Cuando a
Bernard Hinault le plantearon preguntas sobre
Tadej Pogacar y sospechas de
doping, el cinco veces ganador del
Tour de Francia no dudó. Las zanjó con visible enfado
en una entrevista con Ravito. Esa reacción encaja en un contexto cada vez más familiar. El nivel de Pogacar en las últimas temporadas no solo ha traído victorias, sino una forma de control que rara vez queda sin escrutinio en el ciclismo moderno.
Ese dominio no es abstracto. Es reciente, visible y constante. Solo en 2026, Pogacar ya ha ganado Strade Bianche, Milán-San Remo, el Tour de Flandes
y Lieja-Bastoña-Lieja, después de llevar a Wout van Aert hasta la línea en París-Roubaix. Ataques lejanos, victorias repetidas en Monumentos y la capacidad de disputar triunfos en terrenos que tradicionalmente quedan fuera del perfil de un aspirante al Tour de France han agudizado la sensación de que corre en otra dimensión.
En un deporte aún marcado por títulos retirados y escándalos de dopaje sistémico, esa superioridad rara vez existe sin preguntas. Para algunos, invita al examen. Para Hinault, provoca frustración.
“Si Pogacar fuera francés, sería normal”, dijo. “¡Pero eso es lo terrible! ¡Lo siento! A la gente no le hacen las mismas preguntas a Léon Marchand. ¡Está batiendo todos los récords! Y solo porque está en UAE, de repente es: ‘Oh no, es normal, es francés’. ¡Eso es lo que realmente me enfurece! Escuchar siempre sospechas…”
Hinault rechaza la duda y defiende el pasado de Gianetti
La respuesta de Hinault no se limitó a las actuaciones de Pogacar. Se extendió a las figuras de su entorno, incluido el mánager de UAE Team Emirates XRG,
Mauro Gianetti, cuyo nombre vuelve a aparecer cada vez que la conversación gira hacia la credibilidad.
El pasado de Gianetti sigue formando parte de ese debate. Como corredor en 1998, fue hospitalizado durante el Tour de Romandía en medio de sospechas ligadas al uso de un sustituto sanguíneo, aunque nunca se demostró ninguna infracción. Más tarde, como director en Saunier Duval, atravesó un periodo marcado por múltiples casos de dopaje de corredores, especialmente durante el Tour de Francia de 2008. Aunque nunca fue sancionado personalmente, ese historial ha quedado asociado a su reputación.
Hinault no ignora ese contexto, pero rechaza con firmeza cómo se utiliza. “Está con un mánager que cometió errores en un momento dado. Pero cuando cometes errores, vas a prisión. Eso no significa que debas ser condenado de por vida. Él ya ha pagado”.
Un rechazo tajante a la sospecha por defecto del ciclismo
La intervención de Hinault no pretende probar nada sobre Pogacar. En cambio, cuestiona el reflejo que ha seguido a las mayores estrellas del ciclismo durante décadas.
Tadej Pogacar, estrella de UAE en 2026.
El dominio de Pogacar asegura que el debate continuará. En un deporte que aún reconstruye la confianza, rara vez desaparece. Pero la respuesta de Hinault deja algo claro. Para uno de los ciclistas más laureados en la historia del Tour de Francia, la vuelta constante a la sospecha ya no es solo parte del paisaje. Es algo que ya no está dispuesto a aceptar.