En 2026, la temporada de
Dylan van Baarle comenzará, por primera vez en 3 años, fuera de Visma. El corredor se marchó del equipo neerlandés para fichar por el
Soudal Quick-Step, donde espera ser la referencia en las grandes clásicas de primavera.
El ciclismo moderno exige un nivel extremo de dedicación y atención al detalle, más que cuando
Dylan van Baarle pasó a profesional. A menudo, es difícil equilibrar los deseos propios con lo que se evalúa objetivamente como el mejor método de entrenamiento y preparación, y esa fue en parte la razón por la que el ex ganador de París-Roubaix dejó
Visma - Lease a Bike.
El neerlandés conquistó el ‘Infierno del Norte’ en 2022 y, en los años previos, se confirmó como uno de los mejores clasicómanos del mundo, además de un gran rodador y un gregario de enorme valor.
Aunque sus tres temporadas en Visma estuvieron salpicadas por lesiones y enfermedades —sufrió cuatro caídas con fracturas en ese periodo—, aún así ayudó al equipo a ganar un Tour de Francia,
un Giro de Italia y una Vuelta a España.
Su papel como capitán de ruta fue clave para varios compañeros; sin embargo, lo que más le pesó fue el escaso margen para aportar en la manera en que el equipo le hacía preparar la competición.
“Aquí todo es un poco más libre de lo que estaba acostumbrado. Tengo un poco más de voz propia, por así decirlo”, compartió van Baarle con
Wielerrevue. Es el limbo al que se enfrentan la mayoría de equipos top, donde las exigencias son altísimas y cada detalle cuenta.
Dylan van Baarle celebrando la victoria en el Giro d'Italia junto a Simon Yates
“Siempre pensé que necesitaba más estructura. Es cierto, pero con un poco más de interpretación personal. Me gusta pensar por mí mismo, pero de la manera que considero correcta, no como otros creen que es lo mejor para mí. Me gusta tener más control, y aquí me lo permiten más.”
Van Baarle guía a los jóvenes talentos
Van Baarle, junto a su veterano compañero Jasper Stuyven, ha firmado ahora por
Soudal Quick-Step y se convierte en uno de los nuevos líderes del bloque de clásicas adoquinadas. Quick-Step lleva tiempo sin protagonismo en los pavés, pero hay buenas opciones de que el equipo resurja ya en los próximos meses.
Ambos se suman a Paul Magnier, a quien van Baarle ha elogiado tras los primeros contactos: “También es un tipo juguetón que aún no conoce sus límites. Cuando estuvimos en California para las pruebas en el túnel de viento, quería hacer de todo entre medias. Quería ir a los bolos, quería ir a los karts. Tiene una fuente inagotable de energía”.
Van Baarle, 33 años, asumirá también un rol de guía para el francés, como ya hizo con Matthew Brennan: dos velocistas que se desenvuelven bien en las clásicas y pueden ser rivales en la élite dentro de unos años.
“Matthew Brennan también es un talento increíble, pero creo que Paul tiene aún más. Paul es muy talentoso. Espero que Jasper Stuyven y yo podamos orientarle un poco, para que pronto esté en la cima de las clásicas”, concluyó.