Mathieu van der Poel arrasó en el
Mundial de ciclocross 2026 por delante de Tibor del Grosso y Thibau Nys. El trío estuvo claramente en otra liga respecto al resto del pelotón, donde
Joris Nieuwenhuis se confirmó como el más fuerte y subió a un meritorio cuarto puesto. Sin embargo, con perspectiva, el neerlandés de 29 años siente que el domingo había margen para más.
“Sinceramente, sentí que había más, porque salí mal y tuve muchos problemas de espalda”, contó Nieuwenhuis a
Wieler Revue. “Físicamente me sentía bien, pero no se vio reflejado. No pude exprimirme, salvo en ese sprint final. A principios de año, la espalda me había frenado por completo, pero ahora pude terminar cuarto. No es que me molestara demasiado, pero te lastra un poco.”
La carrera se rompió ya en la primera vuelta, cuando los que acabarían siendo medallistas dejaron al resto muy atrás al ritmo alto marcado por Van der Poel. Los demás, incluido Nieuwenhuis, eligieron un paso más moderado, decisión que luego lamentaron, porque Nys y Del Grosso quedaron fuera de su alcance en la segunda mitad.
Aun así, Nieuwenhuis confía en que podría haber peleado por una medalla con un día ligeramente mejor. “Simplemente me faltó eso. También creo que ya pasé mi pico de forma. He encadenado un periodo muy cargado y cambiar de equipo me consumió mucha energía.”
Mathieu es una leyenda viva
Un año más joven que Van der Poel, Nieuwenhuis ha pasado buena parte de su carrera a la sombra de su compatriota. Aunque su palmarés sea menos brillante, esa posición le ha permitido admirar de pleno el talento generacional de Van der Poel, que no se apaga.
“Siempre he visto ganar a Mathieu. Con los principiantes, juniors, sub-23, élite… Llega un punto en que lo consideras normal, pero lo que hace no es normal. Es realmente increíble; es una leyenda viva.”
El podio del Mundial de ciclocross 2026
Entre los ciclistas de ciclocross, las actuaciones de Van der Poel casi se han vuelto habituales, coincide Nieuwenhuis. Pero aún así nadie puede plantarle cara de verdad, quizá con la excepción, a veces, de un Wout van Aert en plenitud. “Sale aquí, y todos sabemos cómo lo va a hacer. Y lo hace. En el ciclocross siempre puede pasar algo, pero con él, de algún modo, nunca pasa. También tiene eso bajo control.”
Nieuwenhuis asegura tener curiosidad por lo que impulsa a Van der Poel. No se lo preguntó antes del
Mundial, pero tiene una corazonada. “A veces dice que no le interesan esas listas, pero creo que esto le resuena de verdad. Esto es para la historia. Ya tiene ocho títulos mundiales…”
Con su victoria, Van der Poel por fin superó a la leyenda de los años 70 Eric De Vlaeminck, que mantuvo durante más de 50 años la corona de mejor ciclocrossista de la historia. Y aunque el campeón del mundo pueda sentirse satisfecho con este hito, no sorprendería que decidiera redondearlo con un ‘10’ junto a su contador de maillots arcoíris…