El tercer puesto en el
GP Sven Nys Baal se decidió por la contención para
Thibau Nys, que optó por no seguir el ritmo temprano impuesto por Mathieu van der Poel y Emiel Verstrynge en el Balenberg.
“Durante el reconocimiento me sentí fatal”,
admitió Nys después en declaraciones recogidas por Sporza tras la carrera. “Decidí hacer mi propia carrera. Mathieu y Emiel se fueron con mucha fuerza. Sentí que podía reventar si intentaba seguirlos.”
Esa decisión marcó la carrera de Nys. Mientras el dúo delantero abría hueco con rapidez, el campeón de Bélgica se asentó en un ritmo controlado por detrás, resistiendo la tentación de perseguir un paso que sabía que no podía sostener en el día.
Cuando cruzó la meta, Nys seguía en el podio, tercero, pero a más de un minuto de Van der Poel (+1:16) y a 39 segundos de su compatriota Verstrynge en la lucha por ser el mejor del resto tras el campeón del mundo.
Gestionar los daños en un día pesado
Nys reconoció que el momento del calendario también influyó. “Ha sido un periodo navideño muy cargado”, explicó, señalando la fatiga acumulada más que un instante decisivo. Corriendo dentro de sus límites, pudo estabilizar el esfuerzo y asegurar poco a poco la tercera plaza a medida que avanzaba la prueba.
Con las diferencias por delante ampliándose, el enfoque pasó de la ambición a la ejecución. Nys mantuvo la calma, evitó errores y finalmente cruzó la línea a 1 minuto y 16 segundos de Van der Poel, pero por delante con claridad del resto de aspirantes.
En una carrera que lleva el nombre de su padre, el podio tuvo un significado evidente. No era día para heroicidades, sino para criterio. Al escoger la paciencia frente al impulso, Nys convirtió unas sensaciones difíciles en un resultado sólido, aunque la brecha con la cabeza contase su propia historia.
Thibau Nys terminó 3º en el GP Sven Nys de Baal