Este domingo se hizo historia en la
Copa del Mundo de Benidorm 2026. En casa y ante su público,
Felipe Orts consiguió prácticamente el mejor resultado que podía rascar: un Top 3. El alicantino rodó a la perfección, porque la victoria contra
Mathieu van der Poel es imposible para cualquier ser humano. El neerlandés volvió a demostrar una vez más que es el mejor de la historia de la disciplina.
Tras un giro dramático de guion, después de anunciar que se saltaría la prueba,
Mathieu van der Poel llegó a
Benidorm sin intención de convertir la Copa del Mundo en una exhibición en solitario. Solo lo vio claro cuando ya había tomado la salida.
“No esperaba ganar así”, confesó el campeón del mundo en la entrevista posterior. “Pensé que se decidiría otra vez en la última vuelta, aunque las condiciones eran diferentes”.
Todo cambió en la vuelta inicial.
Tibor del Grosso arrancó con fuerza desde el disparo, y eso bastó para encender el instinto de Van der Poel.
“Tibor hizo una primera vuelta muy buena y entonces decidí ir a por ello”, explicó. “Intenté hacer dos vueltas muy fuertes, esperando que los demás empezaran a mirarse. Y creo que eso fue lo que pasó”.
Mathieu van der Poel ganó la Copa del Mundo de Benidorm 2026
El momento en que se decidió Benidorm
Aquella apuesta temprana definió toda la carrera. Una aceleración en la recta ascendente de meta bastó para romper el grupo. Desde ahí, Van der Poel rodó solo, amplió su ventaja con constancia y convirtió la Copa del Mundo en un ejercicio controlado en solitario.
Por detrás, la carrera se reordenó varias veces mientras los rivales intentaban organizar la persecución. Thibau Nys y
Felipe Orts acabaron separándose para pelear por la segunda plaza, con Nys marchándose de Orts en la última vuelta. Pero esa batalla por el podio nunca puso en duda el desenlace en cabeza.
Cuando Van der Poel afrontó la vuelta final, rozaba ya los 50 segundos de renta. No tuvo que gestionar rivales, solo a sí mismo. Cruzó la meta a una rueda, un gesto acorde con la calma con la que dominó la prueba.
Benidorm no se decidió por paciencia o espera. Se decidió por una decisión temprana, dos vueltas demoledoras y un corredor que confió en que el resto dudaría lo justo.