Todo ciclista en ciernes sueña y visualiza el momento en que cruza la meta y celebra su primera victoria profesional. Cuando Liam Slock se impuso con autoridad en el esprint cuesta arriba del GP Gippingen, llegó su momento, aunque quedará grabado por un motivo inesperado.
El belga, mirando atrás a Richard Carapaz y Aleksandr Vlasov en persecución, se dio cuenta de que estaba a punto de ganar la clásica suiza. Al celebrar, soltó las manos del manillar y se cayó en la línea de meta: cruzó primero igualmente, pero de forma espectacular.
El momento
se volvió viral, y su equipo Lotto–Intermarché lo tomó con humor. Confirmaron que el corredor está bien, con pequeñas abrasiones y la cadera dolorida. Con 25 años, sabe que su instante de gloria rozó el desastre.
Slock evita el “fail del año”
“Por suerte, la victoria llegó con la caída; de lo contrario, probablemente habría sido el fail del año”, bromeó Slock en
un comunicado del equipo.
Los casos de ciclistas que celebran antes de tiempo y son superados en la misma línea están bien documentados, pero en el de Slock intervino la naturaleza. Explicó que una racha de viento le hizo perder el control.
“Hacía un viento increíblemente fuerte y lo subestimé por un instante. Me di cuenta bastante pronto de que iba a ganar y empecé a celebrar antes porque quería saborear el momento. Levanté los brazos y entonces una ráfaga atrapó mi manillar.”
La escena que acaparó titulares quizá desvió la atención de la carrera en sí, en la que Slock enlazó con fuerza con Carapaz y Vlasov en el final y eligió el instante justo para romper los pronósticos y batir a dos corredores curtidos.
Slock explica el movimiento que decidió la carrera
“La prueba en realidad nos estaba saliendo muy bien todo el día. En cada vuelta estuvimos donde debíamos. En un momento se marchó un grupo grande y pude seguir sin problemas. Cuando Aleksandr Vlasov y Richard Carapaz atacaron en el final, decidí saltar a por ellos.”
Cerró el hueco y esperó su momento: “Eso me costó mucha energía porque esos chicos están entre los mejores. Pero una vez allí, intenté guardar todo lo posible. Pensé que, si lo lograba, quizá podría ganar.”
Bromas aparte, el instante quedará mucho tiempo en la memoria de Slock. Al final, la primera victoria le brindó un momento delicioso, tras haber formado parte de la estructura Lotto durante toda su carrera antes de la fusión con Intermarché.
“Aún tenía bastante en las piernas, así que supe bastante pronto que lo conseguiría. Que luego me cayera hace que esto sea una historia para enmarcar. Me siento un poco tonto, pero, sobre todo, estoy increíblemente feliz.”