“Está destruyendo el ciclismo; no estoy nada de acuerdo”: Michael Matthews, muy crítico con el sistema de puntos UCI

Ciclismo
viernes, 06 febrero 2026 en 16:30
matthews
La evolución del ciclismo, como en cualquier otro deporte, siempre es hacia una versión mucho mejor. Sin embargo, hay momentos y cambios que no suelen gustar a todos, como es el caso de Michael Matthews. El australiano se ha mostrado muy crítico con algunos de los pasos que se están dando respecto a los puntos UCI.
Michael Matthews no habla de una sola carrera, de un mal esprint o de una temporada frustrante. Habla de algo más profundo, de algo que, según él, está rehaciendo en silencio cómo compiten los equipos, cómo se recompensa a los ciclistas y cómo se ve ahora el ciclismo para quien intenta seguirlo.
En el Roadman Podcast, Matthews ofreció una valoración tajante sobre el rumbo del deporte, argumentando que los incentivos incrustados en el ciclismo moderno están cambiando comportamientos de forma cada vez más difícil de reconciliar con la imagen que el propio deporte aún proyecta.
En el centro de su frustración está el sistema de puntos: “Honestamente, eso es lo que, para mí, realmente está matando el ciclismo: estos puntos”, dijo Matthews. Para él, el problema va mucho más allá de las batallas por el descenso o la presión del calendario. Se trata de qué significa ahora el éxito dentro de los equipos y de cómo se persigue ese éxito.

Cuando los incentivos dejan de encajar con el espectáculo

Matthews es cuidadoso al distinguir entre esfuerzo y resultado. No sugiere que los equipos se esfuercen menos. Sostiene que se les empuja a esforzarse de otra manera. “Ves a tantos equipos ahora, no solo Astana, sino muchos equipos montando su plantilla para tener al mayor número posible compitiendo entre sí, y cómo afecta eso al ambiente del equipo?”, añadió.
Michael Matthews, con Jayco-AlUla en la temporada 2025.
Michael Matthews, muy crítico con el sistema de puntos UCI.
El cambio, tal y como lo describe Matthews, es sutil pero profundo. La ambición se mide por acumulación más que por intención. “Su objetivo ahora es meter a cuantos más mejor en el top diez”, afirmó, esbozando una versión de las carreras donde recopilar puestos puede importar tanto como cazar victorias.
Para Matthews, el verdadero daño se produce en la experiencia de los aficionados que intentan entender el deporte. “Intentas que los fans entiendan que el ciclismo es un deporte de equipo, pero luego ves en un final a tres esprinters del mismo equipo esprintando unos contra otros”.
Su conclusión es inequívoca. “Para mí, está destruyendo el ciclismo. Estoy totalmente en desacuerdo con esto al 100%.”
La crítica encaja de lleno en el marco supervisado por la UCI, pero la preocupación de Matthews va más allá de la regulación. Habla de la erosión del propósito compartido dentro de los equipos, impulsada por incentivos que premian cada vez más la competencia interna.

Por qué el esprint ya no parece un esprint

Ese mismo giro, cree Matthews, se ve en cómo se deciden ahora las carreras. “Hoy en día, esprintar ya no es realmente así”.
En lugar de ser una prueba de pura velocidad, los esprints modernos están cada vez más moldeados por la supervivencia, la colocación y quién llega con capacidad tras jornadas más duras y agresivas. “Para que yo gane un esprint… necesito ser el más fuerte al final de un grupo más selecto”, explicó Matthews.
Es franco sobre sus propias limitaciones. “No voy a ganar un esprint masivo, digamos, contra los Philipsen y ese tipo de corredores”, dijo, en referencia a ciclistas como Jasper Philipsen. Su camino hacia los resultados pasa ahora por la selección y el desgaste más que por la punta de velocidad pura.
Matthews admite además que le queda poca afinidad con los esprints masivos tradicionales. “Sinceramente, ya no me gustan mucho los esprints del pelotón. Tienes que tener un gran lanzador… si no, estás en la lavadora… y es puro caos.”
A su juicio, la desaparición del velocista puro no es casual. “Todo el mundo más o menos aprendió que ser un esprinter puro hoy en día es una especie de raza en extinción”, afirmó, señalando el auge de perfiles más versátiles y la menor cantidad de llegadas limpias al esprint.

Una dominación que no necesita anunciarse

Más allá de la estructura y la táctica, Matthews también abordó un cambio psicológico que, según él, define ahora las carreras al máximo nivel.
Rodar junto a las figuras dominantes del pelotón trae una presión distinta, no siempre expresada con ataques o cambios de ritmo.
“Ni siquiera le importa que yo esté aquí, así que ni me considera un factor”, continuó Matthews, describiendo lo que se siente cuando los favoritos encadenan movimientos decisivos sin siquiera reconocer a quienes les rodean. “Ni te voy a mirar porque no te considero una amenaza.”
Esa sensación de jerarquía, sugirió, se refuerza mucho antes de que baje la bandera. Los datos de entrenamiento que ciclistas como Tadej Pogacar, Mathieu van der Poel y Wout van Aert comparten públicamente funcionan a la vez como motivación y como mensaje. “Usan eso como un impulso extra para ellos mismos, pero también para mostrar a los demás, en plan: ‘Voy volando’”.
Los comentarios de Matthews no suenan a nostalgia ni a resistencia al cambio. Suenan a adaptación. Un corredor que explica cómo ha cambiado el terreno bajo el pelotón y por qué ahora para rendir hace falta otro enfoque, incluso cuando ese enfoque está moldeado por incentivos con los que discrepa de base.
Su veredicto es duro, pero también revelador. El ciclismo moderno, según Matthews, no se deforma por falta de esfuerzo o ambición. Se está reconfigurando por lo que el deporte decide premiar ahora y por las consecuencias silenciosas que se derivan de esa elección.
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