Mattias Skjelmose fue uno de los protagonistas de las clásicas de las Ardenas y uno de los corredores que mejor escaló durante toda la semana. Sin embargo, el ciclista de
Lidl-Trek hizo balance y admitió que el resultado logrado en Liège-Bastogne-Liège no fue la guinda del pastel que esperaba.
“He tenido unas horas para ordenar mis ideas tras la semana de las Ardenas. Ha sido una semana tremenda. Me siento a la vez extremadamente orgulloso y decepcionado, una auténtica paradoja”, escribió el danés en una
publicación de Instagram.
Skjelmose fue el único capaz de seguir a Remco Evenepoel en la Amstel Gold Race y terminó segundo tras el campeón olímpico; y después subió al quinto puesto en La Flèche Wallonne. En
Lieja-Bastoña-Lieja partía como outsider para el podio, pero en carrera demostró que podía ser mucho más que un tapado.
Tras el ataque de Tadej Pogacar y Paul Seixas en La Redoute, Skjelmose quedó aislado por detrás, escalando mejor que el resto del grupo, pero más tarde esperó al grupo perseguidor, donde se sucedieron numerosos ataques.
Sin embargo, en Roche-aux-Faucons, Giulio Ciccone marcó el ritmo y lanzó a Skjelmose, que tenía piernas para volver a hacer diferencias con el resto. Rozó el tercer puesto y acompañar en el podio a los dos mejores escaladores del día, pero los ataques incansables de Remco Evenepoel por detrás en los kilómetros finales cerraron de nuevo el hueco. En el esprint final, solo pudo ser 17.º.
“Estoy orgulloso del equipo, tanto de los corredores como del personal. Son carreras increíblemente duras y aun así logramos hacer todo lo posible para rendir. Al mismo tiempo, estoy decepcionado con los resultados”, admite. “El equipo merecía más. Sentí que tenía más en las piernas, pero los resultados hablan, no solo el rendimiento puro”.
Las Ardenas siguen siendo carreras soñadas
El danés recorrió un largo camino hasta llegar a este momento de la temporada. En diciembre se enteró de la presencia de Juan Ayuso en las Ardenas durante el media day, algo que entonces podía poner en jaque su liderazgo.
Aunque la lesión del español en Paris-Niza acabó jugando a favor de Skjelmose en cuanto a sus ambiciones individuales, había sido una primavera con poco que mostrar. Una enfermedad tras la Itzulia Basque Country también puso en riesgo su jefatura de filas para la parte clave de su primavera.
Ahora, el corredor de 25 años empezará a construir su forma con vistas al Tour de France, su próximo gran objetivo. “Pero esa es también la belleza de nuestro deporte. Gracias a todos los que animasteis a pie de carretera. Amo estas carreras con todo mi corazón y lucharé por ellas hasta el final de mi carrera”, concluyó.