Análisis temporada 2025 | UAE Team Emirates XRG: ¿año de 10 para el equipo de Tadej Pogacar?

Ciclismo
domingo, 04 enero 2026 en 11:09
Tadej Pogacar, junto a sus compañeros de UAE tras ganar el Tour.
Hoy llegamos al equipo, y al corredor, del que se habló sin descanso en 2025: UAE Team Emirates XRG, la casa del que quizá sea el mejor ciclista que hayamos visto, Tadej Pogacar.
Las cifras cuentan una historia, pero la forma de lograrlas cuenta otra: un equipo construido para dominar, que ejecuta con precisión y liderado por un corredor que ha moldeado por completo el panorama competitivo del deporte. 2025 no fue simplemente un gran año para UAE Team Emirates – XRG, fue la continuación del listón increíble que fijaron en 2024.
La plantilla de 2025 se construyó alrededor de Tadej Pogacar, el cuatro veces campeón del Tour de France cuya presencia permitió a UAE correr con ambición sin límites. A su alrededor, João Almeida, Juan Ayuso, Adam Yates, Tim Wellens, Brandon McNulty, Rafal Majka y un elenco de apoyo capaz de dictar carreras desde las clásicas hasta las grandes vueltas.
A mitad de temporada, UAE acumulaba 37 victorias; al final del año registraron 97, más que cualquier otro equipo en una sola temporada. Ese botín los situó en la cima del ranking UCI WorldTour con más de 40.000 puntos, muy por encima de los 22.856 de Visma y los 21.267 de Lidl–Trek.
Sus grandes figuras rindieron con regularidad, pero sus gregarios, escaladores y cazadores de etapas firmaron triunfos que antes se les escapaban. El equilibrio de la plantilla permitió que, incluso cuando Pogacar no estaba o no ganaba, el equipo sí lo hiciera a menudo.
La combinación de versatilidad, audacia táctica y profundidad de bloque convirtió lo que podría haber sido una temporada normal para un súper equipo en algo prácticamente sin precedentes. Recordemos: en 2024 ganaron dos grandes vueltas, dos monumentos y 81 victorias en total. Este año subieron otro peldaño.

Clásicas de primavera

UAE abrió el año con intención sobre la grava de la Toscana. En Strade Bianche, Pogacar sufrió una dura caída a gran velocidad y aun así se marchó de Tom Pidcock para llegar en solitario a Siena. Fue el primer gran aviso del año: incluso magullado, podía superar a un campo de especialistas. Semanas después, en Milán-San Remo, volvió al podio, igualó a Mathieu van der Poel en el Poggio y solo cedió en el último rush hacia la meta. Fue uno de los grandes momentos del año, pero San Remo sigue siendo una de las pocas carreras que se le resisten al esloveno.
El siguiente hito fue el Tour de Flandes, donde Pogacar respondió al arreón de Van der Poel en el Oude Kwaremont y se impuso con potencia para su segundo Ronde. En Paris–Roubaix, en su debut sobre los adoquines, aguantó con Van der Poel bien adentro en la carrera y acabó segundo, tras una caída tardía que le privó de esprintar. Ya contamos los días para otro duelo Pogacar–Van der Poel la próxima primavera en San Remo y en los adoquines.
En las Ardenas estuvo aún más intocable. En Amstel Gold Race lanzó de lejos y llegó a un esprint de tres con Remco Evenepoel y Mattias Skjelmose, perdiendo en foto finish en una gran sorpresa ante Skjelmose. Pocos días después, en la Flecha Valona, atacó con decisión en el Mur de Huy para conquistar su segundo título allí. En Lieja-Bastoña-Lieja golpeó mucho antes de La Redoute y se fue solo a meta. Al cierre de abril había ganado 2 monumentos, varias clásicas y estaba claramente aún mejor que en 2024.
Aunque las clásicas de primavera llevaron, en gran medida, el sello de Pogacar, el elenco de apoyo también aportó de forma decisiva. Las victorias de inicio de temporada de Juan Ayuso en Faun-Ardeche Classic y Tirreno-Adriatico evidenciaron la profundidad del talento de UAE. En prácticamente cada clásica grande, el maillot blanco del equipo se vio delante, imponiendo el guion de carrera y no reaccionando a él.
La primavera de UAE se definió por la agresividad: ataques lejanos, ritmo implacable y la negativa a permitir que los rivales moldearan la última hora de competición. En 2024 fueron fuertes, en 2025 estuvieron quizá aún más omnipresentes.

