El recorrido del Tour de Francia 2026 es una bestialidad. La Grande Boucle comenzará el 4 de julio con Grand Départ en una crono por equipos en Barcelona, y finalizará el día 26 en París. Una auténtica locura de perfiles y 21 etapas en las que Tadej Pogacar y Jonas Vingegaard serán, de nuevo, los favoritos.
También deberían formar parte de la lucha por la clasificación general nombres como los de Remco Evenepoel, que ya estará corriendo para el Red Bull - BORA - hansgrohe, Juan Ayuso, que se supone que partirá como colíder de su nuevo equipo, Lidl-Trek, junto a Mattias Skjelmose, o Cian Uijtdebroeks, como líder de Movistar Team si consigue recuperarse bien de su lesión de rodilla, entre otros.
Se trata de una edición que contará con una contrarreloj por equipos y una contrarreloj individual en las etapas 1 y 16, respectivamente, diseñadas para poner a prueba de forma muy significativa las capacidades de los corredores contra el crono, de modo que la clasificación general no se decida únicamente en la montaña. La Gran Salida tendrá lugar en Barcelona, con las etapas 2 y 3 presentando finales en alto donde se esperan pequeñas diferencias y llegadas explosivas.
La carrera contará con siete etapas con muchas probabilidades de resolverse al esprint del pelotón (5, 7, 8, 11, 12 y 17), aunque las llegadas a Foix (4) y París (21) también podrían terminar en un esprint, pese a que habrá ascensiones en el recorrido.
Tadej Pogacar, estrella del ciclismo mundial
Las etapas 9 y 13 están diseñadas para los especialistas en fugas, que encontrarán en ambas semanas iniciales oportunidades de oro para triunfar en perfiles quebrados.
Las etapas de montaña incluirán una jornada en los Pirineos (6) con final en alto en Gavarnie-Gèdre tras ascender el Col du Tourmalet; Le Lioran (10), en el Macizo Central, después de varias subidas explosivas y empinadas; y Le Markstein (14), tras superar varias ascensiones en los Vosgos. De este modo, las tres principales cordilleras estarán representadas antes de la llegada a los Alpes.
En los Alpes habrá un final en alto en Plateau de Solaison (15), capaz de marcar grandes diferencias al término de la segunda semana. Ya en la última semana, se disputará una llegada en alto en Orcières-Merlette (18), antes de dos finales en Alpe d’Huez. En la etapa 19, la célebre ascensión será el gran atractivo del día, mientras que la etapa 20 será una jornada colosal de alta montaña que incluirá, entre otros puertos, el Col du Galibier, antes de concluir de nuevo en la estación alpina tras ascender el Col de la Sarenne.
TRIVIAL | Las carreras que le faltan por ganar a Tadej Pogacar
5 preguntas · ≈ 2 min · 32 jugadores
para competir en el ranking.
Etapas Tour de Francia 2026
Etapa
Distancia (km)
Inicio
Final
Hora inicio (CET)
Hora fin (CET)
1 (TTT)
19.7
Barcelona
Barcelona
17:05
19:15
2
182
Tarragona
Barcelona
13:45
17:25
3
196
Granollers
Les Angles
12:10
16:55
4
182
Carcassonne
Foix
13:10
17:25
5
158
Lannemezan
Pau
14:05
17:35
6
186
Pau
Gavarnie-Gèdre
12:25
17:30
7
175
Hagetmau
Bordeaux
13:15
17:15
8
182
Périgueux
Bergerac
13:15
17:20
9
185
Malemort
Ussel
13:35
17:45
10
167
Aurillac
Le Lioran
13:10
17:10
11
161
Vichy
Nevers
13:50
17:30
12
181
Circuit Nevers Magny-Cours
Chalon-sur-Saône
13:30
17:30
13
205
Dole
Belfort
13:00
17:45
14
184
Mulhouse
Le Markstein Fellering
13:10
17:25
15
169
Champagnole
Plateau de Solaison
13:10
17:40
16 (ITT)
26
Évian-les-Bains
Thonon-les-Bains
13:00
17:50
17
169
Chambéry
Voiron
13:20
17:18
18
171
Voiron
Orcières-Merlette
12:35
17:10
19
130
Gap
Alpe d'Huez
14:00
17:24
20
110
Le Bourg-d'Oisans
Alpe d'Huez
11:20
16:10
21
132
Thoiry
Paris (Champs-Élysées)
16:15
19:30
Etapa 1 (TTT): Barcelona - Barcelona
Etapa 1 (CRE): Barcelona - Barcelona, 19,6 kilómetros
La carrera comienza en Barcelona con una contrarreloj por equipos de 19 kilómetros que debería marcar las primeras diferencias en la clasificación. El recorrido arranca en terreno llano y bastante técnico, pasando por algunos de los principales monumentos de la ciudad condal, incluido un punto intermedio situado junto a la Sagrada Familia.
