La frustración de
Bryan Coquard estalló el domingo por la mañana tras su polémico descenso en la 8ª etapa de la
Vuelta a España 2025. El velocista del
Cofidis, que inicialmente había cruzado la meta en sexta posición en Zaragoza, fue relegado al final del grupo y recibió una tarjeta amarilla por un "sprint irregular", una decisión que calificó de desconcertante y profundamente decepcionante que le quitó puntos UCI muy importantes a su equipo.
El informe oficial del jurado de carrera señaló como causa de la sanción de Coquard una "desviación de la línea elegida que obstruye o pone en peligro a otro corredor". De forma similar, Elia Viviani (Lotto) recibió la misma sanción, con ambos corredores multados con 500 francos suizos, penalizados con ocho puntos en la clasificación por puntos y relegados al último puesto de su grupo.
En declaraciones a
Eurosport antes de la novena etapa, Coquard no ocultó su enfado. "He visto las imágenes, alguien tendrá que explicármelo", señaló. El francés, de 33 años, atraviesa unas semanas turbulentas en la carretera, después de lo que considera un juicio injusto en el Tour de Francia, donde también se vio implicado en una caída con Jasper Philipsen.
"Empiezo a preguntarme qué hago aquí", admite Coquard. "Mañana es el primer día de colegio de mi hijo. Tengo un dedo roto. Estoy luchando con uñas y dientes para disputar un sprint que, para mí, parecía perfectamente limpio. Sólo seguía a Elia Viviani... y ahora me han relegado".
La petición de transparencia de Coquard fue clara: "Estaría bien que los comisarios de carrera se pusieran delante de las cámaras y explicaran un poco sus decisiones. Pero tampoco voy a ser demasiado duro con ellos, ya que yo también tengo una tarjeta amarilla... Después de la del Tour de Francia, y ahora esto, ya es demasiado".