Grandes vueltas

Las grandes vueltas ofrecieron la mejor lente para ver la evolución de UAE: de un equipo dependiente de su estrella a uno con los mimbres para un dominio total durante muchos años.
UAE llegó al Giro de Italia sin el campeón defensor Tadej Pogacar, pero igualmente persiguió la general con Juan Ayuso y Adam Yates. El golpe llegó pronto: Ayuso ganó la etapa 7 a Tagliacozzo tras batir al esprint a sus compañeros de fuga, con Isaac del Toro segundo.
Lo que siguió fue una de las fases más dramáticas del año. Ayuso sufrió mala suerte, atrapado en múltiples caídas, justo cuando el joven mexicano Isaac del Toro ascendía a lo más alto. Llamado por Tadej Pogacar “El Futuro”, Del Toro se vistió de rosa y ganó la etapa 17, presentándose como estrella en ciernes. Parecía encaminado al título, pero lo perdió en una dramática etapa 20, donde él y Richard Carapaz se vigilaron y dejaron que Simon Yates se escapara para dar el triunfo a Visma.
Aun así, dice mucho de lo impresionante que fue Del Toro siendo tan joven, que se marchara decepcionado con el segundo puesto. Sin duda, es un futuro ganador de gran vuelta.
Isaac del Toro, en el Giro de Italia 2025 con la maglia rosa
Isaac del Toro fue la revelación del Giro de Italia
Tour de Francia
En el Tour de Francia, el guion volvió a territorio conocido, y la carrera fue de Tadej Pogacar. Ganó cuatro etapas y, en realidad, la general quedó encarrilada antes de arrancar de verdad. Vingegaard no pareció capaz de inquietar a Pogacar en ningún momento, quizá la primera vez que el danés no le causó problemas durante el Tour. Pogacar vistió de amarillo 13 etapas y cerró su cuarto título del Tour, además de la clasificación de la montaña.
Gregarios como Adam Yates, Pavel Sivakov y Tim Wellens marcaron el ritmo que tocaba, manteniendo a Pogacar a salvo del caos. Wellens, además, añadió una victoria desde la fuga, elevando el total del UAE a cinco. El único gran revés del equipo fue la baja de João Almeida, que sufrió una fuerte caída en la etapa 7 y acabó abandonando en la etapa 9. Sin él, el tren de montaña fue más frágil, pero la superioridad de Pogačar disipó cualquier sensación de vulnerabilidad.
En París, la diferencia fue concluyente. UAE restableció su autoridad absoluta sobre la carrera más prestigiosa del calendario, aumentó su cosecha histórica de etapas y reforzó la idea de que Pogacar reina en solitario en el ciclismo moderno.
Sin Pogacar en España por segundo año, la Vuelta a España puso a prueba más la estructura del UAE que su potencia estelar. João Almeida asumió el liderazgo con Ayuso como apoyo. El momento definitorio de Almeida llegó en la etapa 13, en el Alto de l’Angliru, donde atacó y venció, rompiendo el ritmo de Jonas Vingegaard. Aquella actuación le aupó al segundo puesto de la general, posición que mantuvo durante una última semana volátil. Acabó la carrera a +1:16 de Vingegaard y, aunque lamentó no ganar, por fin confirmó que es, por derecho propio, uno de los mejores vueltómanos del mundo.
Sin embargo, Ayuso fue probablemente el gran tema de conversación de la Vuelta. La carrera del equipo quedó eclipsada por un enfrentamiento público entre el corredor y la estructura, después de que el equipo anunciara de forma inesperada la rescisión anticipada de su contrato en pleno evento.
Ayuso afirmó que solo le dieron 30 minutos de aviso antes del comunicado y acusó al equipo de actuar como una “dictadura” e intentar “dañar su imagen”. Insistió en que existía un acuerdo para posponer el anuncio hasta después de la Vuelta para evitar afectar a la moral del grupo o a la dinámica de carrera.
El momento elegido encendió tensiones internas: se criticó a Ayuso por su escaso apoyo al colíder João Almeida en puertos clave, cuando el portugués sufrió tras el ataque de un rival. Aun así, Ayuso se llevó una etapa. Pero, ¿pudo haber ayudado a Almeida a ganar?
En conjunto, las grandes vueltas volvieron a ser un gran éxito. En Italia apostaron por la juventud, en Francia respaldaron a su campeón, en España Almeida se presentó como hombre de generales. Pero quedan dos grandes interrogantes: el regalo de Del Toro del Giro en la etapa 20 y la falta de apoyo a Almeida en la Vuelta mientras se priorizaban victorias parciales. Aunque lograron su objetivo principal, el Tour, con mejores decisiones tácticas quizá podrían haber ganado las tres grandes.

