"Muchas veces tenemos las piernas, pero no encontramos la oportunidad": Pello Bilbao y lo difícil que resulta ganar en ciclismo

Ciclismo
jueves, 19 febrero 2026 en 11:30
pello bilbao Bahrain Tour 2025
Pello Bilbao ha decidido que 2026 no será una temporada más. A sus 36 años, el vizcaíno arranca el curso con la determinación de reencontrarse con su mejor versión, pero también con una mirada más introspectiva que competitiva. Después de un año sin grandes titulares, el corredor de Gernika ha comenzado con paso firme: cuarto en la etapa disputada de la Vuelta a Murcia y sexto en la Clásica Jaén Paraíso Interior. Resultados que no son victorias, pero sí señales. Indicios de que el motor sigue encendido y de que el trabajo invernal ha dado sus frutos.
Su calendario dibuja una primavera de máxima exigencia. Por delante aparecen citas como la Strade Bianche, la Itzulia, la Amstel Gold Race, la Flecha Valona y la Lieja Bastoña Lieja, un bloque de carreras que tradicionalmente marcan el pulso competitivo del pelotón. Después, en julio, llegará un nuevo Tour de Francia, otra oportunidad de medirse con la élite en el mayor escaparate del ciclismo mundial. Pero más allá de los nombres propios y de los perfiles montañosos, Bilbao parece competir este año contra algo más profundo: el paso del tiempo y sus propios límites.
En declaraciones a Marca, el vasco ha dejado claro que el punto de partida es positivo. “He empezado con buenas sensaciones en Murcia”. Una frase sencilla que resume su estado actual. No habla de resultados, sino de sensaciones. De esa conexión entre piernas y cabeza que tantas veces determina el rendimiento real de un ciclista. El invierno, según explica, ha sido sólido, y ahora el objetivo es comprobar hasta dónde puede llegar.
“Con ganas de arrancar y, sobre todo, con ganas de testarme”, añade. No se trata únicamente de competir, sino de evaluarse. De someterse a la exigencia del pelotón para descubrir cuál es su nivel real en un ciclismo cada vez más agresivo y especializado. Bilbao ya no necesita demostrar que sabe estar delante. Su trayectoria le avala. Lo que busca es algo más íntimo: comprobar si todavía puede empujar un poco más allá.
Esa reflexión conecta con una confesión cargada de honestidad: “Quiero olvidarme de lo que he hecho hasta ahora e intentar disfrutar, siendo consciente de que cada vez quedan menos oportunidades de seguir en este circo”. La frase revela madurez y perspectiva. Bilbao es consciente de que el final de su carrera está más cerca que el principio. Sin dramatismos, pero con realismo. Competir sigue siendo el eje, pero el disfrute adquiere un peso específico mayor que en otras etapas de su vida deportiva.
En ese contexto, también aparece la lectura estratégica del ciclismo actual. “Muchas veces tenemos las piernas, pero no encontramos la oportunidad”. En un pelotón hipercompetitivo, no basta con estar fuerte. Hace falta timing, intuición y contexto. La diferencia entre un buen resultado y una victoria puede depender de un movimiento, de un corte o de una decisión tomada en segundos.
Pello Bilbao, posando con la equipación de Bahrain
Pello Bilbao, veterano ciclista vasco del equipo Bahrain

El futuro de Pello Bilbao

Sobre su futuro, no hay certezas. Termina contrato al final de temporada y no ha definido aún el siguiente paso. “Ya iremos viendo durante esta temporada”. Sin presión externa, Bilbao deja abierta la puerta a todas las opciones. Lo inmediato es competir y medir sensaciones.
Porque, como el mismo Pello Bilbao resume, la clave está en la evaluación constante: “Sé que el trabajo que he hecho durante el invierno es bueno, ahora lo que nos toca es competir y ver dónde está mi nivel real”. Ahí reside el desafío. En comprobar si las piernas responden cuando la carretera se empina y el ritmo se dispara. En confirmar que, a los 36, todavía puede ser protagonista en la primavera europea y en el Tour.
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