Los primeros 15 kilómetros serán el momento en el que los corredores más potentes de cada equipo entren en acción para mantener la velocidad lo más alta posible sobre el terreno llano. La parte final de la contrarreloj por equipos es bastante exigente, algo habitual en el ciclismo moderno.
Habrá dos pequeñas ascensiones. La primera es la denominada Côte de Montjuïc, de aproximadamente 1,5 kilómetros al 5 %, con un punto intermedio situado a mitad de subida. La ascensión concluye a 2,6 kilómetros de meta y, tras un descenso corto y rápido, los corredores afrontarán la subida final de 800 metros, con una pendiente media del 7 %. La cima de esta ascensión, situada junto al Estadio Olímpico, coincide con la línea de meta.
La etapa 2 parte de Tarragona y recorre la costa catalana durante los primeros 85 kilómetros. El regreso a Barcelona incluye la Côte de Begues, unos 6 kilómetros al 6%, que termina a 74 kilómetros de meta y sirve de aperitivo para lo decisivo.
Una jornada para clasicómanos en el papel, pero los grandes hombres de la general son hoy excelentes puncheurs, por lo que será el segundo día consecutivo con impacto en la general.
En Barcelona, el circuito es familiar… o quizás no. En apariencia replica el de la Volta a Catalunya, pero con diferencias. Entre vueltas se alarga la sección ‘llana’, ofreciendo más respiro entre subidas. Esto desincentiva ataques lejanos, al no poder explotar tanto la explosividad del circuito.
Además, aunque la subida al Castillo de Montjuïc acaba en el mismo punto, empieza por otra vertiente, más dura. En la Volta se afronta casi solo el muro final; en el Tour serán 1,6 kilómetros al 9,3%.
Es significativo. Las rampas finales alcanzan el 13%, pero esta vez no se esperará tanto. La colocación será clave, y el primer tramo incluye varios herraduras que favorecen ataques y cortes.
Se pasa por la cima a 27 y 15 kilómetros de meta, y el circuito se recorre tres veces. En la última vuelta, la cima queda a apenas 2,5 kilómetros de la llegada. Restarán un descenso muy corto y rápido y el mismo repecho final (ligeramente recortado), de 600 metros al 5,5%: final en ligera subida.
Etapa 3: Granollers - Les Angles
Etapa 3: Granollers - Les Angles, 195,9 kilómetros
No hay sonrisas para los sprinters: la carrera deja España y entra en Francia por los Pirineos con el primer final en alto. No es alta montaña, pero sí un desenlace para puncheurs y hombres de la general. Los velocistas tendrán un sprint intermedio temprano para puntuar, pero deberán esperar algunos días para una opción real de victoria.
Aun así, no es imposible que algunos sobrevivan con opciones. Salida en Granollers rumbo al norte, hacia la frontera. Tres ascensiones marcan el tramo final.
Primero, el Col de Toses, 9,3 kilómetros al 6,5%, que corona a 68 de meta. Luego, el Col du Calvaire, 11,4 kilómetros al 4%, que termina a 23 de meta. No son brutales, pero un ritmo sostenido y la altitud, en torno a 1800 metros, seleccionarán. Toses incluye rampas al 9% al final, lo que vaciará piernas.
