A las puertas de una contrarreloj clave en el
Tour de Francia 2026, una nueva investigación muestra que los ciclistas pueden ganar mucho en aerodinámica solo por la proximidad del coche de equipo que les sigue en la lucha contra el crono. En 2023, la UCI, el organismo rector del ciclismo, amplió la distancia mínima entre ciclista y coche seguidor en contrarrelojes individuales de 10 a 25 metros, dejando a algunos aficionados preguntándose por el motivo exacto de la medida.
Resulta que los corredores obtienen una ganancia medible si el coche va más cerca durante la contrarreloj, y que factores como la forma y el tamaño del vehículo y las bicicletas en el techo generan beneficios aerodinámicos inesperados.
Dirigido por la
Heriot-Watt University de Escocia, en colaboración con Ansys, parte de Synopsys, el estudio confirma la importancia de la elección del coche de equipo para la contrarreloj.
“Cuando un ciclista rueda, crea una zona de sobrepresión delante que le frena y una zona de succión detrás que lo retiene, generando resistencia”, explicó el profesor Bert Blocken, responsable del Aerospace Engineering Cluster en la School of Engineering and Physical Sciences de la Heriot-Watt University.
“Pero un coche provoca el mismo efecto a una escala mucho mayor. Empuja una gran burbuja de sobrepresión por delante y, cuando circula muy cerca tras un ciclista, esa burbuja anula en parte la succión detrás del corredor, proporcionándole un impulso significativo.”
El coche de equipo puede impulsar al corredor en la contrarreloj
“A solo un metro de distancia, la resistencia aerodinámica del ciclista cae casi un 14%, que es muchísimo.”
En esencia, un coche tras el corredor en una crono le da un empujón pequeño pero medible. Aunque marginal, el beneficio se traduce en segundos, y al máximo nivel puede decidir entre ganar y perder.
El profesor Blocken añadió: “El beneficio cae rápido a medida que crece la distancia, pero nunca llega a cero, ni a 10 metros, ni siquiera a 30.”
“Se podría decir que son cifras pequeñas, pero las cronos de élite a veces se deciden por una décima, o incluso una centésima. En ese contexto, estas ganancias son enormes. Podrían determinar quién gana la contrarreloj del
Tour de Francia.”
Tadej Pogacar, en el Tour de Francia.
Un segundo estudio del equipo, en 2024, mostró que apilar varias bicicletas en el techo del coche incrementa aún más el efecto de empuje, lo que llevó a la UCI a limitar que los equipos exageren el número de bicicletas de repuesto que transportan.
Los investigadores concluyeron que el beneficio que recibe un corredor depende solo de dos factores: la distancia entre el ciclista y el coche, y un único parámetro que describe la aerodinámica del vehículo, su área de arrastre, conocida como CdA.
Cuanto más grande y romo el coche, mayores ganancias para el ciclista
El CdA mide el tamaño y la finura del vehículo: cuanto más grande y romo es el coche, mayor es su CdA y mayor el empuje que transmite al corredor de delante.
El profesor Blocken añadió: “Hay una manera muy simple para que la UCI evite beneficios indeseados excesivos. Primero, imponer un valor máximo de CdA para los coches de equipo, de modo que ningún equipo obtenga una ventaja desproporcionada eligiendo un vehículo más voluminoso y menos aerodinámico.”
“Y segundo, hacer cumplir la distancia de seguimiento: lo ideal sería situar los coches a 40 o 50 metros, pero como mínimo debe aplicarse la regla vigente de 25 metros mediante inspección visual hasta que exista tecnología de medición. Hay que cambiar las normas y listo.”
El Dr. Frédéric Grappe, responsable de rendimiento del equipo francés Groupama-FDJ United, aportó la visión de un equipo sobre la investigación: “Un coche, efectivamente, es capaz de empujar un determinado volumen de aire hacia delante, en dirección al ciclista durante la crono, lo que le da una ventaja aero.”
“Como muestra el nuevo estudio del Prof. Bert Blocken, tener en cuenta la forma del coche es de suma importancia para evitar beneficios aerodinámicos injustos.”