en posiciones delanteras y todo apuntaba a que iba a conseguir el mejor resultado del equipo en una gran jornada de montaña. Incluso después de ser alcanzado por Pogacar seguía teniendo opciones de terminar cuarto o quinto. Pero nunca llegó a meta.
El colombiano acabó impactando contra el coche de UAE Team Emirates XRG después de que el vehículo frenara bruscamente debido a la enorme cantidad de público presente en la subida. El accidente provocó su abandono inmediato y múltiples puntos de sutura en la cara.
Las imágenes fueron estremecedoras y pusieron fin de la peor manera posible a un Tour que todavía podía darle una gran alegría deportiva.
Quizás la gran duda que deja su participación no tiene que ver con su rendimiento, sino con la estrategia de Movistar. Viendo el nivel físico que mostró durante buena parte de la carrera, resulta inevitable preguntarse si el equipo habría obtenido un mejor resultado apostando por él para la clasificación general desde el principio, en lugar de centrar todos sus esfuerzos en las escapadas.
Es una reflexión que apunta más hacia la dirección deportiva que hacia el propio corredor. Porque cuando Rubio tuvo piernas, respondió.
Nota de Einer Rubio: 6,5/10
Einer Rubio, ciclista de Movistar Team.
Javier Romo
La valoración del Tour de Francia de Javier Romo deja sensaciones encontradas. Sería injusto decir que el manchego ha pasado desapercibido. Tampoco sería correcto afirmar que ha firmado una gran carrera. La realidad se encuentra en un punto intermedio.
Romo tuvo piernas cuando encontró la oportunidad, pero las circunstancias de carrera volvieron a jugar en su contra. Su gran momento llegó en la décima etapa.
Aquel día protagonizó una de las escapadas más valientes de todo el Tour de Francia. Llegó a rodar durante 81 kilómetros en cabeza de carrera, la mayor parte del tiempo completamente en solitario, intentando resistir el empuje del pelotón. Era una apuesta casi desesperada.
Mientras avanzaban los kilómetros resultaba evidente que el grupo de los favoritos no estaba dispuesto a conceder margen suficiente para que la fuga llegara a meta. Finalmente fue exactamente lo que ocurrió. La aventura de Romo terminó sin premio.
Sin embargo, su actuación merece ser reconocida. Si Pogacar y el resto de favoritos hubiesen permitido que la escapada disputara la victoria, el manchego habría tenido una oportunidad real de conseguir una de las victorias españolas más memorables de los últimos años en el Tour de Francia.
Pero nunca recibió ese regalo. Después de aquella exhibición ofensiva perdió protagonismo durante buena parte de la carrera.
Solo volvió a aparecer en la etapa reina del Alpe d'Huez. En un día especialmente complicado para Movistar Team tras el accidente y abandono de Einer Rubio, Romo consiguió terminar decimocuarto, un resultado discreto desde el punto de vista deportivo, pero importante para maquillar una jornada que había comenzado de la peor manera posible para el equipo.
No ha sido el Tour que muchos esperaban de él. Pero tampoco puede decirse que haya desaprovechado las pocas oportunidades reales que tuvo.
Nota de Javier Romo: 6/10
Jefferson Cepeda
Si la gran decepción deportiva de Movistar Team fue el abandono de Cian Uijtdebroeks, la otra gran decepción individual tiene nombre propio: Jefferson Cepeda. No porque se esperara de él una victoria de etapa o una actuación sobresaliente, sino porque prácticamente nunca apareció en carrera.
El ecuatoriano llegaba al Tour después de haber abandonado el Tour Auvergne Rhône-Alpes debido al brote de gripe A que afectó a varios corredores del equipo. Sin embargo, su presencia en la alineación confirmaba que la recuperación era completa, algo que no ocurrió con Iván Romeo, que finalmente ni siquiera pudo tomar la salida.
Por eso cuesta todavía más entender un Tour tan discreto. Cepeda nunca consiguió filtrarse en una escapada. Y eso resulta especialmente llamativo tratándose de un corredor que, habitualmente, destaca precisamente por su combatividad y su facilidad para buscar protagonismo desde lejos.
Durante las tres semanas apenas apareció en televisión y nunca dio la sensación de estar en disposición de pelear por un resultado importante.
Su mejor clasificación fue un modesto 54º puesto en la sexta etapa. Demasiado poco para un corredor de sus características.
Además, desde Movistar Team tampoco se comunicó en ningún momento que estuviera compitiendo con algún problema físico o alguna circunstancia especial que pudiera justificar un rendimiento tan alejado de lo esperado.
Simplemente fue un Tour completamente invisible. Y eso convierte su actuación en una de las mayores decepciones de la edición para la estructura telefónica.
Nota de Jefferson Cepeda: 1/10
Jefferson Cepeda, estrella de Movistar Team
Nelson Oliveira
A Nelson Oliveira ya no se le exige el protagonismo de hace algunos años.
A sus 37 años, el portugués llegó al Tour de Francia después de haber disputado también el Giro de Italia y con un papel muy diferente al de los líderes del equipo. Su misión consistía principalmente en aportar experiencia, ayudar a sus compañeros y aprovechar cualquier oportunidad que pudiera surgir desde las escapadas.
Y, teniendo en cuenta ese contexto, su rendimiento ha sido incluso superior a lo esperado. Oliveira consiguió meterse en cuatro fugas a lo largo de las tres semanas, una cifra más que notable para un corredor cuyo principal cometido no era buscar resultados personales.
