Habitualmente,
Tadej Pogacar rueda colocado delante, arropado por sus compañeros del UAE Team Emirates - XRG, que le cubren todas las necesidades hasta el momento decisivo del esloveno. Pero en la etapa 13 asumió un papel algo distinto.
La jornada del viernes fue un prólogo de lo que espera al pelotón este fin de semana, con dos
llegadas en alto en Le Markstein y en el Plateau de Solaison. Pese a sus 205 kilómetros, el recorrido fue en general amable con los corredores, con solo dos ascensiones situadas en el último tercio del día.
Con los favoritos de la general poco inclinados a gastar energías, se libró una batalla por la fuga y, finalmente, se marchó un grupo de 57 hombres. Sin amenazas inmediatas para el maillot amarillo de Pogacar al frente, el pelotón, tirado por UAE Team Emirates - XRG, disfrutó de un respiro.
Pogacar aprovechó para hacer una breve parada natural a 70 kilómetros de meta. Al regresar hacia la cabeza, se le vio cargando un buen número de bidones, no solo para él, sino también para los compañeros que marcaban el ritmo delante.
“Es demasiado duro, siendo sincero”, bromeó Pogacar cuando se le preguntó por el episodio en la rueda de prensa del maillot amarillo tras la etapa 13. “No es realmente para mí, especialmente cuando el grupo va en fila india.”
Se lo merecen por su trabajo
“Simplemente paré para una necesidad fisiológica. Estaba en el coche y cogí algunos bidones extra para los chicos que estaban tirando”, explicó sobre cómo llegó a ese “nuevo” rol.
Aunque Pogacar no suele asumir las tareas de “aguador”, hoy vio la ocasión de “devolver” algo a sus compañeros acercándoles los bidones.
“Lo hacen todo el Tour por mí. Cada 10 minutos bajan a por bidones, y hoy yo estaba en el coche, así que cogí algunos de más.”
¿Y cómo fue su experiencia “al otro lado” del pelotón? “Es un trabajo duro, que no os engañen”, concluyó.