Roma bajó el telón de una nueva y trepidante edición del
Giro de Italia. Con el Coliseo y los foros imperiales como testigos, el pelotón puso punto final a tres semanas en una 21ª jornada de competición que sirvió de homenaje a los supervivientes de la durísima 'Corsa Rosa'.
Entre ellos, el andaluz
Juanpe López, quien culminó su primera gran vuelta defendiendo los colores del
Movistar Team con un balance marcado por el aprendizaje pero con
una ineludible sensación agridulce.El asfalto romano ofreció un desenlace que el ciclista lebrijano supo saborear. "Ha sido un circuito rápido, disfruté mucho el circuito porque pasamos por sitios que me traen buenos recuerdos", confesaba López a La Montonera de Eurosport tras bajarse de la bicicleta.
Para el corredor, rodar por las históricas calles de la capital italiana supuso un hermoso reencuentro emocional en medio del frenesí de una jornada que clausuraba su primer gran bloque de la temporada.
Sin embargo, el análisis de la carrera va mucho más allá del paseo triunfal por los Foros Imperiales. Esta edición quedará grabada en la memoria del escalador como un punto de inflexión.
"Recordaré este Giro como el primero con Movistar Team, con opciones distintas", analizaba. A lo largo de la prueba, el equipo se enfrentó a diversos guiones de carrera, obligando a reaccionar sobre la marcha: "Le supimos dar la vuelta a la tortilla rápido", destacó, poniendo en valor la capacidad de adaptación de la escuadra navarra.
Pese a esa entrega constante y la presencia en fugas, el botín en forma de victoria parcial se escapó. "Nos vamos con un mal sabor de boca porque se nos ha resistido esa etapa", admitió con la sinceridad del que lo ha dado todo y no ha encontrado la recompensa del triunfo parcial.
Una pequeña espina clavada que alimenta su ambición de cara a los siguientes objetivos. "Eso sí, nos marchamos con mucho aprendizaje de aquí", sentenció.