Los campamentos de altura buscan aportar control y estructura a la preparación de un ciclista. En cambio,
Wout van Aert y sus compañeros se han visto obligados a adaptarse sin tregua mientras el temporal invernal
ha interrumpido una y otra vez la concentración de Visma - Lease a Bike en Sierra Nevada.
Las fuertes nevadas, las temperaturas bajo cero y la inestabilidad propia de la altitud han empujado a Visma al rodillo durante largos tramos, con sesiones indoor sustituyendo gran parte del volumen exterior habitual antes de las clásicas de primavera.
Ese escenario motivó una valoración directa de Loïc Segaert, preparador de
Bahrain Victorious, que cuestionó hasta dónde puede llegar una preparación centrada en el rodillo para corredores que apuntan a carreras de seis horas o más de carga sostenida.
“Yo me estaría tirando de los pelos si estuviera en la situación de Visma - Lease a Bike”,
dijo Segaert a Het Nieuwsblad, señalando no solo las limitaciones físicas, sino también el desgaste mental que generan los bloques repetidos de entrenamiento indoor.
Por qué el tiempo importa más de lo habitual
Los stages en altura en Sierra Nevada no son nuevos para Visma, pero este invierno ha sido especialmente restrictivo. Las carreteras nevadas y la mala visibilidad han descartado repetidamente las salidas largas, obligando a los ciclistas a subirse al rodillo incluso en días planificados para volumen de resistencia.
Los datos de entrenamiento públicos muestran a Van Aert completando múltiples sesiones de rodillo en varias jornadas, a veces dividiendo el trabajo en dos o incluso tres entrenamientos indoor en un mismo día. El enfoque es deliberado, pero también reactivo.
Segaert subrayó que, aunque los equipos pueden reordenar sesiones, hay un límite claro a cuánto compromiso es sensato. “Lo que desde luego no haría es completar toda tu semana de entrenamiento en el rodillo como si estuvieras pedaleando fuera una semana entera”, afirmó.
La preocupación no es que el rodillo sea ineficaz, sino que cambia de raíz el tipo de estrés que recibe el cuerpo. Las sesiones indoor son más cortas, más estáticas y con menor variabilidad muscular. La deshidratación es más difícil de controlar, las molestias de sillín aparecen antes y la posición repetitiva aumenta el riesgo de sobreuso.
Wout van Aert, estrella del equipo Visma
Altitud y el problema de las series
La interrupción por mal tiempo pesa aún más en altura. En condiciones normales, los ciclistas descienden a cotas más bajas para completar trabajo de alta intensidad. Cuando las tormentas los encierran a 2.000 metros o más, esa opción desaparece.
“En altitud no puedes hacer las mismas series porque sencillamente es demasiado duro”, explicó Segaert. “Inevitablemente tendrás que reducir la intensidad de los entrenamientos y acortar los esfuerzos.”
Esa limitación es clave en la preparación para las clásicas, donde la especificidad manda. Combinar días largos de resistencia con bloques a ritmo de carrera es difícil de replicar bajo techo, especialmente cuando la altitud ya restringe la intensidad.
Para compensar, los equipos buscan estímulos alternativos. Segaert señaló el trabajo de sprints repetidos como un método eficaz en altura, junto con la adaptación al calor, dos vías que aportan calidad sin depender de salidas largas al exterior.
Por qué el enfoque de Visma sigue siendo deliberado
La respuesta de Visma no ha sido abandonar la concentración, sino adaptarla. Varias sesiones cortas al día permiten manipular la disponibilidad de carbohidratos y la fatiga, provocando respuestas fisiológicas similares con menor volumen total.
Segaert apuntó que Visma ha usado este enfoque de forma consistente en anteriores camps de altura, especialmente en bloques de trabajo en el Teide. Al salir varias veces al día, los ciclistas pueden entrenar deliberadamente con reservas de energía reducidas, activando adaptaciones metabólicas específicas incluso cuando el clima limita las salidas.
La cuestión no es si el enfoque funciona, sino si puede sustituir por completo las exigencias de la preparación para las clásicas.
“Si te preparas para carreras que duran más de seis horas, también es sencillamente útil pasar seis horas sobre la bici en los entrenamientos”, dijo Segaert. “Esa fatiga neuromuscular forma parte de la preparación.”
Un equilibrio fino antes de las clásicas
Clave para Van Aert y sus compañeros, la concentración no ha sido exclusivamente indoor. Las ventanas de buen tiempo han permitido salidas en las últimas semanas, incluidas sesiones más largas que empiezan a recuperar parte del volumen de resistencia perdido.
Si la interrupción resulta o no determinante solo se sabrá cuando arranquen las clásicas. Las palabras de Segaert, sin embargo, subrayan una realidad amplia de la preparación moderna: los camps en altura ofrecen grandes beneficios, pero cuando el tiempo interfiere, incluso el plan más minucioso puede volverse un compromiso.
Para Visma, el reto ahora es que ese compromiso no se traslade a las carreras que más importan.