Jonas Vingegaard sigue gobernando con puño de hierro el
Giro de Italia 2026. El líder de
Visma - Lease a Bike firmó en Carí su cuarta victoria de etapa en esta edición, la primera vestido con la maglia rosa. Fue otro triunfo más para él que arruinó las posibilidades de
Movistar Team de ganar desde la fuga. Ya son varias que le quita el danés al equipo telefónico, pero sin ser nada personal.
Además,
dio un nuevo golpe a la clasificación general al ampliar hasta los cuatro minutos su ventaja sobre Felix Gall.
La sensación de superioridad del danés fue absoluta
en una jornada alpina diseñada prácticamente a su medida. Desde primera hora, el plan de Visma estaba perfectamente trazado y ejecutado con precisión quirúrgica. Vingegaard lo confirmó tras cruzar la línea de meta, después de otra exhibición colectiva de su equipo.
“Todo salió tal y como estaba planeado. Queríamos ir a por la etapa hoy”,
explicó el doble ganador del Tour de Francia en Cycling Pro Net, dejando claro que la victoria estaba marcada en rojo desde la salida.
El danés quiso destacar especialmente el trabajo de sus compañeros, fundamentales para endurecer la carrera desde muy lejos y aislar a los principales rivales antes de la subida definitiva a Carí.
“Mis compañeros de equipo han estado increíbles hoy. Lo han hecho todo a la perfección”, aseguró. “Mantuvieron la escapada, se aseguraron de que fuera una buena escapada y de que los chicos de delante no tuvieran compañeros de equipo”.
El control de Visma fue absoluto durante toda la etapa. La formación neerlandesa administró diferencias, aceleró cuando quiso y terminó convirtiendo la subida final en un ejercicio de desgaste continuo hasta que Vingegaard lanzó el ataque definitivo.
“En la última subida impusieron un ritmo muy duro y entonces tuve que irme yo solo”, relató el líder del Giro, que volvió a dejar sin respuesta a todos sus adversarios.
Ganar de rosa, un objetivo especial
Más allá de seguir aumentando su ventaja en la general, Vingegaard confesó que había una motivación emocional detrás de esta victoria: estrenarse como ganador vestido con la maglia rosa.
“No fue tanto por sacar más tiempo a Felix Gall. También quería ganar una etapa con el maillot rosa”, explicó.
El escenario tampoco era casual para él. El danés reconoció el vínculo especial que mantiene con la región suiza donde terminaba la etapa, un lugar donde ha pasado largas temporadas entrenando y viviendo.
“¿Y qué mejor lugar para hacerlo que aquí, en Suiza? He estado aquí bastante tiempo. Me gusta mucho esta zona. Para mí es un lugar especial”, confesó.
Jonas Vingegaard, con la maglia rosa del Giro de Italia 2026.
Un dominio construido desde el colectivo
Aunque acumula ya cuatro triunfos de etapa y parece competir en otra dimensión respecto al resto de favoritos, Vingegaard insistió en repartir méritos con toda la estructura de Visma.
“Es muy bonito poder ganar ya cuatro etapas, pero también tengo que dar las gracias a mis compañeros. No es que lo hagamos con una sola pierna. Todavía tenemos que pisar los pedales”, afirmó entre sonrisas.
El danés subrayó el sacrificio de sus gregarios, completamente volcados en proteger su liderato y endurecer cada jornada de montaña. “Se están dejando la piel en la carretera”, añadió.
Ahora, el maillot blanco entra en escena
Con la general aparentemente encarrilada y cinco etapas todavía por disputarse, Vingegaard dejó entrever que el equipo podría empezar a abrir otros objetivos estratégicos dentro de la carrera. Y ahí apareció el nombre de Davide Piganzoli.
El italiano, compañero suyo en Visma, se mantiene en plena pelea por el maillot blanco de mejor joven, y el danés dejó claro que estaría encantado de ayudarle después del enorme trabajo que ha realizado durante toda la carrera.
“Davide ha hecho tanto por mí y es un tipo estupendo. Si puedo ayudarle aunque sea un poco, estaría encantado de hacerlo”, señaló.