Paul Seixas supo convertir un día de tensión vistiendo la camiseta de líder en otra exhibición en la
Itzulia, respondiendo a los ataques repetidos del dúo de Red Bull – BORA – hansgrohe,
Florian Lipowitz y
Primoz Roglic, con un demarraje demoledor que le sirvió para rascar más segundos a sus rivales en la general.
Tras ser exigido durante toda la etapa, el maillot amarillo de la carrera se mantuvo sereno antes de golpear en el descenso, una maniobra que no solo distanció a sus adversarios, sino que reforzó su control de la prueba; demostrando que es un experto en bajadas y que se puede servir de estos terrenos para ampliar hueco en las jornadas decisivas.
“No me puse nervioso… Quería guardar algo para el final”
Seixas admitió que esperaba ataques, aunque no desde tan lejos. “Sabía que probablemente intentarían atacarme hoy. Sinceramente,
no esperaba que fuera desde tan lejos, pero me mantuve en control y no me puse nervioso. Quería guardar algo para el final”,
dijo a Cycling Pro Net.En lugar de reaccionar de forma impulsiva, el francés optó por absorber la presión, confiando en su estado de forma y en la preparación. “Habíamos reconocido el recorrido con el equipo, así que conocía el descenso. Ya lo había hecho y pensé que podía intentar algo allí, especialmente porque no todos tienen el mismo nivel bajando.”
Ese conocimiento resultó decisivo, con Seixas lanzando su ataque justo cuando el grupo dudó.
“La victoria de etapa no me importaba”
La intención del ataque fue clara y, sobre todo, tuvo poco que ver con el resultado del día. “Conseguí abrir un hueco y llevarme a unos cuantos corredores. Hoy la victoria de etapa no me importaba. Solo quería recuperar tiempo, meterles un poco de presión mentalmente y demostrarles que no va a ser tan fácil.”
Ese planteamiento subraya la madurez de su actuación, con Seixas centrado no en la recompensa inmediata, sino en fortalecer su posición en la clasificación general.
Detrás del movimiento hubo una labor de equipo que le permitió mantener el control durante toda la jornada. “El equipo hoy estuvo muy fuerte. Me colocaron a la perfección todo el día. No hubo un solo momento en el que me sintiera mal situado en el pelotón. Fue realmente una actuación impecable del equipo”, afirmó con orgullo.
Fundamentalmente, ese respaldo permitió a Seixas guardar energía para el momento clave. “En las subidas, se quedaron conmigo y me apoyaron todo el tiempo. Nunca estuve solo, y eso me permitió ahorrar energías para el final y luego intentar ese movimiento.”
Paul Seixas en el maillot amarillo en la Itzulia Basque Country 2026
“No fue arriesgar, fue calculado”
El movimiento de Seixas llegó en un descenso técnico, pero se apresuró a remarcar que fue una decisión calculada, no una apuesta. “No asumí riesgos innecesarios. Conocía el descenso, así que confié en mí mismo. Bajar es bastante psicológico; hay periodos de la temporada en los que te sientes mejor que en otros, y ahora mismo me siento muy cómodo.”
Con la carrera entrando en su fase más decisiva, Seixas cree haber respondido a las preguntas clave que le plantearon sus rivales. “Hasta ahora, no han conseguido realmente ponerme en apuros. Me siento fuerte, recupero bien y veremos qué pasa mañana.”
Mientras crece el foco a su alrededor, su atención sigue puesta en la competición. “Es agradable, por supuesto. Pero no me centro en eso. Estoy en carrera, me concentro en lo que tengo que hacer.”
Tras otra actuación templada y contundente, Seixas no solo ha ampliado su ventaja, sino que ha enviado un mensaje claro a sus rivales: romperle exigirá más que agresividad temprana.