Fichajes y salidas

El mercado de 2026 del UAE fue sorprendentemente contenido para un equipo que venía de su mejor temporada. Incorporaron a Benoît Cosnefroy desde AG2R para reforzar el bloque de clásicas, promocionaron al joven español Adrià Pericas y ficharon al estadounidense Kevin Vermaerke procedente del Team Picnic PostNL. No fueron movimientos de gran titular, pero todos deberán desempeñar un papel importante.
La salida más destacada fue la de Juan Ayuso, quien firmó a largo plazo con Lidl–Trek. Perder a un podio de gran vuelta con 22 años dañaría a casi cualquier otro equipo, pero el UAE conserva a Pogacar, Almeida, Yates, Del Toro y una cantera que viene fuerte. Y, en realidad, para la convivencia interna, perder a Ayuso podría resultar beneficioso.
Veredicto final: 9/10
El UAE es, con diferencia, el equipo más fuerte del pelotón, en gran parte gracias al talento casi sobrenatural de Tadej Pogacar. Pero no alcanza el 10/10. Sí, fue extraordinario por cualquier baremo, aunque no exento de dudas. Cumplieron su objetivo principal al recuperar el Tour de France y firmar una temporada con 97 victorias, récord histórico para una escuadra.
Lideraron el WorldTour por un margen enorme, encendieron las clásicas de primavera y construyeron una plantilla en crecimiento, no en meseta. Sobre adoquines, sterrato, alta montaña y contrarreloj, el UAE dictó el guion de las carreras y obligó a todos los rivales a reaccionar.
Pero si 2025 fue una temporada casi perfecta, las dos grandes sin Tadej Pogacar dejaron espacio para el escrutinio. En el Giro d’Italia, un plan táctico más sólido para Isaac del Toro en la etapa 20 podría haber cambiado el desenlace. En la Vuelta, João Almeida cumplió con nota, pero la elección del equipo de cazar etapas en momentos clave, en lugar de construir un andamiaje de general sin fisuras, le dejó algo expuesto. Si el UAE hubiera cerrado filas a su alrededor antes, la diferencia con Jonas Vingegaard quizá habría sido menor.
Con todo, el panorama general es inequívoco. El UAE marcó el ritmo competitivo del curso, condicionó las grandes carreras y redefinió qué significa dominar en el ciclismo moderno. Con Pogacar a pleno rendimiento y Almeida consolidado como aspirante a grandes vueltas, el equipo no es solo una de las escuadras más elitistas de todos los tiempos, es el listón con el que todos los demás miden ahora sus ambiciones.

