La tensión aumenta mientras el mundo del ciclismo fija la mirada en los caminos ásperos y polvorientos del norte de Francia. Este domingo se disputa la 123.ª edición de
París-Roubaix, una carrera famosa por romper bicicletas, cuerpos y sueños.
Los corredores han pasado meses preparándose para el traqueteo de los adoquines, pero ningún entrenamiento garantiza una ruta limpia hasta el legendario velódromo. Con las grandes figuras ultimando planes, un hombre destaca como el objetivo a batir para el resto del pelotón, decidido a añadir otro trofeo histórico a su inmensa colección.
Mathieu van der Poel ha ganado esta carrera tres años seguidos, y sobre el papel es el gran favorito absoluto para repetir. La estrella neerlandesa confirmó en la previa que su cuerpo responde a la perfección tras un bloque exigente en las recientes clásicas flamencas.
Aunque parte como máximo favorito, Van der Poel rehúye vaticinar cómo se desarrollará la jornada. Sabe que París-Roubaix no se parece a nada en el calendario. Un pinchazo, una rueda rota o una caída justo delante pueden arruinar el día en segundos.
“Roubaix es una carrera en la que es muy difícil prever un guion de antemano”, explicó Van der Poel a los medios en declaraciones recogidas por
CyclismActu. “Más que en cualquier otra prueba, tienes que adaptarte a cada imprevisto por culpa de los adoquines.”
Ante este caos constante, el líder de Alpecin-Premier Tech planea fiarse del instinto y del equipo antes que sobrepensar la táctica desde lejos.
“Tácticamente, probablemente correré a mi manera, como el año pasado, porque suele ser la mejor estrategia con este equipo”, continuó. “No puedo quejarme de la forma, todo va muy bien. Pero para ganar una carrera así también necesitas ese pequeño punto de suerte con el material.”
A la caza de la cuarta en un recorrido más duro
Si evita problemas y mantiene aire en las ruedas, Van der Poel tiene las piernas para pelear por una cuarta victoria impresionante en el velódromo de Roubaix. Sin embargo, es plenamente consciente de que sus rivales, especialmente un tal
Tadej Pogacar, están llevando el listón más alto que nunca para intentar frenarlo.
“La condición está para intentar lograr esta cuarta victoria”, señaló el neerlandés. “Mis rivales han demostrado que están muy fuertes, especialmente en los adoquines. Hemos visto ciclistas capaces de auténticas locuras.”
Van der Poel ha ganado París-Roubaix tres años seguidos
Para complicarlo aún más, la organización ha añadido nuevos tramos empedrados antes de la célebre Trouée d’Arenberg. Eso significa que el pelotón llegará más castigado al punto más crítico de la carrera. Pero Van der Poel no teme el reto extra; de hecho, lo celebra.
“Con el equipo, estamos listos para la batalla y tenemos muchas ganas, sobre todo con los nuevos sectores adoquinados que endurecerán la carrera antes de Arenberg”, concluyó.