A 12 de meta hay una pequeña cota, y después el último suspiro antes del primer final en alto del Tour.
Los últimos 7 kilómetros promedian el 3%, subida tendida a Les Angles; los últimos 1,7 kilómetros son al 6,5%. No es terreno para grandes ataques por la alta velocidad, más bien para esperar a los últimos metros y guardar energía para un posible sprint reducido.
Etapa 4: Carcasona - Foix
Etapa 4: Carcassonne - Foix, 181,9 kilómetros
Los sprinters siguen sin fortuna en la etapa 4 con 2700 metros de desnivel por los Pirineos. Es posible un sprint, pero difícilmente uno masivo. Con 181 kilómetros, el día no es largo; los primeros 30 son llanos y propicios para la fuga antes de empezar a subir.
Tras una secuencia inicial de cotas, el sprint intermedio aparece en el kilómetro 93, justo antes de las subidas principales. Como el día anterior, no son demoledoras, pero los sprinters sufrirán. El Col de Coudons tiene más de 10 kilómetros al 5,5% y corona a 74 de meta, seguido de un largo falso llano sin descenso claro.
Después llega el Col de Montségur, 6,9 kilómetros al 6,6%, a 35 de meta. Algunos velocistas podrían aguantar, pero habrá que equilibrar el ritmo duro con la necesidad de tener gregarios que mantengan la marcha alta tras la subida para evitar reagrupamientos y frenar ataques.
Esto último es clave: desde allí hasta Foix se pierden casi 700 metros de altitud, tramo muy rápido. A 12 de meta hay otra pequeña cota que puede servir de lanzadera.
Etapa 5: Lannemezan - Pau
Etapa 5: Lannemezan - Pau, 158,3 kilómetros
Primera oportunidad real para los sprinters, con final llano en Pau, ciudad clásica del Tour. Salida en Lannemezan para 158 kilómetros. Aun así, no será tan sencilla como parece.
La mayor parte del día es completamente llana y el sprint intermedio se sitúa a 45 de meta. Desde ahí, el terreno se ondula con pequeñas cotas que tensarán la colocación y pueden animar ataques.
A 36, 31 y 26 kilómetros hay elementos destacados en el perfil. La última es la única categorizada, 1 kilómetro al 9% de media. No la subestimen: a ritmo alto puede soltar a varios sprinters, y habrá poco margen para recuperar posiciones.
Final totalmente llano en la Place de Verdun, en Pau, referencia de la región, donde los hombres rápidos tendrán su opción de brillar.
Etapa 6: Pau - Gavarnie-Gedré
Etapa 6: Pau - Gavarnie-Gèdre, 186,2 kilómetros
Primera jornada de alta montaña, la única en la primera semana. En la tradición del Tour, la salida es llana para no castigar en exceso a los velocistas.
Tras algunos repechos, la escalada seria comienza después del kilómetro 75 y del sprint intermedio. El foco estará en el tríptico final: Col d’Aspin, Col du Tourmalet y la subida a Gavarnie-Gèdre.
El Aspin tiene 12 kilómetros al 6,5% y corona a 68 de meta. Luego llega el mítico Tourmalet, el puerto más transitado en la historia del Tour.
Su leyenda se apoya también en su dureza: 17,1 kilómetros al 7,3% por La Mongie. Pendientes constantes en una ascensión larga y con el factor altitud: 2115 metros en la cima.
Si hay grandes ataques, deberían llegar aquí, y hay motivos para ello. La táctica será clave: tener satélites en fuga puede sostener o lanzar un ataque tras el puerto. La cima está a 39 de meta, con un descenso muy rápido ocupando la mitad del tramo restante.
En Luz-Saint-Sauveur se gira hacia Gavarnie. La subida totaliza 18,7 kilómetros al 3,7%. Con estas pendientes, los gregarios marcarán diferencias; puede haber ataques de oportunistas si no han llegado antes.