Opinión de colaboradores

Fin Major (CyclingUpToDate)
Desde mi perspectiva, la temporada 2025 del UAE Team Emirates XRG fue increíble, aunque no perfecta. Mi gran conclusión es la distancia que ahora parece separar a Tadej Pogacar de Jonas Vingegaard en julio. Tras el Tour, daba la sensación de que la brecha se había ampliado, no reducido, y cada vez cuesta más imaginar a alguien impidiendo que Pogacar levante un quinto maillot amarillo en 2026.
Lo que más me entusiasmó, no obstante, fueron sus duelos de primavera con Mathieu van der Poel. Sus batallas entre Sanremo, el Ronde y Roubaix fueron, para mí, lo mejor del año ciclista: dos corredores en su cénit, llevándose mutuamente a nuevos límites. No puedo esperar a marzo para que el pulso entre los dos mejores del pelotón vuelva a empezar.
Pero la temporada no estuvo exenta de frustraciones. La Vuelta aún me escuece, porque dio la sensación de que UAE perdió de vista lo esencial. João Almeida tenía piernas para mantenerse mucho más cerca de Vingegaard, pero el equipo parecía empeñado en perseguir victorias de etapa dispersas en lugar de comprometerse plenamente con su lucha por la general. Verles gastar gregarios y energía en ataques oportunistas mientras Almeida necesitaba apoyo fue desconcertante. ¿En qué estaban pensando al no respaldar de verdad al portugués?
Aun así, pese a esos tropiezos, está claro que UAE es el equipo más fuerte del ciclismo mundial, y 2026 apunta a prolongar esa historia.
Rúben Silva (CyclingUpToDate) 
Creo que nos vamos a un 10 sobre 10, porque ¿quién más podría llevárselo? Tadej Pogacar sigue haciendo historia y el bloque, colectivamente, también la firmó batiendo el récord anterior de triunfos de etapa. Calidad y cantidad por todos lados. Podría abrirse un gran debate, pero la respuesta es sencilla: ningún otro equipo alcanza su nivel y lo que hicieron este año quizá no vuelva a igualarse en el deporte. 
Pogacar ganó el Tour; tres Monumentos (podio en los otros dos, otro hito más); Mundial y Europeos; Strade Bianche y Dauphiné, que son la mejor clásica y la mejor vuelta por etapas fuera de Monumentos y grandes vueltas... Nada que objetar, su temporada fue simplemente perfecta. Isaac del Toro explotó, ganó más que casi cualquiera este año y, francamente, es el corredor que más cerca parece estar de igualar el nivel de su propio líder. Un uno-dos en el Tour del próximo año es bastante posible, diría... 
João Almeida ganó 3 de las 7 principales vueltas por etapas del WorldTour y aun así terminó segundo en la Vuelta a España y en el Algarve, solo por detrás de Jonas Vingegaard... Juan Ayuso, pese a sus contratiempos y su abrupta salida del equipo, completó una temporada muy sólida con el Tirreno-Adriático añadido a su palmarés, además de victorias en la Vuelta, Catalunya y otras carreras... Brandon McNulty ganó Montreal, Pologne, Luxemburgo, Cro Race; un buen reflejo de cómo el equipo da oportunidades a todos sus corredores de calidad, incluso a quienes ejercen de gregarios en las grandes vueltas. 
UAE tiene el presupuesto, y eso facilita las cosas. Pero gestionan muy bien un equipo de tiburones, con un volumen altísimo de días de competición y combinando su bloque élite con el sub-23 para dar oportunidades a casi todos sus ciclistas de levantar los brazos durante el año. Así, cuando toca trabajar para los líderes, lo hacen con gusto, sin miedo a quedarse sin puntos UCI o sin resultados que mostrar, porque ya han tenido sus propias opciones. Funciona, y es una pieza crucial en la gestión de un equipo moderno. 
97 victorias en un año es una barbaridad y nadie se ha acercado, ni en cantidad ni en calidad. Corredores como Tim Wellens, Jhonatan Narváez y Florian Vermeersch compiten a un nivel altísimo y serían fácilmente líderes en la mayoría de clásicas en otros equipos, y la estructura sigue contando con una nómina de jóvenes que pueden dar un salto adelante y lograr aún más en el futuro. 
En cuanto a fichajes, la salida de Ayuso sí supone perder calidad, pero la dirección no parece especialmente preocupada. No hay una incorporación de gran nombre, pero es porque han retenido a todos los demás líderes, y diría que casi nadie en el equipo está descontento con su rol. 
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