El
Tour de Romandía 2026 de
Primoz Roglic se ha convertido rápidamente
en una historia de expectativas frente a realidad y, tras la etapa 3, ese desfase empieza a atraer críticas cada vez más contundentes. Para
Chris Horner, el contraste no puede ser más nítido.
En su canal de YouTube, el ex ganador de la Vuelta a España enmarcó el rendimiento de Roglic no solo por lo sucedido en la carretera, sino por lo que se espera de un corredor de su estatus.
“Este tipo solía ser portada”, dijo Horner, antes de afilar aún más la crítica. “Es uno de los ciclistas mejor pagados del pelotón.”
Esa perspectiva marcó el tono de lo que siguió, cuando Horner puso el foco en la actuación de Roglic en la subida decisiva. “¿Por qué parece que está de vacaciones aquí, descolgándose después de hacer unos relevos cortos?”.
Un momento que resumió la etapa
Si esa frase captó la sensación, el momento que la detonó llegó cerca de la cima. “Estás a 2,2 kilómetros de coronar y tienes que coger un par de bidones en este instante. No me tiene ningún sentido”, señaló Horner, aludiendo al movimiento de Roglic hacia la zona de avituallamiento cuando la carrera aún se estaba definiendo.
Esa decisión llamó la atención de inmediato, no solo por la acción en sí, sino por lo que ocurría alrededor. “No me tiene ningún sentido.”
Primoz Roglic en la Tour de Romandie 2026
Del control al desplome
Más abajo en la subida,
Red Bull - BORA - hansgrohe había tomado el mando del pelotón con Daniel Felipe Martínez, incrementando el ritmo en lo que parecía un intento deliberado de tensionar la carrera.
Roglic llegó a asomar brevemente en cabeza mientras se gestaba el movimiento. Pero esa presencia no duró. A medida que el ritmo aumentó y el grupo empezó a romperse, Roglic se fue hacia atrás, perdiendo finalmente contacto mientras la carrera se jugaba por delante.
Para Horner, el contraste con lo que sucedía detrás solo aumentó la perplejidad. “¿Cómo es posible que a Roglic lo soltasen Dorian Godon y los INEOS que venían por detrás en ese mismo momento?”, se preguntó.
Godon, en particular, se había quedado cortado antes en la subida, perseguía por detrás y aun así logró reenganchar con el grupo cabecero antes de rematar la etapa para INEOS Grenadiers.
Un plan de equipo sin claridad
Las dudas no se limitaron a Roglic. Horner también apuntó al planteamiento global de Red Bull - BORA - hansgrohe, especialmente a la decisión de endurecer la subida sin un objetivo claro.
“No sé si me gusta este movimiento”, dijo. “Son solo cuatro corredores y únicamente dos pueden tirar. Uno es de la general y el otro es su esprínter.”
Conforme avanzaba la ascensión, el esfuerzo se deshilachó. Se fueron cayendo unidades, el grupo se reconfiguró y, al coronar, el impacto previsto de esa maniobra no se materializó.
Un patrón de desconcierto
La reacción a la etapa 3 se suma a una narrativa ya complicada desde el inicio de la carrera.
En la etapa 2, Roglic cedió más de dos minutos con sus rivales de la general en una jornada que resultó manejable para un grupo amplio de corredores. Los comentaristas de Eurosport Thomas Bay y Anders Lund cuestionaron tanto la táctica como el trasfondo, con Bay sugiriendo que Roglic “rodaba en su propio mundo” y Lund calificando el enfoque de “completamente idiota”.
Los mismos temas reaparecieron aquí. Un corredor que asoma un instante delante y luego desaparece. Un movimiento de equipo sin desenlace claro. Una carrera que se decide sin él.
Para Horner, la conclusión no apunta a un único error, sino a una creciente falta de claridad. “¿Qué está pasando?”.
Con Tadej Pogacar manteniendo el control de la general y otros equipos aprovechando sus oportunidades, la posición de Red Bull - BORA - hansgrohe ha cambiado.
Florian Lipowitz sigue como su principal baza, pero la doble jefatura que antes ofrecía flexibilidad táctica prácticamente ha desaparecido. En el caso de Roglic, las preguntas ya no se limitan a una etapa. Empiezan a dibujar un patrón, cada día más difícil de ignorar.