Para los especialistas de grandes vueltas no es una subida extrema. Se puede atacar al final, pero las rampas no superan el 6-7%. Es una “subida de valle”, casi rectilínea, sin puntos claros para sorprender y con rivales siempre a la vista.
Etapa 7: Hagetmau - Burdeos
Etapa 7: Hagetmau - Burdeos, 175,1 kilómetros
La carrera deja los Pirineos y apunta a Burdeos para el inicio ‘real’ del Tour de los sprinters. Bien merecido: la etapa 7 va de Hagetmau a Burdeos.
En el perfil no hay escapatoria: un solo puerto categorizado que no complicará ni a los puros velocistas. Corona a 38 de meta, con el sprint intermedio situado a 55.
Jornada de transición rumbo norte, a menudo con calor y expuesta al viento en los campos del interior francés. Llegada a Burdeos tras 175 kilómetros.
Final junto al río, sin complicaciones técnicas reseñables: día para los hombres rápidos en todos los sentidos.
Etapa 8: Périgeux - Bergerac
Etapa 8: Périgueux - Bergerac, 180,4 kilómetros
La etapa 8 vuelve a favorecer a los sprinters. Tras un inicio de Tour duro y quebrado, los velocistas encadenan dos días propicios, con un escenario difícil de torcer para evitar un sprint masivo.
El sprint intermedio se sitúa a 58 de meta, con dos pequeñas cotas categorizadas justo antes y después. Salida en Périgueux camino de Bergerac.
Final no especialmente técnico, aunque no en línea recta. Evita el centro y llega a un parque; la colocación seguirá siendo crucial.
Etapa 9: Malemort - Ussel
La novena etapa, de Malemort a Ussel, es una jornada de transición y una jornada extraña. Por su perfil, la escapada podría tener éxito gracias a su terreno ondulado, pero también es posible un sprint, lo que crea una dinámica interesante.
Etapa 9: Malemort - Ussel, 185,9 kilómetros
De Malemort a Ussel, transición atípica hacia el Macizo Central en el segundo domingo. Una etapa que es el sueño de cualquier cazaetapas.
Día explosivo: 185 kilómetros, 3300 metros de desnivel y sin grandes puertos. Carreteras rompepiernas típicas de la región, que generan desgaste distinto y decisiones tácticas más determinantes.
Desde el kilómetro 1 se sube suavemente. Con puertos y cotas sin clasificar al 3-5%, los clasicómanos y rodadores pesados pueden influir tanto como los escaladores.
Controlar aquí es difícil y algunos hombres de la general podrían intentar colarse en la fuga, pues no se espera que una sola escuadra asuma todo el control. Escenario ideal para múltiples guiones.
Cuatro puertos categorizados. Los decisivos: Suc au Mau (3,8 km; 7,7%; a 80 de meta) y la Côte de la Croix du Pey (4,8 km; 6%; a 56). Allí los escaladores querrán endurecer para seleccionar y aumentar sus opciones.
Los últimos 55 kilómetros serán un sube y baja constante. Habrá una cota en Mont Bessou, apenas 900 metros al 7%: puede abrir huecos, pero no cambia el guion por sí sola.
Esa subida cierra un largo altiplano, a 24 de meta. Un descenso clave puede ampliar diferencias o permitir recuperar antes del último esfuerzo.
Dos repechos más dentro de los 15 finales. Entonces contarán las piernas, la punta de velocidad y la táctica. Un sprint reducido es posible, pero poco probable.
Etapa 10: Aurillac - Le Lioran
Etapa 10: Aurillac - Le Lioran, 166,6 kilómetros
En el Día de la Bastilla, el pelotón entra en el Macizo Central con muros cortos y escenarios ya ilustres, como el final de 2024 donde Tadej Pogacar y Jonas Vingegaard firmaron un duelo épico.
Jornada quebrada, bastante más dura que la anterior y mejor para escaladores. Veremos lucha por la general en terreno incómodo para algunos. 3800 metros de desnivel, 3600 positivos efectivos y salida llana: las dos terceras partes finales serán muy exigentes, sin un gran puerto en longitud o pendiente.