Su participación en la cuarta etapa resulta especialmente significativa. Aquella jornada Movistar Team colocó a Raúl García Pierna y Pablo Castrillo entre los mejores de la escapada, y Oliveira desempeñó también un papel importante dentro de la estrategia colectiva que permitió al equipo firmar uno de sus mejores días de toda la carrera.
Más allá de los resultados, el portugués volvió a demostrar por qué continúa siendo uno de los corredores más valiosos dentro del vestuario. Y todavía añadió un nuevo capítulo a una estadística verdaderamente extraordinaria.
Con este Tour de Francia ya suma 24 grandes vueltas disputadas sin abandonar ninguna de ellas, ampliando todavía más un récord que refleja perfectamente su enorme regularidad y profesionalidad.
No ha firmado actuaciones espectaculares. Pero ha cumplido sobradamente con el papel que se esperaba de él.
Nota de Nelson Oliveira: 7/10
Michel Hessmann
El caso de Michel Hessmann requiere un análisis diferente al del resto de sus compañeros. El alemán llegaba al Tour de Francia para disputar la carrera por primera vez y con un rol claramente secundario dentro de la estructura de Movistar Team.
No se le podía exigir pelear victorias de etapa ni asumir responsabilidades de liderazgo. Su trabajo estaba orientado principalmente a colaborar con el equipo y aprovechar alguna oportunidad puntual cuando el desarrollo de carrera lo permitiera.
En ese sentido cumplió con lo esperado. Su única actuación destacada a nivel individual llegó en la decimotercera etapa, donde consiguió filtrarse en la escapada del día.
Más allá de esa presencia ofensiva, su Tour transcurrió de forma discreta, desempeñando el papel que tenía asignado desde el inicio de la carrera.
No ha sido uno de los nombres propios de la edición para Movistar Team. Pero tampoco era esa la misión con la que llegó al Tour. Su rendimiento puede calificarse como correcto.
Nota de Michel Hessmann: 6/10
Puntos UCI obtenidos por Movistar Team en el Tour de Francia 2026
* FALTAN LOS PUNTOS DE LA CLASIFICACIÓN GENERAL FINAL QUE REPARTE HASTA LA 60ª POSICIÓN.
En cuanto a puntos UCI, el botín es muy escaso para Movistar Team. El equipo ni se ha acercado a los 1.000, pero también hay que tener en cuenta que en el Tour de Francia es mucho más difícil sumar que en el Giro de Italia, donde se alcanzaron los 832 puntos. Además, se ha notado mucho la falta de un hombre rápido como Orluis Aular que pudiese rascar algo en algún esprint. Pero la cosa tampoco habría cambiado mucho. Lo que más ha afectado ha sido el abandono de Cian Uijtdebroeks. Si hubiese estado bien quizás habría rascado un Top 10 en la general. Y esa habría sido una gran inyección de puntos.
| Corredor | Puntos UCI |
| Raúl García Pierna | 190 puntos |
| Pablo Castrillo | 115 puntos |
| Javier Romo | 10 puntos |
| Cian Uijtdebroeks | 0 puntos |
| Einer Rubio | 0 puntos |
| Jefferson Cepeda | 0 puntos |
| Nelson Oliveira | 0 puntos |
| Michel Hessmann | 0 puntos |
| TOTAL MOVISTAR TEAM | 315 puntos |
Conclusión
Movistar Team abandona el Tour de Francia 2026 con una sensación bastante diferente a la que dejó el Giro de Italia unas semanas atrás, pese a sumar muchos menos puntos.
El conjunto telefónico tampoco consiguió romper la sequía de victorias de etapa ni colocar a ningún corredor en la lucha por las primeras posiciones de la clasificación general. Sobre el papel, esos dos objetivos fundamentales volvieron a quedarse sin cumplir.
Sin embargo, el contexto obliga a realizar una valoración mucho más positiva. La ausencia de Iván Romeo antes del inicio de la carrera y el temprano abandono de Cian Uijtdebroeks privaron al equipo de sus dos principales referencias prácticamente desde el comienzo del Tour. Pocas estructuras del WorldTour habrían sido capaces de sobreponerse con tanta rapidez a dos contratiempos de semejante magnitud.
Lejos de venirse abajo, Movistar decidió cambiar completamente su planteamiento de carrera.
Las escapadas pasaron a convertirse en la única vía para alcanzar el éxito y el equipo respondió con una actitud que difícilmente puede reprocharse. Pablo Castrillo y, especialmente, Raúl García Pierna firmaron un Tour sobresaliente. Einer Rubio también demostró que tenía piernas para conseguir un gran resultado antes de que un accidente pusiera fin a su participación cuando todo apuntaba a una gran actuación en el Alpe d'Huez. Javier Romo tampoco dejó de buscar sus oportunidades cuando la carretera se lo permitió.
Es cierto que la victoria nunca llegó. Pero también es cierto que pocas veces una victoria de etapa había estado tan cara como en este Tour de Francia. Con Tadej Pogacar controlando la montaña y los mejores equipos del mundo presentando sus alineaciones de gala, cada oportunidad exigía rozar la perfección.
Movistar no la encontró. Pero sí encontró algo que también resulta importante de cara al futuro: corredores jóvenes capaces de asumir protagonismo en la carrera más importante del mundo.
La nota final no puede ser sobresaliente porque los grandes objetivos deportivos siguen sin cumplirse. Pero tampoco sería justo hablar de un fracaso.
Movistar Team aprueba con claridad un Tour de Francia tremendamente condicionado por las circunstancias y deja motivos suficientes para mirar con cierto optimismo el futuro inmediato.