La temporada 2025/26 de ciclocross, para
Mathieu van der Poel, es historia. Y en los dos sentidos, ya que la cerró con el octavo maillot arcoíris de su carrera profesional, el récord absoluto. Pero en nada toca volver a centrarse, ya que la carretera llama a la puerta con fuerza.
Para el director de Alpecin-Premier Tech,
Christoph Roodhooft, la conversación sobre
Mathieu van der Poel tiene ahora dos partes. Primero, el reconocimiento de lo ocurrido al cierre de la campaña invernal de su superestrella en Hulst. Después, la gestión cuidadosa de lo que viene.
En declaraciones a Wieler Revue tras el
Mundial de Hulst 2026, Roodhooft no dudó cuando le preguntaron dónde se sitúa Van der Poel en la historia del ciclocross. “En varios aspectos, Mathieu no tiene igual sobre la bicicleta. El ciclocross es uno de ellos. No se puede negar la luz del sol. No cabe duda de que es el más grande.”
Ese veredicto llegó tras el octavo maillot arcoíris de Van der Poel en ciclocross, una actuación bajo lluvia y barro que, para muchos observadores, inclinó definitivamente el debate sobre el mejor de todos los tiempos. Pero el enfoque de Roodhooft pasó rápido del legado a la logística.
Omloop sobre la mesa
El propio Van der Poel había mencionado recientemente la posibilidad de disputar
Omloop Het Nieuwsblad, una carrera que nunca ha iniciado pese a tener un perfil hecho a su medida. Para Roodhooft, la idea es atractiva, especialmente para un equipo belga en el Opening Weekend.
“Ya hemos hablado de la carretera. El año pasado, Mathieu fue muy claro en que no quería participar en el Opening Weekend. Me pareció una lástima, porque esas carreras son importantes para un equipo belga. También creo que le vendría bien, pero la primera condición es que su reactivación sea fluida.”
No hay prisa inmediata. Van der Poel se ha tomado un breve descanso tras los Mundiales. “Ahora primero se toma una semana de descanso. Después, volverá a entrenar, pero eso va más fluido un año que otro.”
Esa variabilidad es algo que Roodhooft reconoce abiertamente en lugar de intentar controlarla.
Deportes de invierno, equilibrio mental y un Van der Poel diferente
Un detalle que destaca en el pensamiento de Roodhooft es la aceptación de la necesidad de Van der Poel de reset mental tanto como de recuperación física. “Sí, también se va de viaje de deportes de invierno esta semana. Le permitimos hacer ese viaje. De lo contrario, en el
Mundial podríamos haberle dicho que tuviera cuidado. El hecho de que haga ese viaje aporta el equilibrio mental necesario.”
Lejos de ver el viaje como un riesgo, Roodhooft lo enmarca como parte del motivo por el que Van der Poel rinde como rinde. “Creo que ahora hace muchas cosas mejor que en el pasado. Y le cuesta poco mantenerlo. Ha encontrado un equilibrio increíblemente bueno. El deporte tiene su lugar en ello. Está dispuesto a sacrificarse, puede llevarse al límite en los entrenamientos y también ha asumido la vida que conlleva.”
Según Roodhooft, ese equilibrio se aprecia no solo en los resultados, sino en su actitud. “Tiene una vida perfectamente equilibrada en todos los aspectos. Eso se refleja en su deporte, porque me parece increíble la calma que tiene hoy en día.”
¿Del barro de Hulst al adoquín belga?
La imagen de Van der Poel flotando por las roderas y peraltes de Hulst bajo la lluvia sigue fresca. La sugerencia de que pueda trasladar esa forma directamente a los adoquines y carreteras estrechas del Opening Weekend resulta tentadora.
Pero para Roodhooft, la prioridad es clara. La decisión no se tomará por deseo o espectáculo. Se tomará en función de lo suave que sea la reactivación tras un invierno que terminó con otra página de historia del ciclocross.
Si esa reactivación va según lo previsto, el debut en Omloop de un corredor que, según Roodhooft, “no tiene igual sobre la bicicleta” podría por fin hacerse realidad.