Los cinco ciclistas que más veces han conquistado la Vuelta a España: de Roberto Heras a Primoz Roglic

Ciclismo
martes, 18 agosto 2026 en 8:00
Primoz Roglic celebra su triunfo en la Vuelta a España 2024
La Vuelta a España ha cambiado de rostro muchas veces a lo largo de sus más de nueve décadas de historia. Desde las primeras ediciones dominadas por corredores españoles y belgas hasta la actual dimensión internacional de la carrera, la lucha por el maillot rojo —antes amarillo— ha reunido a algunas de las grandes figuras del ciclismo mundial. Sin embargo, solo un grupo muy reducido ha conseguido repetir el éxito hasta convertirse en auténticos especialistas de la ronda española.
El palmarés dibuja una clasificación muy exigente. Roberto Heras y Primož Roglič comparten el récord con cuatro victorias, mientras que Alberto Contador y Tony Rominger alcanzaron las tres. Un escalón por debajo aparece Chris Froome, ganador en dos ocasiones. Detrás de ellos queda una extensa nómina de campeones con dos triunfos, entre ellos Gustaaf Deloor, Julián Berrendero, José Manuel Fuente, Pedro Delgado o Alex Zülle.
Pero ganar una Vuelta no ha significado siempre lo mismo. Cada época ha planteado un desafío diferente y cada campeón ha encontrado su propia fórmula para imponerse. Algunos dominaron la montaña; otros construyeron sus diferencias contra el reloj; hubo quienes aprovecharon su regularidad y también quienes sobrevivieron a carreras extremadamente abiertas y decididas por segundos.
Este es, por tanto, un viaje por cinco de los grandes nombres de la historia de la Vuelta. Cinco corredores pertenecientes a generaciones muy diferentes, pero unidos por una misma capacidad: entender la carrera, resistir la presión y encontrar durante tres semanas el camino hacia Madrid.

Roberto Heras: el rey de la montaña

Roberto Heras es, según el palmarés facilitado, el corredor con más victorias en la historia de la Vuelta, con cuatro triunfos. El español construyó buena parte de su leyenda sobre una especialidad que parecía hecha para él: la alta montaña. Ligero, resistente y especialmente eficaz cuando la carretera se empinaba, convirtió las ascensiones en su principal argumento para romper las clasificaciones generales. Su primer éxito llegó en 2000, después de haber terminado tercero en 1999.
Heras volvió a conquistar la Vuelta en 2003, imponiéndose a Isidro Nozal y Alejandro Valverde, y repitió en 2004 frente a Santi Pérez y Paco Mancebo. En 2005 completó su dominio con una cuarta victoria, esta vez por delante de Denis Menchov y Carlos Sastre. Fueron años en los que la carrera española encontró en el leonés a uno de sus grandes protagonistas, capaz de marcar diferencias en los puertos y administrar posteriormente su ventaja.
Su particularidad fue la constancia. Heras no necesitaba ganar muchas etapas para dominar una carrera: su objetivo era seleccionar el grupo en la montaña, aprovechar cualquier momento de debilidad de sus rivales y convertir pequeñas diferencias en ventajas decisivas. En una época en la que coincidió con nombres como Valverde, Menchov, Sastre, Casero, Beloki o Tonkov, terminó imponiendo una regularidad que le permitió establecer un récord de cuatro triunfos.
Roberto Heras, leyenda del ciclismo español
Roberto Heras, con el antiguo maillot dorado de líder de la Vuelta a España

Primož Roglič: precisión para una nueva era

Primož Roglič ha igualado el récord de Heras con cuatro victorias y es el gran dominador de la Vuelta en la era contemporánea. Su primer triunfo llegó en 2019, después de superar a Alejandro Valverde y a un joven Tadej Pogačar. Lejos de ser una victoria aislada, aquel éxito abrió una etapa de enorme dominio del esloveno en la carrera española.
Roglič volvió a ganar en 2020, en una edición marcada por la batalla con Richard Carapaz, y volvió a imponerse en 2021, esta vez por delante de Enric Mas y Jack Haig. Su cuarto triunfo llegó en 2024, cuando derrotó a Ben O'Connor y Enric Mas. Entre medias, además, fue segundo en 2023, en una edición ganada por Sepp Kuss, lo que demuestra hasta qué punto se convirtió en una presencia habitual en la lucha por la victoria.
El esloveno y su manera de ganar combina varias virtudes. Es un corredor completo, extraordinariamente eficaz en las contrarrelojes y capaz de defenderse en la montaña, pero también posee una gran capacidad para gestionar diferencias mínimas. En sus duelos con Carapaz, Mas, Pogačar, Valverde o Vingegaard, Roglič ha demostrado que no necesita una superioridad aplastante: le basta con ser el más preciso durante tres semanas.

