Dentro de
Decathlon CMA CGM, la conversación en torno a
Paul Seixas ha cambiado de forma notable en apenas doce meses. La pasada temporada, era un gregario talentoso aprendiendo las exigencias del WorldTour. Este invierno, se preparó como líder protegido,
llegó a la Volta ao Algarve listo para disputar la general, ganó una etapa y firmó una crono a segundos de especialistas consagrados.
Esa progresión ha cambiado el prisma interno con el que se le evalúa.
En declaraciones a Bistrot Velo de Eurosport, su compañero
Paul Lapeira dejó claro que Seixas ya no se mide por edad o curvas de potencial. “Hay que dejar al margen el factor edad, porque es un ovni”.
El relato externo se ha centrado con lógica en su exhibición en la
Volta ao Algarve. Victoria en la cima del Alto da Foia, segundo en la general tras Juan Ayuso, y una contrarreloj solo 13 segundos más lenta que la de un especialista como Filippo Ganna. Para muchos, sonó a explosión.
Lapeira no lo ve así. “Si miras su edad, claro que te sorprende. Pero si conoces su talento y lo que se espera de él, no te sorprende, porque es lo que esperamos”, explicó. “Lo que hizo en el Algarve es simplemente una continuidad”.
Esa palabra —continuidad— es clave.
Seixas subió al podio en el Campeonato de Europa 2025 junto a Remco Evenepoel y Tadej Pogacar.
Seixas cerró el curso pasado con un podio en el European Championships y un top 10 en Il Lombardia. Este lo abrió disputando la victoria final desde su primera carrera de 2026. La trayectoria no se ha parado. No ha bajado. Se ha acelerado.
Y lo ha hecho asumiendo más responsabilidad.
Un líder con 19 años
A diferencia de hace 12 meses, Seixas ya no es solo un gregario ambicioso. Es un corredor protegido en pruebas seleccionadas, incluso compartiendo equipo con ganadores experimentados como Lapeira.
“Cuando corremos juntos con Paul Seixas hay una co-lideranza prevista”, señaló Lapeira, campeón nacional francés en 2024. “Yo tendré mi oportunidad. El equipo lo gestiona bastante bien. No le ponen una presión astronómica a Paul”.
Ese último punto es revelador. La presión es evidente desde fuera. Dentro del equipo, se gestiona, no se amplifica.
La preparación invernal de Seixas subrayó ese cambio de estatus. Pasó meses en altitud en Sierra Nevada, y habló abiertamente de no ver a sus padres ni a su novia durante dos meses para centrarse por completo en el rendimiento. El trabajo se tradujo directamente en su nivel en el Algarve, sobre todo en la contrarreloj, donde la optimización de la posición, el material y los detalles se sumó a su pura capacidad escaladora.
Lapeira fue rápido en subrayar esa estructura.
“Su resultado en la contrarreloj viene obviamente en gran parte de su condición física, porque sin las piernas que tiene, nunca lograría esa colocación”, dijo. “Pero también está todo el trabajo de optimización a su alrededor, todo lo hecho en el equipo en torno a la crono: la bicicleta, la ropa… Todos esos pequeños detalles sumados hacen que, al final, obtengas el tipo de buenos resultados del que es capaz”.
Un techo que aún se mueve
Para Decathlon, Seixas no es solo un prodigio a proteger, sino un proyecto de largo recorrido sobre el que construir. El reclutamiento ha reforzado la plantilla, pero la inversión en infraestructura parece igual de relevante.
“Es bueno porque estamos poniendo todas las probabilidades del lado de los corredores”, añadió Lapeira. “De cara al futuro, el equipo es capaz de ofrecerle mucho para llevarle aún más alto. Creo que está en el lugar adecuado”.
Esa valoración pesa más que el ruido externo.
El ascenso de Seixas ha sido sostenido más que explosivo, pero los datos y los resultados empiezan a forzar un cambio de tono. Cuando un corredor de 19 años compite en la montaña, compite contra especialistas en la crono y asume el liderazgo sin señales visibles de tensión, la conversación cambia.
Dentro de Decathlon, ya lo ha hecho.
La edad, como zanjó Lapeira, ya no es el baremo definitorio.