Tras un sprint intermedio, encadenado de cotas: todas entre el 5 y el 8%, con siete ascensiones categorizadas en menos de 100 kilómetros. 3 km al 7,2%; 5,9 km al 6,7%; 3,1 km al 6,5%; 5,2 km al 5,3%...
La acción debería arrancar en el Pas de Peyrol, 7,8 kilómetros al 6,8%, que corona a poco más de 30 de meta tras una secuencia dura y con descenso encadenado. Es el esfuerzo más largo del día y puede propiciar ataques explosivos.
El descenso, técnico, lleva al pie del Col de Perthus, el más empinado y quizá el más duro: 4,4 kilómetros al 8,5%, esfuerzo demoledor a estas alturas. Corona a 13 de meta.
Tras breve bajada, última cota en el Col de Font de Cère, 3,1 kilómetros al 5,8%, que culmina a solo 2,7 de la línea. Mismo sprint en ligera subida en Le Lioran donde Pogacar y Vingegaard se jugaron la victoria hace 24 meses.
Etapa 11: Vichy - Nevers
Etapa 11: Vichy - Nevers, 161,3 kilómetros
Jornada más tranquila para el pelotón, sin puertos y favorable a sprinters. Salida en Vichy y sprint intermedio muy temprano, con apenas 27 kilómetros recorridos. Día de 161 kilómetros hacia Nevers.
Los últimos kilómetros incluyen algunas curvas suaves, sin grandes tecnicismos ni pasos por el centro, garantizando seguridad. Día clave para la lucha por el maillot verde.
Etapa 12: Circuito de Magny-Cours (Nevers) - Chalon-sur-Saone
Nueva oportunidad para los sprinters. Jornada sin grandes dificultades, salida en Nevers, esta vez en el circuito de carreras de Magny-Cours. De nuevo, sprint intermedio temprano.
Tres cotas categorizadas, casi gemelas: unos 2 kilómetros al 4% cada una. La última corona a 24 de meta; a vigilar, pero no debería eliminar a los velocistas.
Rumbo a Chalon-sur-Saône tras 179 kilómetros. El trazado va hacia el este y, ya en la ciudad, el final incluye varias curvas exigentes dentro de los últimos 10 kilómetros. Final tenso y muy rápido, con equipos frescos tras un día llano.
Etapa 13: Dole - Belfort
Etapa 13: Dole - Belfort, 205,8 kilómetros
Camino del noreste hacia los Vosgos con una etapa interesante, pensada para la fuga, pero abierta a varios perfiles. La etapa más larga del Tour, y la única por encima de 200 kilómetros.
Será igualmente rápida: la mayor parte es llana. En los dos tercios iniciales no hay dificultades, ni puertos ni sprints intermedios. Todo se concentra en los últimos 75 kilómetros.
El Col des Croix abre el menú: 5,1 kilómetros al 4,8% y cima a 48 de meta. Luego se gira al sur rumbo al Ballon d’Alsace: 8,9 kilómetros al 6,9%, un puerto serio.
Dureza suficiente para que haya ataques en la general; si no, un pelotón medio puede gestionarlo para un final al sprint reducido. Como no hay muchos sprinters adaptados, muchos intentarán la fuga: escaladores y puncheurs estarán bien posicionados para ganar.
La cima está a 30 de meta; el descenso dura unos 12 kilómetros. Los 18 finales, llanos y en parte descendentes, serán rapidísimos, complicando cualquier persecución. En Belfort puede ganar una fuga, un sprint o incluso decidirse la general.
Etapa 14: Mulhouse - Le Markstein
Etapa 14: Mulhouse - Le Markstein, 155,3 kilómetros
Jornada de alta montaña en los Vosgos. Solo 155 kilómetros, pero sin salir de una región de subidas irregulares y descensos técnicos. Terreno traicionero en el regreso a la gran montaña una semana después.
