La segunda etapa de
La Vuelta Femenina 2026 quedó marcada por la caída y el abandono de la líder Noemi Ruegg, pero en la lucha por la victoria parcial,
Lotte Kopecky quedó frustrada por una ocasión que se le escapó en los metros finales.
Perfectamente colocada para el repecho final en San Cibrao das Viñas, la belga lanzó su sprint, que se deshizo tras un contacto con la eventual ganadora,
Shari Bossuyt. “Ahora mismo no voy a decir nada”,
dijo después una Kopecky frustrada a Sporza.Un instante que acaba con la opción de Kopecky
Kopecky llegó a meta exactamente donde debía. El grupo reducido que afrontó la última subida venía ya filtrado por una jornada larga y exigente, dejando en cabeza solo a las más fuertes.
Su sprint quedó en agua de borrajas. “Nos tocamos con el hombro y parecía que se me salía el pie del pedal, pero no fue así”, explicó. “Intento meter un desarrollo más duro, pero con un sistema SRAM, si presionas ambos botones a la vez, bajas al plato pequeño. En el momento en que intento subir, entro en contacto con Shari. Entonces paso al plato interior y se me sale la cadena.”
En vez de acelerar, su esfuerzo se atascó y con él cualquier opción de llevarse la etapa.
Una etapa que salió según el plan
La impotencia sobre cómo se había desarrollado la jornada. El terreno quebrado y el ritmo controlado desenlazaron en un final en subida selectivo que favorecía a Kopecky, y Team SD Worx - Protime ejecutó el plan acorde. La dejaron bien colocada en la subida final, con la carrera bajo control.
“Hoy hicieron un trabajo perfecto”, dijo. “Me posicionaron de forma impecable en la subida. Sabía que ese último repecho sería duro, pero seguía ahí. Luego me pongo a rueda de Anna y hace un lanzamiento perfecto. Arranqué en el momento justo, pero sobre lo demás ahora mismo no voy a decir nada.”
Con Anna van der Breggen guiando la aproximación final, todo estaba preparado para un desenlace limpio. Por desgracia para Kopecky, el guion no se cumplió.
Sin interés en señalar culpables
Kopecky añadió poco más sobre el incidente cuando le preguntaron directamente por las responsabilidades. “Eso no importa.”
La respuesta reflejó la situación. La oportunidad estaba ahí, la ejecución había sido correcta, pero el resultado se decidió en un instante.