Primoz Roglic asegura que simplemente tomar la salida de la
Vuelta a España 2026 ya puede contarse como una victoria tras la caída en entrenamiento que trastocó su preparación final para un quinto triunfo absoluto récord.
El cuádruple campeón está confirmado para el Grand Départ del sábado en Mónaco después de que su participación se informara brevemente como un 50-50. Aun así, arrancará la carrera con grandes dudas sobre su estado, mientras que
Tadej Pogacar parte como referencia clara para la general.
“Todos los caminos llevan a casa, a Mónaco”,
escribió Roglic en Instagram. “Qué privilegio empezar una gran vuelta en la puerta de casa. Hicimos lo que pudimos en la situación dada... A veces ganar significa estar en la salida. Gracias a todos por el apoyo, ¡os siento cerca!”
Roglic construyó su temporada 2026 alrededor de la Vuelta y de la opción de dejar atrás a Roberto Heras con un quinto triunfo absoluto. Su último mensaje encaja además con un patrón conocido de rebajar expectativas antes de las grandes citas, y su historial en la Vuelta incluye campañas sólidas tras preparaciones muy alteradas.
Roglic llega a Mónaco tras ver su preparación para la Vuelta patas arriba
Roglic convirtió la Vuelta en su único objetivo de gran vuelta del año, renunciando tanto al Giro de Italia como al Tour de Francia mientras se preparaba para otro asalto a la carrera que ya ha ganado cuatro veces.
Su programa fue deliberadamente ligero. Tras competir en primavera y a inicios de verano, su último bloque competitivo debía llegar en la Clásica San Sebastián y la Vuelta a Burgos antes del inicio de la Vuelta.
Ese plan se esfumó cuando un conductor le arrolló entrenando. Después compartió una imagen con un fuerte hematoma en la parte posterior de la pierna y se retiró de ambas carreras, calificando entonces el contratiempo como “no el mejor escenario”.
El alcance exacto de las lesiones y la fecha precisa del choque nunca se detallaron públicamente, pero la incertidumbre creció hasta el punto de que el periodista de Gazzetta dello Sport Ciro Scognamiglio informó de que las opciones de que Roglic tomara la salida habían caído a “cincuenta-cincuenta”.
Esas dudas ya se han disipado. Roglic figura en la convocatoria confirmada de ocho corredores de Red Bull – BORA – hansgrohe para la Vuelta y el equipo sigue señalando la general como objetivo, aunque con cautela evidente sobre lo que permitirá su preparación interrumpida.
El director deportivo principal, Sven Vanthourenhout, señaló que la prioridad de Red Bull sería ganar etapas, con el asalto a la general de Roglic como segundo gran objetivo, dado que su preparación fue “muy diferente a lo que anticipábamos originalmente tras su caída”.
Roglic se ha expresado en la misma línea medida, afirmando antes de la carrera que ganar la Vuelta cuatro veces ya superaba cualquier cosa que hubiera imaginado y que no quería añadirse presión extra.
Las Vuelta preparadas a trompicones no son territorio nuevo para Roglic
No es ni mucho menos la primera vez que Roglic llega a la Vuelta tras una preparación interrumpida. Su título de 2021 llegó después de un Tour de Francia arruinado por caídas y lesiones. En 2024, volvió a presentarse en España tras abandonar el Tour por una caída y se rehizo lo suficiente como para ganar su cuarta Vuelta. En 2022, su intento también siguió a otro Tour complicado y solo terminó cuando se cayó mientras era segundo en la general en la parte final de la carrera.
Las circunstancias no son idénticas ahora. Roglic no ha tenido el ritmo competitivo natural que aporta disputar el Tour inmediatamente antes, y el accidente le privó precisamente de las carreras elegidas para afinarse de cara a España.
También se repite el patrón en el mensaje. Roglic suele rebajar expectativas antes de las grandes carreras y apenas deja pistas sobre su condición hasta que la carretera ofrece una respuesta más nítida. Su último post de Instagram está lejos de descartar una apuesta por la general. Lo que sí confirma es que llegar a Mónaco exigió una preparación final muy distinta a la que Red Bull había planeado.
Pogacar ya era el mayor obstáculo para un quinto triunfo récord
Incluso con una preparación perfecta, Roglic no habría llegado a la Vuelta 2026 como favorito. La decisión de Tadej Pogacar de volver a la carrera por primera vez desde 2019 cambió el panorama competitivo mucho antes de la caída de Roglic entrenando. El quíntuple ganador de la gran ronda gala habría supuesto un obstáculo enorme para Roglic incluso con una preparación sin interrupciones.
La conexión entre los dos eslovenos y la Vuelta se remonta a la primera victoria absoluta de Roglic en 2019. Pogacar tenía entonces 20 años y debutaba en grandes vueltas: fue tercero tras Roglic y Alejandro Valverde y sumó tres etapas.
Siete años después, Roglic vuelve como tetracampeón en busca de quedarse en solitario con el récord histórico que comparte con Roberto Heras, mientras Pogacar regresa a por el único título de gran vuelta que falta en su palmarés. La preparación interrumpida de Roglic añade otra incógnita mayor a un reto que ya era formidable antes de la caída.
Los primeros test serios de montaña ofrecerán el mejor termómetro de cuánto le ha costado la preparación perdida. Hasta entonces, Roglic llega a Mónaco con viva su apuesta por un quinto título, aunque el propio cuádruple ganador ya describa como una victoria, en sí misma, el simple hecho de estar en la salida.