Salida en Mulhouse y sin respiro: el Grand Ballon abre el día, con 21,5 kilómetros al casi 5% de media, distorsionada por un tramo de bajada en la propia ascensión. Sus 6 kilómetros finales promedian el 8% y desde allí casi se divisa la meta, aunque antes se completará un gran bucle montañoso.
Después se ascienden el Col du Page y el Ballon d’Alsace, que suman desgaste pero no deberían ser decisivos por sí solos. Tras un tramo de transición, llega el Col du Haag.
Una de las novedades del Tour y posible punto clave: 11,2 kilómetros al 7,3%, muy irregular. Inicio y final con largos tramos al 10% y una sección llana a mitad de puerto.
Corona a 6 de meta, tras lo cual habrá un pequeño falso llano hasta la llegada en Le Markstein.
Etapa 15: Champagnole - Plateau de Solaison
Etapa 15: Champagnole - Plateau de Solaison, 183,9 kilómetros
Llegada a los Alpes con dos puertos finales durísimos para cerrar la segunda semana. Es probable que todo se decida en la última subida, pero se puede esperar movimiento.
Serán 183 kilómetros, salida en Champagnole y varios ascensos en ruta. Destaca el Col de la Croisette, 4,6 kilómetros al 11%, a 50 de meta. Por diseño quizá no rompa la carrera, pero puede hacer estragos y debe considerarse. Poco después, la Côte du Mont (2,1 km al 8,3%) añadirá más desgaste.
Descenso a Thuet, donde arranca la subida final, conocida por el reciente Tour Auvergne. Son 11,3 kilómetros al 9%, uno de los finales en alto más duros del recorrido: muy empinada desde el inicio, para escaladores puros, sin lugar donde esconderse.
Única contrarreloj individual, poco favorable a especialistas puros. La organización evita cualquier crono llana: CRE quebrada y ahora CRI corta y ondulada, con diferencias previsiblemente contenidas.
No es una cronoescalada, pero arranca con 10 kilómetros de subida desde Évian-les-Bains. La Côte de Larringes promedia 4,3% y tiene punto intermedio en la cima. Será rápida: la aerodinámica seguirá siendo clave.
El descenso posterior es muy veloz y técnico por momentos; se requiere pericia en bici de crono, poco habitual en carreteras así en plena competición.
Solo habrá realmente 8 kilómetros llanos en Thonon-les-Bains, también técnicos y sin largas rectas donde ampliar diferencias.
Etapa 17: Chambery - Voiron
Etapa 17: Chambery - Voiron, 174,7 kilómetros
La etapa 17 parte de Chambéry, corazón alpino, con un trazado interesante. Aunque en principio es día de sprinters (quizá su última opción), se suben 900 metros de desnivel en los primeros 50 kilómetros.
Son tres puertos categorizados. Si la fuga se forma pronto, el principal, el Col des Prés (3,5 km), puede ser más llevadero. Casi al 7% de media, y en la tercera semana, habrá urgencia para cazar la escapada.
No es un día globalmente duro, pero un grupo fuerte en fuga será difícil de controlar. Final tras 174 kilómetros en Voiron, que ya albergó un desenlace similar en la pasada Vuelta tras llegar desde Italia.
Esta vez es un poco más exigente y con falso llano final. Hay una subida de 2,5 kilómetros al 4% que corona a poco más de 3 de meta. Si gana la fuga, puede decidir el ataque bueno; si no, algunos sprinters sufrirán y también habrá margen para demarrajes.
La llegada pica ligeramente hacia arriba: no es un sprint puro, sino para velocistas resistentes.
La etapa 18 abre el último bloque montañoso, pero apunta a fuga: los favoritos reservarán fuerzas y el final en Orcières-Merlette no parece lo bastante duro para grandes diferencias.
Resumen corto de un día con salida llana en Voiron. Pronto llegarán los ataques en la Côte d’Engins: 11,4 kilómetros al 5,4%, y se sigue subiendo después; al coronar, debería haberse formado ya un grupo delantero potente.
A partir de ahí, día de subes y bajas permanentes. Etapa íntegra en los Alpes, evitando los colosos. Serán 185 kilómetros camino del final en alto de Orcières-Merlette.
