La temporada 2026 de
Jonas Vingegaard ya está marcada más por las ausencias que por la acción. Una caída entrenando en invierno en España, seguida de una enfermedad, le obligaron a renunciar al
UAE Tour y, sin hacer ruido, redujeron su calendario a solo tres carreras en todo el año.
Entre la pérdida del estreno previsto y las exigencias de dos Grandes Vueltas, el margen de error se ha estrechado de forma drástica.
Ese contexto alimenta ahora el debate en Dinamarca sobre si el programa todavía deja espacio suficiente para preparar con garantías.
Una temporada reducida a tres carreras
El
UAE Tour debía aportar ritmo más que resultados. Su ausencia convierte Catalunya en el único punto de referencia competitivo de Vingegaard antes del Giro, cargando de peso una sola semana de competición.
En declaraciones a TV2, el exprofesional Lars Bak fue claro sobre lo que echa en falta. “Me gustaría mucho que hiciera otra vuelta por etapas antes del Giro”, dijo Bak.
La preocupación de Bak no es de volumen. Es de chispa y de exposición al estrés de carrera. Vingegaard se ha machacado en invierno, pero la caída rompió la continuidad y la enfermedad retrasó su retorno a la competición. “Ha entrenado mucho, muchísimo, pero entrar en situaciones de carrera y meter velocidad en las piernas… tengo mis dudas si solo corre la Volta a Catalunya antes del Giro”, añadió Bak.
Cuando la preparación no deja colchón
Con solo una carrera antes del Giro, no hay margen para recalibrar. Cualquier contratiempo en Catalunya pesa ahora de forma desproporcionada, ya sea de forma, de timing o de simple ritmo competitivo.
Esa fragilidad es consecuencia directa de cómo transcurrió su invierno. La caída en entrenamiento se convirtió en tema de conversación en el pelotón, pero para él supuso perder inercia en una fase clave de la preparación. La enfermedad remató la compresión, dejando su primavera sostenida en un único punto de referencia competitivo.
Jonas Vingegaard debutará en el Giro de Italia en 2026
Confianza basada en el precedente
No todos ven esa compresión como un problema. Emil Axelgaard también calificó la baja en el
UAE Tour como “no óptima”, pero lejos del alarmismo. “No considero que perder una carrera sea una catástrofe especialmente grande”, dijo Axelgaard, recordando que Vingegaard ya tenía planificada una aproximación ligera antes del Giro.
La confianza de Axelgaard se apoya en el precedente más que en el optimismo. “Nunca ha tenido problemas para estar afiladísimo tras periodos sin competir”, afirmó, reflejando un patrón que ha definido buena parte del ascenso de Vingegaard a la élite.
Donde sí hay incertidumbre es en el calendario, no en el volumen. Vingegaard nunca había necesitado alcanzar el pico tan temprano en la temporada, consecuencia directa de apuntar al Giro junto al Tour de France. “El desafío es que Vingegaard nunca ha tenido que picar forma tan pronto por el Giro”, añadió Axelgaard.
En ese equilibrio descansa ahora su temporada. Con solo tres carreras en el calendario y sin red de seguridad antes de mayo, la campaña 2026 de Vingegaard se ha convertido en un ejercicio de precisión. La caída ya le quitó flexibilidad. Que el programa restante baste para sostener dos Grandes Vueltas definirá todo lo que venga después.