Alberto Contador: ataque y espectáculo

Alberto Contador consiguió tres victorias en la Vuelta, en 2008, 2012 y 2014. Su primer triunfo llegó en una carrera que ganó con autoridad por delante de Levi Leipheimer y Carlos Sastre. Aquel éxito confirmó al madrileño como uno de los grandes corredores por etapas de su generación y convirtió a la Vuelta en uno de los escenarios donde mejor podía expresar su estilo ofensivo.
En 2012 volvió a levantar el trofeo después de una batalla memorable con Alejandro Valverde y Joaquim Rodríguez. Dos años después repitió éxito frente a Chris Froome y Valverde. Aquellas ediciones mostraron a un Contador capaz de cambiar el ritmo en plena montaña, buscar ataques lejanos y transformar una clasificación aparentemente igualada en una carrera de eliminación.
Su sello fue precisamente ese: atacar. Contador entendía las grandes vueltas como una sucesión de oportunidades para ganar tiempo y no como una simple carrera de resistencia. Su capacidad escaladora, unida a una enorme agresividad táctica, le permitió enfrentarse a algunos de los mejores corredores de su época. Tres victorias y varias batallas inolvidables explican su lugar entre los grandes de la Vuelta.
Alberto Contador junto a Alejandro Valverde y Joaquim Rodriguez
Alberto Contador, uno de los reyes de la Vuelta a España

Tony Rominger: el suizo que dominó tres años

Tony Rominger protagonizó uno de los dominios más contundentes de la historia moderna de la Vuelta. El suizo ganó tres ediciones consecutivas, en 1992, 1993 y 1994. Su primera victoria llegó por delante de Jesús Montoya y Pedro Delgado, mientras que en 1993 derrotó a Alex Zülle y Laudelino Cubino. En 1994 volvió a imponerse, esta vez ante Mikel Zarrabeitia y Pedro Delgado.
Rominger era un corredor especialmente completo. Su capacidad contra el reloj le proporcionaba una herramienta decisiva para ganar tiempo, pero además tenía suficiente nivel en la montaña para defenderse e incluso ampliar sus ventajas. En sus años de dominio coincidió con rivales de enorme prestigio, como Delgado, Zülle, Jalabert y otros especialistas de las grandes vueltas.
Su gran virtud fue la regularidad convertida en superioridad. Rominger no dependía exclusivamente de un día de inspiración: podía acumular ventaja en las contrarrelojes y después controlar las montañas. Ganar tres Vueltas consecutivas exige mucho más que una gran temporada y el suizo lo consiguió convirtiendo la carrera española en su territorio durante un periodo en el que su nombre quedó asociado al éxito.

Chris Froome: el dominio británico

Chris Froome completa este top-5 con dos victorias, conseguidas en 2011 y 2017 según el palmarés facilitado. Su primer triunfo llegó en una edición en la que superó a Bradley Wiggins y Bauke Mollema, mientras que en 2017 derrotó a Vincenzo Nibali e Ilnur Zakarin. Entre ambas victorias también acumuló varios podios y protagonizó algunas de las grandes batallas de la década.
Froome fue un corredor construido para las grandes vueltas. Su capacidad para mantener un ritmo constante en la montaña, combinada con una enorme fortaleza en la contrarreloj, le permitió controlar carreras desde la regularidad. Su victoria de 2017 tuvo además un significado especial: llegó después de varios intentos y tras enfrentarse directamente a Nibali, uno de sus grandes rivales generacionales.
Su estilo fue menos explosivo que el de Contador, pero igualmente efectivo. Froome prefería imponer un ritmo sostenido, reducir el grupo y utilizar el reloj para construir diferencias. Aunque su palmarés en la Vuelta es inferior al de Heras, Roglič, Contador y Rominger, sus dos triunfos forman parte de una época en la que el ciclismo británico pasó a dominar las grandes vueltas. Y, sobre todo, dejaron una huella definitiva en la historia de la carrera española.
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