Tadej Pogacar aterriza en el
Tour de Romandía 2026 con un objetivo claro y sin rodeos: ganar. Apenas unos días después de imponerse en la
Lieja-Bastoña-Lieja, el esloveno encara su primera carrera por etapas de la temporada con ambición, pero también con la cautela que exige una semana de competición imprevisible.
“Quiero ganar, y no es un secreto que queremos ganar aquí en Romandía también. Lo intentaremos al máximo”, afirmó antes del inicio en declaraciones recogidas por
Domestique. Aun así, Pogacar no pierde de vista la dificultad del reto: “Cada carrera es diferente y es difícil luchar por la victoria. Veremos cómo va la semana. Si no gano, no será el fin del mundo”.
El recorrido presenta particularidades que no terminan de convencerle. Especialmente en lo referente a la lucha contra el crono. “Creo que es una carrera bastante dura. Cuando la planificamos en diciembre, esperaba que hubiera dos contrarrelojes como es habitual”, explicó. Sin embargo, el diseño final solo incluye un prólogo, algo que reduce una de las oportunidades clave para marcar diferencias: “Pero solo hay el prólogo, así que es un gran desafío menos en esta carrera”.
Ese esfuerzo inicial, breve pero intenso,
marcará el tono desde el primer día. “Es a tope durante tres kilómetros. Va a ser muy doloroso para las piernas y los pulmones”, advirtió.
A partir de ahí, el líder del UAE Team Emirates-XRG anticipa una carrera abierta y ofensiva. “Después de eso, iremos más o menos día a día. Cada etapa es una buena oportunidad para atacar, pero creo que los otros equipos están pensando lo mismo”, señaló. En un trazado lleno de opciones, no descarta movimientos inesperados: “Hay muchas oportunidades durante la semana, quizá incluso para ataques sorpresa. Cada etapa parece bastante buena para intentarlo”.
Tadej Pogacar, estrella del Tour de Romandía 2026
Pogacar en Suiza
Más allá del presente,
Pogacar también echó la vista atrás para recordar su relación con la región suiza, muy distinta a la actual. En su etapa como júnior vivió una experiencia complicada que todavía tiene presente. “Sufrí mucho porque tuve una caída muy mala. Todavía tengo una cicatriz en el tendón de Aquiles por esa caída, por el plato”, rememoró.
Aquel episodio marcó una semana para olvidar. “No estaba muy bien allí y tuvimos una doble etapa. Por la tarde también tuve problemas estomacales. Fue una semana en la que cada día algo salía mal”, añadió. Pese a todo, logró cerrar con una nota positiva: “Al final, conseguí meterme en el top 10 en la etapa final, así que estuve contento con eso. Pero en general, fue una semana bastante terrible para mí”.