La idea de que
Mikel Landa dispute las tres Grandes en una misma temporada siempre sonó más a romanticismo que a plan realista. Sin embargo, de cara a 2026, la conversación ha pasado de la fantasía a una posibilidad condicionada.
No por ambición pública, sino porque la petición
ha partido del propio Landa y porque Soudal - Quick-Step entra en una fase muy distinta de su historia.
“Es algo que él ha pedido, pero hacer el Giro y el Tour… y luego veremos”,
explicó el director deportivo Davide Bramati en Bici.Pro, marcando el marco más claro hasta ahora de hasta dónde está dispuesto a llegar el equipo.
Esa frase dice mucho. Confirma la intención, fija límites y deja claro que cualquier charla sobre un triplete de Grandes habrá que ganársela, no se concederá.
Un corredor que ha hecho de todo menos las tres
Pese a la longevidad de Landa en la élite, queda una casilla por marcar. Nunca ha corrido Giro d’Italia, Tour de France y
Vuelta a España en el mismo año.
En su carrera ha tomado la salida en más de
20 Grandes Vueltas, con repeticiones en las tres y podios en el Giro. Ha demostrado que puede sostener un bloque largo de alto nivel, pero siempre con límites. Incluso en sus picos, los calendarios se construyeron en torno a dos Grandes como máximo.
Eso da peso al debate para 2026. No sería una gira de despedida simbólica ni un capricho. Sería algo completamente nuevo para un corredor ya en la fase final de su trayectoria. “Sigo disfrutando de lo que hago y tengo la misma pasión que el primer día en el equipo”, dijo Landa. “Ahora estoy a punto de empezar mi decimosexta temporada como profesional, algo que jamás habría imaginado cuando debuté.”
Esa perspectiva importa. No es un corredor persiguiendo nostalgia, sino alguien que cree que aún puede competir con sentido en las grandes citas del calendario.
Mikel Landa puede correr en 2026 Giro, Vuelta y Tour
Primero el Giro, y cuentas pendientes
Si hay una Gran Vuelta que define la carrera de Landa, es el Giro d’Italia. Dos veces en el podio, a menudo entre los mejores escaladores, pero repetidamente lastrado por caídas o infortunios.
La pasada temporada repitió ese patrón con crudeza: una caída en la jornada inaugural acabó con su carrera antes de empezar. “Antes del Giro todo iba perfecto, estaba en excelente forma y me sentía muy bien,” recordó Landa. “Estaba listo para pelear por una buena general. Luego llegó ese accidente y todo se esfumó.”
Bramati no olvida ese contexto. “Mikel estará en el Giro y será nuestro líder,” afirmó. “¿Etapas o general? ¿Por qué no intentar pelear por la general? Recordemos que tiene una historia inacabada con el Giro, y además es un Giro muy bonito.”
La elección de palabras es reveladora. No se plantea como un rol transicional ni con ambición reducida. El Giro sigue siendo el pilar de cualquier plan mayor.
Por qué el Tour importa antes que la Vuelta
El Tour de France está en el centro del enfoque condicionado de Bramati. Históricamente, ha sido la carrera donde Landa ha consolidado su forma o ha tocado techo. Un rendimiento sólido allí haría creíble cualquier conversación sobre una tercera Grande. Uno flojo cerraría la puerta.
Por eso la Vuelta, pese a ser la Grande de casa de Landa, se trata como opcional y no garantizada. Ese “luego veremos” de Bramati no es evasivo. Es estructural.
El ciclismo moderno no premia la sentimentalidad. “Hay que lidiar con el ciclismo moderno, que es muy exigente,” dijo Bramati. “Por ahora hará el Giro y luego el Tour, y después veremos.”
La implicación es clara. Dos Grandes a alto nivel abren la conversación. Cualquier cosa por debajo la cierra.
Bramati es una figura clave en Quick-Step desde hace casi dos décadas
Otro rol en un equipo en transición
Hay además un contexto más amplio. Sin Remco Evenepoel en la estructura, la estrategia de Grandes Vueltas de Quick-Step se ha reiniciado. Landa ya no trabaja para un líder único y dominante. Ahora es el punto de referencia.
Esa responsabilidad ha reforzado su peso dentro del grupo. Bramati lo describe como “un verdadero ejemplo para los jóvenes”, subrayando su profesionalidad y su impacto más allá de los resultados.
Para un equipo que reconstruye su identidad, eso importa. Un posible triplete de Grandes no sería solo sobre Landa. Sería demostrar que la experiencia, la resiliencia y la ambición siguen teniendo sitio en el futuro de Quick-Step.
Que la idea llegue o no a la línea de salida de la Vuelta sigue siendo incierto. Esa incertidumbre es la clave. En 2026 nada es automático. Para Landa, la puerta está abierta. Pero solo si se gana el derecho a cruzarla.