La subida final tiene 7,1 kilómetros al 6,7%. Puede haber ataques: su formato recuerda a un “mini Alpe d’Huez”, con muchas herraduras que invitan a cambios de ritmo y dificultan una marcha constante.
Etapa 19: Gap - Alpe d'Huez
Etapa 19: Gap - Alpe d'Huez, 127,9 kilómetros
Regreso triunfal al mítico Alpe d’Huez. Etapa muy corta, 128 kilómetros, con salida en subida: Col Bayard y, poco después, Col du Noyer, dos puertos duros en los primeros 25 kilómetros.
Luego, largo valle llano hacia quizá la subida más famosa del ciclismo. Sprint intermedio en Le Périer a 39 de meta y, después, el Col d’Ornon, 5,4 kilómetros al 6,4%, que corona a 28 de meta.
Todo ello será el calentamiento para el gran foco del día: Alpe d’Huez. En todo su esplendor, 13,8 kilómetros al 8,1% con su festival de herraduras y público. Puerto donde se marcan diferencias reales y se esperan enormes vatios/kg tras una etapa tan corta.
Etapa 20: Le Bourg d'Oisans - Alpe d'Huez
Etapa 20: Le Bourg d'Oisans - Alpe d'Huez, 170,9 kilómetros
La etapa reina. Sin gran kilometraje, pero monstruosa: 5600 metros de desnivel. La organización no ha escatimado para diseñar el final montañoso más duro del recorrido.
Además, pensada para dar la vuelta a la carrera: puertos largos, rampas duras, gran altitud y final en el mítico Alpe d’Huez por un lado diferente, aportando novedad.
No hay respiro. A los 10 kilómetros se inicia el Col de la Croix de Fer: 24 kilómetros al 5,2%. Mucho tramo cercano al 8%, con dos descansos en bajada, y cima por encima de 2000 metros.
El reto es inmediato y solo se endurece. Se ascenderá el Col du Galibier por su cara más exigente, vía Col du Télégraphe. Primero, 11,9 kilómetros al 7%, breve descenso y…
Galibier propiamente dicho: 17,7 kilómetros al 6,9%. Gran parte en torno al 8%, hasta 2642 metros. Esfuerzo brutal y larguísimo. En la tercera semana, aquí se puede reventar. Quien no esté al máximo perderá lo trabajado en semanas.
La carrera puede romperse allí, a 60 de meta. El descenso del Galibier será muy rápido hasta la base del Col de Sarenne.
La carretera se pasó por primera vez en 2013. Ahora se asciende por primera vez antes de un final de etapa. Son 12,8 kilómetros al 7,3%, con cima a 1999 metros. Puerto muy duro, más aún por lo acumulado.
Desde ahí restan 24 kilómetros. Descenso y terreno pestoso antes de alcanzar la carretera del Alpe d’Huez. Se afrontarán los últimos 3,8 kilómetros de la subida, al 6% de media, final perfecto para clausurar la montaña.
Etapa 21: Zoo Safari de Thoiry - París (Campos Elíseos)
Etapa 21: Thoiry Zoo Safati - París (Champs-Élysées), 133 kilómetros
El pelotón llega a París en la jornada final, que de nuevo promete acción. Salida en el Thoiry Zoo Safari, tránsito por la periferia y acceso al circuito final.
A 89 de meta hay una subida de 700 metros al 10% que puede encender la mecha y marcar el inicio de la pelea real.
Si no, ocurrirá al entrar en París, con sprint intermedio justo antes de los últimos 10 kilómetros. Después, tres vueltas a un circuito que incluye la subida empedrada a la Butte Montmartre.
El circuito se ha modificado para dar más opciones a los sprinters. Aun así, la cota adoquinada, célebre en los Juegos de 2024, corona a poco más de 10 de meta.
Es lo bastante dura para abrir huecos y lo bastante estrecha para fraccionar el pelotón. Un ataque puede prosperar; un sprint de grupo reducido también es posible si hay organización para neutralizar movimientos.