Paul Seixas vivió una trágica jornada en el Tour Auvergne-Rhône-Alpes. El francés se cayó a gran velocidad al inicio del día, con consecuencias que amenazaron no solo su carrera sino también su debut en el Tour de Francia. Detalló la caída, asumió la culpa y habló largo y tendido del mayor contratiempo que ha experimentado esta temporada.
Paul Seixas asume la responsabilidad de su caída
A poco menos de 100 kilómetros para meta, una temporada casi impecable por ahora se convirtió por momentos en pesadilla. “Simplemente cometí un error tonto. Es enteramente culpa mía, y pido perdón a los compañeros que tenía alrededor, a los que frené, a los que también pude haber tirado al suelo”, dijo Seixas en una
entrevista postcarrera.
Seixas se fue al suelo, a gran velocidad y con fuerte impacto, en un momento de carrera que no parecía especialmente tenso. Admitió que fue por culpa propia, al asumir demasiados riesgos tras reanudarse la competición (la prueba había sido neutralizada en uno de los descensos del día):
“Calculé mal una curva; quise abrirme, pensé que el de delante no iba lo suficientemente rápido y, en realidad, entré en la curva demasiado rápido. Conseguí recuperar, pero acabé… había una zanja llena de gravilla. Mi rueda estaba casi en la zanja y, al final, la rueda se fue”.
Paul Seixas on the ground after crashing on stage 7 of the 2026 Tour Auvergne-Rhône-Alpes
El francés explicó con detalle qué le ocurrió exactamente y qué provocó sus heridas. Seixas tenía sangre en rodillas y codos, pero sobre todo en el costado derecho, cerca de la pelvis. “Creo que íbamos a 70 km/h, salí volando, deslicé como por un tobogán, de morros. Y en el asfalto me arrastré 20 o 30 metros, creo. Y en seco, eso no perdona. Así que estoy bien magullado”, admite.
“Lo que me salvó hoy quizá fueron los guantes, porque los guantes están destrozados. Llevad siempre guantes, porque hoy se demuestra que si te caes a 70 kilómetros por hora sobre las manos, las manos sufren. Y bueno, mis manos están bastante hechas polvo”, añade. Se vio cómo colocaba a menudo las manos en la parte alta tras la caída, aunque al final no le lastró en exceso.
“No podía agarrar el manillar. Y bueno, me costaba muchísimo porque enseguida se me cargó la espalda. Y cuando ni siquiera puedes hacer fuerza suficiente sobre el manillar, se hace realmente difícil”.
Sin el trabajo de sus compañeros, no habría podido conectar con el pelotón
La carrera de Seixas parecía sentenciada en los minutos posteriores a la caída. En un abrir y cerrar de ojos, cedió 4 minutos respecto al pelotón, pero reemprendió la marcha. Daan Hoole y Stefan Bissegger se unieron a él, y se tomó la decisión de intentar la persecución. Uno a uno, se le fueron sumando compañeros, que le ayudaron a regresar al pelotón tras 60 kilómetros de caza.
“No diría que hay ningún tipo de orgullo en meta. Estoy sobre todo orgulloso de mis compañeros. Hoy la he liado… la he liado por completo en ese descenso, obviamente me doy de cabezazos”, reconoce.
En la subida final, aún con Léo Bisiaux a su lado, Seixas firmó el séptimo puesto del día, recortando tiempo al líder de la prueba, Luke Tuckwell, pero cediendo ante Isaac del Toro, Matteo Jorgenson y Juan Ayuso. Aun así, su resultado impresionó a muchos, vista la manera en que cruzó la meta.
Las imágenes en la zona de llegada completan el relato, con personal de carrera ayudándole a sentarse en el suelo tras la caída. Lesionado en las manos y con sangre en varias partes del cuerpo, mostraba claras señales de dolor. Aun así, cumplió con la prensa y el protocolo de podio, ya vendado. Seixas cierra el día en la sexta posición de la general, a poco más de un minuto de Matteo Jorgenson, segundo tras Luke Tuckwell en la clasificación.
“No estoy orgulloso de mí mismo, no, no lo estoy. Estoy orgulloso del equipo”, añadió. “Hicieron un trabajo tremendo. Hoy pierdo un puesto en la general, así que claro que no estoy orgulloso de mí, pero el equipo puede estar orgulloso porque, francamente, lo que han hecho ha sido increíble”.
Aunque las sensaciones pueden cambiar al día siguiente, el plan por ahora es que Seixas no abandone la carrera y entre en la pelea en una brutal etapa 8 con tres puertos durísimos en 120 kilómetros. “Sí, creo que saldré mañana. Veremos esta noche, pero en cualquier caso voy a pelear hasta el final por el equipo”, concluyó.